La Junta de Seguridad en el Transporte (JST) publicó este domingo el informe preliminar sobre el accidente ocurrido el 18 de diciembre con la aeronave Bombardier Challenger 300, matrícula LV-GOK, en el Aeropuerto Internacional de San Fernando, en la provincia de Buenos Aires. Cabe recordar que el avión se despistó y estrelló contra una casa, lo que resultó en la muerte de dos personas: el piloto Martín Fernández Loza (44 años) y el copiloto Agustín Orforte (35 años).

Este texto fue elaborado en los plazos establecidos por el Anexo 13 del Convenio sobre Aviación Civil Internacional y, cuenta con información recopilada por el equipo técnico de la Dirección Nacional de Investigación de Sucesos Aeronáuticos de la JST.

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El primer avance de la investigación revela, entre otros hallazgos, que la trayectoria de aproximación del Bombardier Challenger 300 al aeropuerto “mostró diferencias significativas en comparación con las aproximaciones previas” de la aeronave en sus nueve vuelos anteriores hacia ese mismo destino. Asimismo, se señalan irregularidades que dificultaron la llegada más temprana de los bomberos al lugar del siniestro. Esta demora es investigada desde el inicio, respaldada por testimonios de los vecinos de la zona.

En unas figuras que representan las trayectorias de los últimos 10 vuelos registrados, que aterrizaron en la pista 05 del Aeropuerto Internacional de San Fernando antes del accidente, se observa cómo “la trayectoria del vuelo accidentado (en color amarillo) mostró diferencias significativas en comparación con las aproximaciones previas”.

No obstante, se aclara que aún hay aspectos clave cuya investigación continúa, como “el análisis de los datos de vuelo” y “las grabaciones de cámaras de seguridad de un hangar privado en el aeropuerto”, que fueron preservadas. En estos videos, “se observó la aproximación y el aterrizaje de la aeronave LV-GOK”.  A pesar de esta irregularidad, en esta fase inicial no se obtuvieron resultados concluyentes respecto a las causas del accidente que costó la vida de Loza y Oforte.

“Este informe presenta los hallazgos preliminares y provisionales de la JST, sujetos a modificaciones conforme avance la investigación. El análisis, conclusiones, acciones o recomendaciones de seguridad operacional solo serán publicados en el Informe de Seguridad Operacional”, indicó la Junta de Seguridad en el Transporte.

El escrito también detalla que “la pista 05 del Aeropuerto Internacional de San Fernando tiene una longitud de 1.690 metros de largo por 30 metros de ancho. No cuenta con Zona Libre de Obstáculos ni con Zona de Parada declaradas. Dispone de un Área de Seguridad de Extremo de Pista con 90 metros de longitud y 60 metros de ancho. Asimismo, no está equipada con un sistema de parada de extremo de pista”.

Respecto a los recursos disponibles en el lugar, se indica que “al momento del suceso, el aeropuerto tenía la categoría 520 para la extinción de incendios, con una autobomba de 6.000 litros de agua, 725 litros de espuma y 180 kg de polvo químico seco. Según lo relevado, en ese momento estaban operativos y con carga completa dos camiones autobomba. Uno de ellos, un vehículo Kronenburg K-35 específico para el Servicio de Salvamento y Extinción de Incendios en Aeronaves (ARFF21), y otro de uso general”.

Luego, se marca: “En el área destinada al Servicio de Salvamento y Extinción de Incendios (SSEI) se observó la presencia de aeronaves en desuso que obstaculizaban el tránsito rápido de los camiones de bomberos. Estas aeronaves no se encontraban ancladas al suelo y varias no contaban con cuñas de estacionamiento”.

Se precisa además que “el 28 de octubre de 2024, la Policía Federal Argentina (PFA) notificó a la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) sobre la presencia de estas aeronaves que dificultaban el rápido accionar de la dotación de bomberos. El perímetro de la plataforma en dirección a la pista estaba delimitado por una zanja de desagüe abierta. Según lo manifestado por el personal de bomberos, ninguno de los vehículos operativos tenía capacidad de vadeo suficiente como para superar esta zanja en caso de emergencia”.

“Se relevaron las instalaciones de recarga de agua y de carga rápida de espuma extintora en el SSEI. Según las entrevistas realizadas con bomberos, la conexión de repostaje de agua no contaba con la presión suficiente para realizar una carga rápida de los tanques, situación que se encuentra en proceso de investigación. Además, la tolva de carga rápida de espuma requería que el personal accediera al techo del vehículo, el cual no contaba con barandas de protección, y no disponía de una escalera que facilitara un acceso rápido”, detalla el informe.

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