Your browser doesn’t support HTML5 audio
Por Hugo Ferrer
Explosión. En la tercera bandeja de la popular estuve con mi primo Aldo. Habíamos llegado desde Pirovano, partido de Bolívar, en la provincia de Buenos Aires. Casi 400 kilómetros y ocho horas de viaje. “Traqueteo” y tierra hasta en los oídos (los viajes eran así), calor, “sandwiches” de pebete de jamón y queso y de salame y queso. Viajamos en el Tren Roca hasta Plaza Constitución. De ahí a la cancha de Boca, en el colectivo 53, colmado y colgados. Yo, de Boca; él, de River, pero también amaba a Maradona.
Conseguimos dos entradas a través de una peña local. Increíble. ¡Vinimos a ver el debut de Maradona en Boca contra Talleres de Córdoba!
“Vamos a la popular visitante, mejor”, me dijo. Todo era de Boca. Gritos, empujones, gorros, banderas y vincha, en cuero, hoguera a las cinco de la tarde. “Vamos Boooooca!”,“¡ cada vez más fuerte. Y “¡¡¡ Maradoooo, Maradooo….!!!”
En la previa, jugaron la tercera de Boca contra “un equipo de rojo”, Defensores de La Plata. Goleada. Preludio de lo que vendría.
70.000 personas, 500 mil dólares en recaudación. A las 17:26 salió Diego a la cancha. Todavía siento ese alarido. Vibramos. El corazón latía más que nunca. Papelitos. Más gritos. ¡Cuánta emoción!. Abel Gnecco dio la pitada del comienzo y empezó la fiesta.
A los 19 minutos, el primer gol. De Penal. Relato inolvidable de Víctor Hugo Morales, que también debutaba como relator en la Argentina, en Radio El Mundo. Mi radio portátil, con un sólo cable de audífono, de color blanco, no regulaba el volúmen. Siempre “saturado”. ¿Cómo explicar ese instante de escuchar el gol y verlo detrás del arco? Avalancha. Estábamos detrás de ese arco, “el visitante”, cuando Diego hizo su primer penal al arquero Héctor Baley y a la pelota “la soltó como una lágrima”, la otra frase eterna que compite con “barrilete cósmico, ¿de qué planeta viniste?”
Y ese día, Víctor Hugo, en la previa del gol dijo “¡qué lindo es levantarse un domingo a la mañana en Buenos Aires si de tarde juega Maradona!”
Luego, más goles: dos de Miguel Brindisi a los 33 y a los 37. Golazos y con las asistencias maravillosas de Diego. Descontó “La Pepona” Reinaldi y Diego hizo el 4 a 1, también de penal, casi sobre el final, pero en el otro arco, en el de Casa Amarilla.
Ese día en la tapa de Crónica, en su edición 5672, se leía: Eva Donge en gravísimo estado, balearon la casa de Loreno Miguel, (José Félix) Uziga pelea contra Pintor y Vuelve la gran pasión ¡el fútbol! Boca – Maradona vs Talleres, El Metro en ‘Boca’ de todos.
Y fue así, Boca – Maradona, porque Diego se transformó en un bastión emocional. Y con Miguel Ángel Brindisi como el gran estratega. Y vinieron partidos célebres, como el 3 a 0 con River, el 10 de abril cuando Victor Hugo dijo “Ta – ta – ta que sea, que sea”, con el gol de Maradona al “Pato” Fillol y Alberto César Tarantini desparramados e inmortalizó en su corrida la caída (con foto y flash incluídos), del inolvidable fotógrafo de El Gráfico Eduardo Forte; el 1 a 0 a Ferro, que definió el campeonato y el penal del 1 a 1 a Alberto Pedro Vivalda, de Racing, el día del campeonato del 81.
Diego gritó todos los goles. Y los del debut fueron tapa en los medios del mundo. En Crónica, Boca canta: no se puede parar a Diego y Miguel.
Además, Crónica también reflejó la gran competencia que comenzaba en el relato: José María Muñoz vs. Víctor Hugo Morales, e hizo un seguimiento con reportajes a cada uno. Según se publicó aquel lunes 23 de febrero, “la jornada deportiva siguió, con un derroche de calidad y ganas por ambos lados. Hubo empate, pero el partido seguirá”.
En las imágenes de tevé, en todos los videos, su debut sigue siendo “hoy”, y cuando se ven las plateas y tribunas colmadas, las tres bandejas detrás del arco “visitante”, me veo ahí, en la tercera bandeja delirando por Diego, gritando hasta perder la voz.
Y así recuerdo cuando el 7 de julio de 1984, a más de tres años de aquel debut en Boca, yo no estaba en la popular, sino en el Aeropuerto de Ezeiza. Fui a esperarlo como cronista de GENTE, después que firmó su pase al Nápoli. Me parecía mentira, como hoy.
Gracias Diego, 45 años no es nada. ¡Te quiero Diego, sos eterno!
Como lo dice la canción de Rodrigo…
“Al poco que debutó,
¡Maradó, Maradó!
La 12 fue quien coreó
¡Maradó, Maradó!
Su sueño tenía una estrella
Llena de gol y gambetas
Y todo el pueblo cantó
¡Maradó, Maradó!”
Leé más notas de La Opinión Austral
Compartir esta noticia
Dejanos tu comentario