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Fernando Signorini, preparador físico y entrenador personal de Diego Maradona entre 1983 y 1994, llega a Río Gallegos para brindar la charla “Maradona desde adentro” en la 32° edición de la Feria Provincial del Libro organizada por la Secretaría de Estado de Cultura de Santa Cruz.
En la oportunidad, Signorini relatará desde una perspectiva privilegiada los desafíos, triunfos y contradicciones del ídolo, ofreciendo un testimonio cercano sobre el hombre detrás del mito. Su trayectoria incluye trabajos junto a César Luis Menotti y la Selección Argentina en el Mundial de Sudáfrica 2010.
“El placer va a ser mío, hace tanto tiempo que no voy… La primera vez que estuve en Río Gallegos fue en el milenio pasado, en el año ’72, camino a Ushuaia y cada vez que vuelvo, se me vienen todos esos recuerdos maravillosos de una época que también lo era”, manifestó en comunicación con Radio LU12 AM680.
“En noviembre de 1983, me transformé, por una ocurrencia de él, en el primer preparador personal de jugadores de fútbol, debido a la lesión que sufrió el 24 de septiembre de ese año en el partido contra el Atlético de Bilbao. Desde ahí, estuvimos interrumpidamente hasta el ’91 en toda la saga napolitana hasta que lo suspenden en abril de ese año. Después, volví a Sevilla en el ’92, hasta mediados del ’93 cuando él termina su vínculo con el club andaluz, pero además estuve también en Racing, junto a él y a Carlos Fren. Posteriormente en el Mundial del ’94 en Estados Unidos, ya había estado con él en el Mundial del ’86 y del ’90, y lo último que hicimos fue el Mundial del 2010 en Sudáfrica, en total fueron casi 11 años estar junto a él”, repasó a Radio LU12 AM680.
“El deseo era de él, él me vino a buscar a mí para que lo ayudara. Después de esa lesión, él tenía muchas incertezas, ya que no eran pocos los especialistas que decían que debido a la brutalidad de la lesión no iba a volver a jugar nunca más. Para mí fue mucho más simple ayudar a Diego en esa puesta a punto, en esa manera de estar en el fútbol que a otros jugadores que a lo mejor no tenían su capacidad”, señaló.
“Fue una lesión brutal. Muchos especialistas opinaban que debido a lo tremendo que había sido no iba a volver a los campos de juego, sin embargo, su voluntad, su talento, su magia, esa manera porfiada de querer torcer ese destino hizo que pudiera emerger y llegar a ser lo que fue“, destacó sobre cómo Maradona se repuso.
Signorini consideró que el mejor mundial de Maradona fue el del ’86. “Hubo factores ligados a la climatología que lo favorecían, menor presión parcial de oxígeno, altísima temperatura y un altísimo grado de smog también. Todo eso sumado a la experiencia que tenía y a un equipo que fue creciendo con el correr de los partidos, hizo que tal vez él se haya transformado en el jugador más importante, aún siendo el fútbol un deporte de equipo, en la individualidad más importante de un equipo que ganó alguna vez un título mundial”, expuso.
En cuanto al Mundial ’90, recordó: “Llegó con un desgaste importante y una serie de lesiones que fue sumando y acumulando en esos años después de lo de México. Él estaba bien, pero a una semana del Mundial, en un entrenamiento contra los juveniles del equipo de Roma, le fue arrancada la uña del dedo gordo de su pie izquierdo y eso complicó sobre todo su estado emocional”.
Después de eso, en el primer partido contra Camerún “sufrió dos golpes brutales, uno a la altura de la clavícula y el otro en el mismo tobillo de siempre, parecía predestinado a sufrir ese tipo de golpes”.
Después del Mundial de 2010, Maradona decidió ir a Dubai y Signorini se fue a México. “La última vez que lo vi fue precisamente la noche del velatorio de su papá, don Diego”, mencionó.
“Fueron 11 años inolvidables, sin ninguna duda, un privilegio que ni en mis mejores sueños hubiera imaginado”, afirmó.
Por último, sobre la charla que brindará el miércoles 9 de septiembre a las 19:00 en el Complejo Cultural Santa Cruz, sostuvo: “Me interesa el hecho de que el auditorio sea una parte activa de la charla, no una charla magistral, voy a responder a las preguntas, a la curiosidad, a la inquietud de la gente, creo que es mucho más noble”.
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