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En el acto por el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, el presidente Javier Milei afirmó que anhela que los habitantes de las islas “prefieran ser argentinos”. Su declaración introduce un enfoque libertario a la cuestión, sugiriendo que una Argentina próspera podría atraer a los malvinenses a “votar con los pies”, es decir, elegir voluntariamente la soberanía argentina.

Sin embargo, este planteo contrasta con la posición histórica de la diplomacia argentina y con las resoluciones de la ONU, que establecen que la población actual de las islas no es sujeto válido de autodeterminación. Además, la afirmación de Milei omite la negativa británica a negociar la soberanía, a pesar del mandato de la ONU.

El presidente también enfatizó la necesidad de fortalecer las Fuerzas Armadas y alinear la política exterior con “las naciones libres” como estrategias para reforzar la posición argentina en la disputa.

El principio de autodeterminación no es aplicable

La especificidad de la Cuestión Malvinas radica en que el Reino Unido tomó las islas por la fuerza, quebrando la integridad territorial de Argentina y estableciendo una población no autóctona. La Resolución 1514 (XV) de la Asamblea General de la ONU establece que “todo intento encaminado a quebrar total o parcialmente la unidad nacional y la integridad territorial de un país es incompatible con los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas”.

En 1965, la ONU aprobó la Resolución 2065 (XX), que reconoce la disputa de soberanía entre Argentina y el Reino Unido e insta a ambas naciones a entablar negociaciones para resolver la controversia, teniendo en cuenta los intereses, pero no los deseos, de los habitantes de las islas. Esta posición fue ratificada en sucesivas resoluciones (3160, XXVIII en 1973; 31/49 en 1976; 37/9 en 1982, entre otras).

Desde 2004, Argentina logró que la Cuestión Malvinas sea un tema permanente en la agenda de la Asamblea General de la ONU, permitiendo su tratamiento a petición de un Estado miembro.

La Cuestión de las Islas Malvinas

El 3 de enero de 1833, el Reino Unido ocupó ilegalmente las islas, expulsó a las autoridades argentinas y prohibió el regreso de sus habitantes, consolidando una situación de ocupación colonial que Argentina ha rechazado desde entonces. La ONU determinó que se trata de un caso de “descolonización especial y particular”, donde prevalece el principio de integridad territorial por sobre el de autodeterminación.

La comunidad internacional ha respaldado el reclamo argentino en distintos foros multilaterales y regionales, incluyendo la Organización de Estados Americanos (OEA) y el G77+China. Además, la Disposición Transitoria Primera de la Constitución Nacional ratifica la soberanía argentina sobre las Malvinas como un “objetivo permanente e irrenunciable”.

El discurso de Milei y su impacto en el reclamo

La Cuestión Malvinas es un tema de soberanía y descolonización, no de autodeterminación. La ONU ha ratificado la necesidad de negociaciones entre Argentina y el Reino Unido sin considerar los deseos de los actuales habitantes de las islas, dado el contexto histórico de la ocupación británica.

Las declaraciones de Milei introducen una nueva perspectiva en el debate, pero no modifican la posición oficial de la comunidad internacional. La recuperación de las islas sigue siendo un objetivo permanente de la política exterior argentina, basado en el derecho internacional y en la búsqueda de una solución pacífica a la disputa de soberanía.

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