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El intento de femicidio ocurrió el domingo 1 de noviembre en una vivienda del barrio Santa María, en Santa Rosa, La Pampa. Dana Gómez fue atacada a golpes y cuchillazos por su pareja, Juan Carlos Acosta, un trabajador rural de 40 años con quien mantenía una relación de varios años. La joven sufrió múltiples heridas en el rostro, la cabeza, los brazos y las piernas, y logró escapar para pedir ayuda a su madre, que vive en una casa lindera. El acusado fue detenido y la Justicia le dictó 60 días de prisión preventiva mientras avanza la investigación por tentativa de homicidio doblemente calificado por el vínculo y por mediar violencia de género.

“Me quería matar, me decía que si no me mataba ahora me iba a matar en tres meses, cuando lo soltaran”. Con esas palabras, Dana describió el horror que vivió durante el ataque. En diálogo exclusivo con El Diario de La Pampa, la joven reconstruyó la secuencia de violencia y aseguró que el agresor intentaba herirla en el cuello. “Los cortes son en todos lados porque él en realidad me buscaba el cuello para matarme. Entonces yo agachaba la cabeza y me cubría con lo que podía”, relató.

La relación llevaba tres años y, según contó la víctima, las situaciones de violencia ya se habían repetido. Esta vez, el ataque le provocó heridas profundas en distintas partes del cuerpo, incluida una lesión en la mejilla derecha que se extendió desde la ceja hasta el labio, con exposición ósea. “En el brazo estuvo a dos milímetros de cortarme la arteria”, precisó.

Una de las heridas en el brazo estuvo a solo dos milímetros de alcanzar una arteria.

El reclamo por comida y el ataque a cuchillazos

La agresión comenzó después del partido entre Boca y River, cuando Dana le reclamó a Acosta porque no había alimentos en la vivienda. La joven aclaró que ninguno de los dos había consumido bebidas alcoholicas antes del episodio, aunque señaló que su pareja tenía problemas de consumo de drogas. “No tomamos alcohol, ni había ninguna sustancia, a pesar de que él consume cocaína y se gasta toda la plata en eso”, afirmó.

“Yo le reclamé por la falta de alimentos, porque tenía hambre y no había nada en la heladera. Hace tres años que estamos juntos, pero nunca aportó nada. Yo trabajo, tengo mi techo, soy una mujer independiente y no tenía nada para comer”, explicó.

De acuerdo con su testimonio, el hombre reaccionó violentamente. “Vino corriendo a meterme una piña. Yo me defendí arrojándole un pisapapas y ahí va, toma un cuchillo de los que usa para cazar en los campos y me ataca”.

Durante la agresión, Acosta le habría dicho: “Ahora te vas a acordar de mí”. Dana contó que intentó protegerse como pudo mientras recibía las puñaladas y los cortes.

Juan Carlos Acosta, de 40 años, está imputado por tentativa de homicidio doblemente calificado por el vínculo y por mediar violencia de género.

La joven consiguió pedir ayuda cuando el atacante soltó el cuchillo y la desafió: “Yo le gritaba que me dejara, entonces suelta el cuchillo y me dice: ‘Ahora sí, llamá a la policía’”.

Sin embargo, cuando intentó llegar a la puerta, recibió otros dos golpes en la cabeza. “Yo estaba con mi cara toda ensangrentada, abierta al medio, se me veía el hueso del cachete. Me caigo al piso, gateo hasta la puerta de casa, salgo corriendo y pido auxilio a mi mamá, que vive al lado”, recordó.

Antes de ser trasladada de urgencia al Hospital Favaloro, Dana regresó brevemente a la vivienda para buscar su teléfono celular, donde tenía una grabación del comienzo del ataque. En ese momento, encontró al agresor cambiándose de ropa, aparentemente para escapar. El cuchillo utilizado nunca fue encontrado.

Según relató, Acosta se presentó posteriormente en el área de Salud Mental del Hospital Lucio Molas, donde habría intentado simular una crisis psiquiátrica. “Estuvo en todo momento consciente de lo que me hacía, porque incluso se me reía en la cara”, sostuvo. El hombre fue detenido aproximadamente media hora después de que se activara el alerta.

Antecedentes de violencia y prisión preventiva por 60 días

Para Dana, el ataque del domingo fue el desenlace de una escalada de violencia que llevaba tiempo soportando. La joven mencionó episodios anteriores: el 19 de junio recibió una puñalada en el muslo derecho; el 27 de agosto sufrió una golpiza que la dejó inconsciente y, según denunció, en otras oportunidades Acosta le fracturó los dedos gordos de las manos.

“Nunca me separé por miedo, por miedo justamente a esto, a que me mate”, confesó. También explicó por qué no había denunciado antes las agresiones: “Yo sabía que si lo denunciaba solo iba a estar unos días preso y después me iba a matar”.

En el plano judicial, la Fiscalía formalizó la investigación contra Juan Carlos Acosta, de 40 años, por el delito de homicidio doblemente calificado por el vínculo de pareja y por mediar violencia de género, en grado de tentativa, en concurso real con amenazas calificadas por el uso de un arma.

La causa está a cargo de la fiscal Micaela Succurro, de la I Circunscripción del Ministerio Público Fiscal. El juez Carlos Ordás dispuso la prisión preventiva del imputado por 60 días corridos, hasta el 1 de enero de 2027. También ordenó la prohibición de mantener cualquier tipo de contacto o comunicación con la víctima, incluso a través de terceras personas.

Entre las medidas investigativas se dispusieron el secuestro de un teléfono celular Motorola que tendría el acusado y un allanamiento en la vivienda donde ocurrió el ataque. La Fiscalía continuará con la recolección de pruebas y anticipó que buscará solicitar una prórroga de la prisión preventiva para garantizar la protección de Dana durante el proceso judicial.

Mientras tanto, la joven atraviesa las consecuencias físicas y psicológicas de la agresión. “No sé cuántos puntos tengo, de verdad, no lo sé. Son incontables”, expresó. A las lesiones se suman el insomnio, los ataques de pánico y las imágenes del ataque que vuelven cada vez que cierra los ojos.

Su principal temor sigue siendo la posibilidad de que el acusado recupere la libertad. “Deseo que quede preso hasta el juicio, porque si sale me mata”, advirtió.

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