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La decimocuarta audiencia por el hundimiento del ARA San Juan dejó al descubierto nuevas inconsistencias en los sistemas de comunicación y en la cadena de decisiones dentro de la Armada. Con testimonios técnicos y reconstrucciones de las horas críticas, el proceso judicial en Río Gallegos sigue sumando piezas a un rompecabezas complejo que aún busca respuestas.

Tal como se pudo ver en la transmisión oficial y a través de laopinionaustral.com.ar, en las instalaciones del Tribunal Oral Federal, y con la presencia de los jueces Mario ReynaldiLuis Giménez y Enrique Baronetto, se desarrolló este martes una nueva jornada del juicio oral que investiga las responsabilidades por el hundimiento del ARA San Juan. La audiencia tuvo además un dato político y simbólico: el arribo por primera vez a la ciudad del querellante Luis Tagliapietra, acompañado por la abogada Lorena Arias, mientras que Valeria Carreras siguió el debate de manera remota.

El primero en declarar fue el contraalmirante Marcelo Tarapow, quien brindó su testimonio a través de la plataforma Zoom. Su relato se centró en las primeras horas posteriores a la pérdida de contacto con el submarino. Según explicó, el 16 de noviembre a las 17:00 recibió un llamado del capitán Carcaño y juntos llevaron la información al entonces jefe de la Armada. “Se acaba de enterar que el San Juan no se había comunicado y se estaban acercando al límite de la comunicación”, relató sobre ese momento inicial de incertidumbre.

Julio Zárate, Lucas Colla, Franco Pruzan, María Garmendia, Lorena Arias y Luis Tagliapetra. FOTO: LEANDRO FRANCO/LA OPINIÓN AUSTRAL

Tarapow explicó que los submarinos manejan horarios específicos de contacto y que la ausencia de comunicación encendió las alarmas. Con el correr de los días, se comenzó a reunir información desde distintas bases navales y se la elevó a las máximas autoridades. Incluso, detalló que esos datos fueron presentados al entonces presidente Mauricio Macri, a quien le informaron que no había registros del submarino ni en superficie ni en plano periscópico, lo que hacía presumir que permanecía sumergido.

Describió las primeras acciones de búsqueda y asistencia. En su rol como jefe de sanidad, dispuso el envío de ambulancias y personal médico a Mar del Plata, además de movilizar medios navales y aéreos. Sin embargo, el tono de su declaración cambió al recordar el momento en que se confirmó el peor escenario. “Pensamos que los íbamos a encontrar con vida”, expresó, al referirse a los días previos al 23 de noviembre, cuando se informó por primera vez la hipótesis de una implosión.

Juan Rivas durante su exposición. FOTO: TRIBUNAL ORAL FEDERAL

El segundo testimonio fue el de Carlos Rivas, capitán de navío retirado y especialista en comunicaciones, quien aportó detalles técnicos que resultan centrales para comprender lo ocurrido. Al explicar el funcionamiento del sistema Eureka, lo comparó con herramientas de uso cotidiano: “El programa Eureka es un sistema similar pero mucho más sofisticado que el Google Maps“. Sin embargo, advirtió sobre su principal limitación: “Si no tenés internet en el servidor LAR, la información no va a llegar nunca”.

Su declaración dejó en evidencia fallas críticas en la infraestructura de comunicaciones. “Detectaron que no había internet en el Edificio Libertad y debían arreglar la situación”, señaló, al reconstruir lo ocurrido en las horas previas y posteriores a la desaparición del submarino. Incluso, admitió que en ese momento desconocía que el ARA San Juan estaba navegando: “No sabía que el ARA San Juan estaba navegando”.

Uno de los datos más contundentes que surgieron de su exposición fue el tiempo prolongado sin contacto a través del sistema LAR. Según se detalló en la audiencia, el submarino permaneció 63 horas sin comunicación por esa vía. En ese contexto, se intentó activar un sistema alternativo -LAR A-, pero la orden nunca llegó a destino. Ese sistema, además, estaba disponible desde 2015 y no había sido implementado por el Comando de la Fuerza de Submarinos.

Rivas también explicó las diferencias entre los sistemas de radio HF y VHF, señalando que las condiciones climáticas adversas podían afectar las comunicaciones, un factor que ya había sido mencionado en audiencias anteriores. “El HF podría haberse afectado por las condiciones”, sostuvo. En la misma línea técnica se expresó Roberto Rosello Ferrari, quien si bien no profundizó en detalles, ratificó que el especialista en la materia era Rivas, reforzando la relevancia de su testimonio.

La jornada cerró con la declaración de Andrés Dutto, exintegrante de la Armada con tres décadas de servicio, quien aportó información sobre la cadena de mandos. En su exposición, dejó una definición que no pasó desapercibida: el entonces jefe de la Armada, Marcelo Srur, no habría participado del planeamiento de la orden de operaciones previa a la tragedia. “No podría asegurarle si él estaba al tanto”, afirmó, dejando abierta una duda central sobre el nivel de conocimiento en la cúpula naval

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