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Luego de un intenso trabajo y la labor desarrollada por la empresa Kank y Costilla SA, quedaba inaugurada la pista de asfalto en el predio del autódromo “José Muñiz” que por aquellos años se ponía en funciones como “autódromo Ciudad del Centenario”.
El Automóvil Club Río Gallegos era presidido por Roberto Ilhero y Raúl Barragan como las dos figuras mayores de un grupo de gente joven que puso mucho para llegar a esa realidad, y con “bombos y platillos” se habilitaba la pista de asfalto por primera vez, donde luego del acto protocolar y el desfile de vehículos de competición y otros invitados especiales, se llevaría a cabo una competencia con tres categorías.
Las especialidades fueron la categoría 850 Regional (actual Fórmula Santacruceña), la TN 2000 ( actual Turismo Pista Santacruceño) y la TC5000 con invitados del automovilismo chileno, que disputaban la última fecha de su torneo anual, y en la primera de ellas con un parque importante de unidades, hacían finalmente podio Ciro Bahamondez en primer lugar, seguido de Lizardo Perancho y de Sergio Barría, mientras que en las posiciones restantes se acomodaban Ernesto “Laucha” Pérez, Tito Moreno, Ignacio Bilancioni, Leopoldo Turner, Ricardo “Pincel” Diaz, Juan Carlos Ibañez, Jorge Climis, José Alvarado, Raúl Barragan, José María Gómez, Patricio Figueroa, Julián “Kimba” López, César Lorenzo, Gustavo Vulich y Alfredo Decristofaro, y abandonaban Ramón Corti y Edgardo Cortés.
Así Ciro Bahamondez que sería el campeón de ese año en la categoría, tiene el galardón de ser el primer ganador del autódromo con su auto impulsado por motor Gordini y con algunos años de experiencia y seguido de quien luego también sería campeón Lizardo Perancho.
Estos fueron los primeros en inaugurar la pista y cuentan con el honor de ser los iniciadores de las competencias en el trazado que ya contaba con una estructura de boxes construida también por la misma empresa que realizó la obra del asfalto, con unos 40 boxes de material y un alambrado de malla que protegía el lugar, donde se comenzaba a construir un galpón para la revisión técnica.
Luego se presentaría la categoría hasta 2000 c.c. con un una presencia especial, la de Carlitos Costilla con un Dodge armado en Comodoro Rivadavia que venía a discutir la carrera contra los Fiat 125 y los Peugeot locales, y aquí la lucha fue fenomenal entre Costilla y el gran valor local Héctor “Corcho” Mayeste, dueño de un apellido que hoy cuenta con mucha historia en el automovilismo regional y con descendientes que hoy siguen por el mismo camino.
La victoria final fue para Corcho Mayeste seguido de Carlos Costilla y con Jorge Vargas en el tercer lugar con su Fiat, mientras que detrás se acomodaban Pablo Monte, el comodorense Eduardo Varone, Juan Carlos Píres, Mario “Marito” Ojeda, Hugo Cumar, Agustín Gabioud, Carlos Mottino, Carlos Diaz, Rubén Sarmiento, Arturo Navarro, Percy Tejedor, Néstor Fernández y José Luis De Diego, y no largaban con problemas Eduardo “Chiqui” García y Roberto Inchauspe.
Esta categoría con presencia de varios autos de Comodoro Rivadavia, era una de las preferidas de la época para los locales, quizás por su parentesco con el Turismo Nacional de esos años y porque tenía una trayectoria que venía desde muchos años atrás, desde las primeras carreras del año 1969 como la Vuelta de la Provincia o las 24 Horas del 70, pero lo cierto es que era una de las preferidas por el público de la región.
Finalmente la última prueba del día estaría a cargo de argentinos y chilenos de la categoría que hoy se llama TC5000, la que venía con una proyección de torneos compartidos desde 1963, por lo que contaba también con una dilatada presencia, y allí se definía el campeonato que se había iniciado en el autódromo de Cabo Negro en la ciudad de Punta Arenas, y el ganador sería quien resultó el campeón anual, Néstor Javier Barría, seguido de Ernesto “Tincho” Gómez y con Hernán Zanetti en el tercer lugar.
Luego se ubicaban Pablo Capkovich, Manuel Aquebeque, Mario García, Omar Ojeda, Gerónimo Ravena, Rubén Varizat, Miguel “Pajarito” Sanchez, Juan Carlos Ríquez y Luis Sorrozua, mientras que Francisco Aristizabal sufría un violento impacto contra la defensa de ingreso a boxes y abandonaba Jorge García, completando el parque compartido entre argentinos y chilenos en la primera carrera sobre el asfalto del autódromo local de 9 metros de ancho en la mayor parte de su recorrido de 3000 metros.
La carpeta de asfalto soportó perfectamente esa primera prueba y Río Gallegos tuvo su primera pista de asfalto, lo que en el transcurso de los años fue mejorado, agrandado y ampliado en todos los aspectos, hasta llegar a la calidad de hoy, siendo una de las mejores pistas del país con 12 variantes y un recorrido mayor de mas de 4000 metros, lo que fuera mejorado y ampliado notablemente en septiembre de 2001 y en obras posteriores, pero todo comenzó aquel 18 de marzo de hace 36 años.
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