Ícono del rock argentino y compositor de algunas canciones que quedaron en la memoria popular, la muerte de Norberto “Pappo” Napolitano fue trágica. En la madrugada del 25 de febrero de 2005, Pappo, un apasionado de las motos, viajaba con su Harley Davidson por la ruta 5. Iba de noche por los alrededores de la localidad bonaerense de Jáuregui, perteneciente al partido de Luján.

 

Lo acompañaba su hijo, Luciano Napolitano, en otra moto. Al llegar al paraje La Blanqueada, en el kilómetro 71 de la ruta 5, sucedió el choque. En una primera instancia circularon varias versiones sobre lo que sucedió.

La principal fue que la moto del hijo de Pappo lo rozó en la ruta, el rockero perdió el equilibrio y cayó al asfalto, en el preciso momento en el que un Renault Clío color dorado que pasaba lo arrolló.

 

Hay otra versión con el mismo desenlace. Sólo varía la situación del roce que, en este caso, no habría sido hecho por el hijo del fundador de Riff, sino por un Renault Megane. Después lo conocido: la caída y el choque de un Clío.

La versión de Luciano Napolitano sobre la muerte de Pappo:

En 2012 el hijo de Pappo publicó en su cuenta de Facebook un durísimo descargo para contrarrestar las versiones que indicaban que la noche del 25 de febrero de 2005 tanto el rockero como su hijo habrían consumido drogas. Y que eso, sumado a la mala suerte, fueron las combinaciones para desembocar en la tragedia.

 

Luciano Napolitano negó que hayan tomado drogas: “No estábamos drogados. Lo dice el Examen Toxicológico del Perito Bioquímico que determinó que Norberto (Pappo) y yo no teníamos en nuestro organismo sustancias analgésicas, anestésicas, diuréticos, cocaína, barbitúricos, benzodacepinas, anfetaminas u otras drogas. No, no estábamos borrachos. Habíamos comido en una parrilla y compartido entre tres una jarra de vino”.

Además agregó que su padre tenía una gran resistencia “al alcohol, y habiendo tenido un pasado vinculado al alcoholismo, ello no le impedía conducir su Harley con más pericia que muchos que son abstemios”.

 

Y también descartó que iban jugando “picadas”: “No, no íbamos pasándonos en la ruta y Jugando carreras o picadas: mi viejo viajaba solo en una Harley Davidson de 1200 cm3 preparada por él, y yo lo seguía como podía en una vieja Kawasaki de los 80, de modestos 400 cm3, llevando conductor y acompañante… Sería como hacer correr una Chevy contra un Citroën 2cv….”

 

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