La muerte de Rodrigo “Coco” Curaqueo marcó un antes y un después en la localidad de Caleta Olivia. Su muerte es la segunda muerte sospechosa de los últimos años, desde que ocurrió lo de Gustavo “Cabezón” Gerez, el joven que falleció en 2016 en la Comisaría Primera. La familia de Curaqueo saca fuerzas de donde puede para continuar luchando por el joven, que el 19 de julio habría cumplido 20 años.
En esta oportunidad, el diario La Opinión Zona Norte habló con Brenda Curaqueo para consultarle sobre una posible participación de su familia en los inconvenientes que se generaron el fin de semana entre jóvenes y los policías de la Comisaría Quinta. Además, la joven hizo un repaso por algunas cuestiones sobre la muerte de su hermano, el trabajo de la Justicia y el dolor transformado en pedido de justicia que mantiene unida a la familia.
Captura del video en el que se ve el accionar de la Policía.
La joven compartió un video en su cuenta de Facebook en el que se ve a personal policial enfrente de una casa y se escucha que se rompen los vidrios de la ventana frontal por piedrazos. “Lo que pasó el domingo fue por una fiesta clandestina, no fue por el caso de mi hermano. Así anda diciendo toda la gente, se ve que en una casa estuvieron haciendo una fiesta, o no sé, pero no es forma de actuar. En el video se ve que atacan, les tiran piedras a una familia y la verdad que es un abuso de autoridad muy grande”.
Y continuó: “Dentro de esa casa hay niños, yo conozco a esa familia y no logro comprender cómo actúan. Esto (lo del video que está en captura) pasó a la vuelta de mi casa, eran las 10 de la mañana y me desperté con tiros, porque mi despertador son los tiros de los milicos. Ya estoy cansada de tener que aclararlo cada vez que hay problemas, nosotros no estamos involucrados, quizás son amigos de mi hermano que están enojados. Toda mi familia estaba durmiendo”.
La burla y el miedo
A partir de la muerte de Rodrigo, el 7 de abril de este año, los y las jóvenes del barrio Rotary 23 comenzaron una guerra con la Policía que parece no tener fin. Y aunque Brenda haya desvinculado a su familia de participar de los ataques con piedras y botellas, mencionó que los amigos del joven fallecido tienen bronca. “Mataron a uno de ellos y ese es el miedo que tienen”, manifestó a través de una llamada telefónica.

“Imagina la bronca que le quedó a la gente, tenemos móviles policiales que patrullan todo el día acá en el barrio, y de vez en cuando pasan por nuestra casa y se te c… de risa en la cara, como si nos estuvieran tomando el pelo”, contó sobre la realidad que viven día a día. Y agregó: “Nos pasa que vamos caminando y nos cruzamos al mismo patrullero que da la vuelta a la manzana, y ayer me enteré que no soy la única, que a mis hermanos también les pasa”.
Los jóvenes que atacan las instalaciones de la Comisaría Quinta serían amigos de Rodrigo
Brenda siente que la Policía la persigue y por eso opta por no salir sola. “Yo no lo había comentado en mi casa para no preocupar a mi familia, pero me ha tocado que un patrullero ha dado más de cuatro vueltas mientras yo iba a una o dos cuadras caminando. El único trayecto que hago es hasta la casa de mi pareja y después hasta mi casa, pero en general siempre trato de andar acompañada porque en serio tengo miedo”.
Remover el dolor
En relación a la causa, que es instruida por el doctor Marcos Pérez Soruco, a cargo del Juzgado Penal N° 1, Brenda dijo que “todo el trabajo que hicieron lo hicieron mal”. Primero, se refirió al informe final de la autopsia que se le practicó al cuerpo de Rodrigo en Puerto Deseado. “Ese informe no se pudo presentar por culpa del juez Soruco. Cuando trasladaron a mi hermano sin autorización de mi mamá, se lo llevaron a las 5 de la madrugada y ahí, el juez supuestamente se olvidó la prenda con la que, supuestamente, mi hermano se ahorcó, un elemento esencial para la autopsia”, dijo.
Y agregó: “Nosotros nos cansamos de pedirlo por todas las vías, con nuestro abogado (Alberto Lucuani) y el juez nos dijo que está guardado muy seguramente, pero ya se van a cumplir cuatro meses desde la muerte de Rodrigo y hay huellas en ese buzo que ya no están. En ese buzo están las huellas de mi hermano, si él hizo el nudo o si están las huellas de los policías”. “Mi hipótesis es que a ellos se les pasó la mano y lo mataron, y para decir que no fueron ellos hicieron como que se ahorcó”.
Brenda dijo que siguen fuertes para pedir justicia por la muerte del joven, que tenía 19 años
Además, se refirió al reciente suicidio en la Comisaría Segunda de la localidad de El Gorosito. “En ese caso, hicieron entrar a testigos, llamaron al juez y ahí nomás salió en los medios, y porqué el caso de mi hermano no fue así, porqué no llamaron testigos, no llamaron a mi mamá -cuestionó Brenda- a nosotros nos avisaron a las 12 de la noche cuando supuestamente pasó a las 16. Por eso decimos que a mi hermano lo mataron y que estaba todo manipulado”.
El duelo y la Justicia
Finalmente, Brenda Curaqueo mencionó que la familia la pasa mal por la ausencia de Rodrigo, que hace días habría festejado junto a ellos sus 20 años, de no ser por el trágico final. “Mi hermano no era un pibe malo, era súper amoroso, era un nene de 19 años. El 19 cumplió 20 años, nos tocó comprar una torta y estar por él… esas son cosas que duelen. A mí me duele un montón todo lo que estamos pasando, intento ser fuerte, pero incluso la salud ya no me ayuda mucho”.
“Estamos pasando muchas cosas y vivir tan cerca de la Policía no nos ayuda mucho. No tenemos la varita mágica para que los chicos que van a atacar la Comisaría Quinta comprendan que eso está mal, no podemos estar detrás de ellos porque tenemos nuestra familia, tenemos que cuidar a mis hermanitos. A mi hermano le agarran ataques de nervios cada vez que escucha tiros, tienen 7 y 10 años y ya saben que la Policía es mala, y nosotros no les llenamos la cabeza, porque no somos así”, cerró.
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