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La Cámara de Diputados de Santa Cruz reconocerá y homenajeará a la artista, ceramista y profesora Verónica Andrea Corvalán, quien falleció el pasado 26 de septiembre, como personalidad destacada de la cultura santacruceña, “en tributo a su trascendental trayectoria artística y docente, a su investigación autogestionada sobre engobes y minerales autóctonos, a sus intervenciones en el espacio público y natural, y a su invalorable contribución a la difusión nacional e internacional de la identidad cultural, los paisajes, la flora, la fauna y la memoria de nuestra tierra”.
El proyecto de resolución, presentado por la legisladora Agostina Mora, destaca en su artículo 2° “su generosa labor de formación y transmisión de saberes a la comunidad e instituciones educativas, su compromiso con la creación colectiva y el acceso libre al arte cerámico, la revalorización federal de las materias primas santacruceñas, y la proyección de su obra en espacios culturales provinciales, nacionales y de intercambio internacional”.
En los fundamentos, marcan que su legado “constituye un pilar fundamental de la identidad regional. A lo largo de su fecunda carrera, proyectó y creó múltiples obras, relieves y esculturas concebidas en diálogo directo con el medio ambiente y los espacios públicos. En su trabajo nada fue fortuito: cada una de sus piezas albergaba una intencionalidad estética, un propósito educativo y una profunda narrativa volcada a la historia, la flora autóctona, la fauna nativa, los paisajes patagónicos y la cosmovisión de nuestros pueblos originarios, legando a la provincia un patrimonio simbólico y visual de inestimable valor para la memoria colectiva”.
Además, “desarrolló de manera 100% independiente y autogestionada un exhaustivo trabajo de experimentación y análisis técnico sobre las tierras, arcillas y minerales de la región. Sin depender de estructuras ni financiamientos externos, formuló las técnicas de los ‘engobes santacruceños’ y comprobó en su propio taller las cualidades estéticas de los sedimentos locales, demostrando cómo la riqueza natural de nuestro suelo puede transformarse en arte con sello y personalidad propios”.
Corvalán canalizó su maestría a través del espacio cultural “Matria”, en articulación con el Ministerio de Cultura de la Nación. Dictó el taller “Arcillas, pastas y engobes santacruceños” para estudiantes de la carrera de Ingeniería en Recursos Naturales de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral (UNPA-UARG) dentro de la actividad de extensión “Arte Cerámico y Recursos Naturales” y becó a estudiantes de la Tecnicatura en Artes Visuales del Centro Polivalente de Arte N°1 de Río Gallegos, brindándoles herramientas avanzadas de modelado y cerámica regional para potenciar su vocación artística.
Además, asumió el compromiso de “educar a la comunidad cerámica nacional sobre una realidad poco visibilizada: que las arcillas blancas y caolines de máxima calidad que abastecen a las principales distribuidoras y talleres del país (como las variedades Tíncar Z de Gobernador Gregores y Puerto San Julián) provienen con orgullo de suelo santacruceño”.
Además, realizó el rescate de la memoria minera e industrial de nuestra provincia mediante un trabajo documental audiovisual que incluyó la histórica entrevista al ingeniero Lombardich de Puerto San Julián.
A través de su activa participación en más de 20 foros e intercambios internacionales de ceramistas, entabló redes con colegas de toda América Latina así como de Estados Unidos, Francia e Islas Canarias.
En los fundamentos del proyecto también se señala que “a través de su arte y sus exposiciones, dio a conocer al mundo parajes y monumentos naturales emblemáticos como Tierra de Colores en Perito Moreno, Lago Posadas, el Glaciar Perito Moreno y la Laguna Azul en Río Gallegos. Un hito ejemplar de esta mirada integrada al entorno fue su intervención en Cabo Vírgenes durante el mes de noviembre, donde expuso tres huevos de cerámica eclosionando en plena coincidencia con el nacimiento de los pichones de pingüino de Magallanes, visibilizando ante la comunidad internacional la importancia de la segunda pingüinera más relevante de Sudamérica, radicada en nuestro territorio”.
Concluyendo, el texto sostiene que “por la vastedad y coherencia de su obra, por su rigor investigativo, por su generosidad docente y por haber sido una embajadora incansable del paisaje, la flora, la fauna y la cultura santacruceña ante el país y el mundo, resulta de estricta justicia institucional y cultural otorgar este merecido reconocimiento”.
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