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Este viernes por la tarde, la ciudad de Caleta Olivia fue escenario de una emotiva movilización en pedido de justicia por Ada Barrozo, asesinada el pasado 11 de marzo. La concentración tuvo lugar a los pies del monumento El Gorosito, desde donde familiares, allegados y vecinos marcharon hasta el Juzgado de Instrucción N°1.

El encuentro se desarrolló en un clima de profundo respeto, con carteles, fotografías y consignas que recordaron a la víctima y acompañaron a su hija y a su madre, quienes encabezaron la convocatoria.

“Me arrebataron a mi mamá”

Valery Antezana, hija de Ada Barroso agradeció a la comunidad por el acompañamiento. FOTO: TAMARA MORENO / LOA.

 

Valery Antezana, hija de Ada, en diálogo con La Opinión Austral,  expresó su dolor y agradeció el acompañamiento de la comunidad. Conmovida, aseguró que la movilización representa una forma de exigir justicia y de visibilizar lo ocurrido.

Venimos a pedir justicia por mi mamá. Yo sé que todo está en manos de la Justicia, y espero que también se ponga de mi lado”, manifestó.

La joven remarcó la violencia del hecho y rechazó que pueda tratarse de un accidente. “No solamente le sacaron la vida, fue un acto muy violento. Internamente tenía nueve costillas rotas, el hígado con hematomas, los dos pulmones perforados y golpes con puños”, sostuvo.

Además, cuestionó la actual carátula de la causa, que está bajo la figura de “homicidio culposo”. “Son pocos años para todo el dolor que voy a tener por no tener a mi mamá conmigo”, expresó entre lágrimas.

 

El dolor de una madre

Por su parte, la madre de Ada, Eva Quilo también habló con este medio y recordó que había llegado a la ciudad meses atrás para visitar a su hija, sin conocer la situación que atravesaba.

Eva Quilo, madre de Ada Barroso. FOTO: TAMARA MORENO/ LA OPINIÓN AUSTRAL.

“No sabía la vida que tenía mi hija”, dijo conmovida, al tiempo que pidió justicia y que el caso no quede impune. “Verla así no me ha gustado. Vamos a llegar hasta lo último. Esto le puede pasar a cualquier mujer”, afirmó.

Entre el dolor, también se preguntó por el futuro de su nieta: “¿Quién se la va a devolver a mi nieta? ¿Dónde va a estar?”, expresó.

Flyer que pegaron en el Juzgado de Instrucción N° 1 de Caleta Olivia.

Una historia de vida atravesada por la migración

Ada Barroso era oriunda de Cochabamba, Bolivia, y había llegado a Caleta Olivia hace aproximadamente 20 años en busca de un futuro mejor. Trabajaba como ayudante de panadería.

Según relataron sus familiares, uno de sus mayores anhelos era regresar a su tierra natal para reencontrarse con su padre, a quien no veía desde hacía dos décadas.

“Mi tía era una soñadora”, había comentado su sobrino Jheymi Guevara anteriormente a La Opinión Austral.

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Mujeres acompañaron a Valery y a su familia. FOTO: TAMARA MORENO / LOA.

Cómo avanza la causa judicial

La investigación se encuentra actualmente en una etapa preliminar, en la que se están incorporando pruebas y testimonios clave para determinar la situación procesal del imputado.

Desde la querella señalaron que la calificación legal es provisoria, pero cuestionaron que el caso no haya sido abordado desde el inicio como un femicidio. En ese sentido, sostienen que toda muerte violenta de una mujer debe investigarse bajo esa figura desde el primer momento.

Entre los elementos que refuerzan esta postura, remarcaron que la víctima y el acusado se encontraban solos al momento del hecho, y que la versión brindada por el imputado no coincide con los resultados preliminares de la autopsia.

La autopsia de Ada, arrojó como resultado muerte por traumastismo toracico compresivo, asfixia mecánica y edema pumonar.

Asimismo, indicaron que al momento de la declaración indagatoria ya se conocían datos forenses que evidencian la gravedad de las lesiones, lo que, a criterio de la familia, descarta un hecho accidental.

El pedido de cambio de carátula

Actualmente, el imputado Sergio Navarro, permanece detenido y su pedido de excarcelación fue rechazado. No obstante, aún resta que la Justicia defina su situación procesal definitiva, ya que continúan produciéndose medidas de prueba.

Desde la representación legal de la familia insistieron en que el caso debe ser recalificado como femicidio, lo que implicaría una pena de prisión perpetua bajo la figura de homicidio agravado por violencia de género.

Además, buscan acreditar un contexto previo de violencia en la relación, incluyendo situaciones de violencia psicológica, simbólica y económica. Para ello, se están incorporando testimonios del entorno cercano, teniendo en cuenta que muchas de estas situaciones no suelen contar con denuncias formales.

 

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