El pequeño Rayan cayó accidentalmente el martes por la noche en un pozo seco de 32 metros de profundidad, estrecho y de difícil acceso, excavado en las inmediaciones de su casa en una aldea cercana a la localidad de Bab Berred, en el norte de Marruecos.

“En un momento de desatención, el pequeño cayó en el pozo que estaba preparando. No pude cerrar el ojo en toda la noche”, declaró el padre de Rayan al sitio de información local Le360.

“El salvamento del niño se acerca (…) Nuestros corazones están con la familia y rezamos a Dios para que vuelva a reencontrarse con sus familiares lo más pronto posible”, declaró el portavoz del Ejecutivo, Mustapha Baitas.

Los equipos de rescate, movilizados desde hace más de 48 horas, no pudieron bajar directamente al pozo porque “su diámetro es inferior a 45 centímetros”, indicó a su vez Abdelhabi Temrani, responsable de las operaciones, a la televisión pública Al Oula.

Los rescatistas también pensaron en “ampliar el diámetro del pozo pero esto no era posible por el tipo de tierra, que podía llevar a un derrumbe”, explicó por su parte el portavoz del gobierno, por lo que se optó por excavar alrededor.

 

Los trabajos de excavación “han llegado a más de 27 metros, con la esperanza de llegar a los 32 en las próximas horas, antes de cavar una brecha horizontal entre el agujero y el pozo para rescatar al niño”, indicaron.

Un equipo médico fue desplegado en el lugar del accidente para “realizar los exámenes iniciales y las intervenciones de reanimación del niño una vez rescatado“, añadieron.

 

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