Uno de los misterios más grandes que se registró tiempo atrás, en la localidad de Caleta Olivia, fue cuando la Policía se topó con kilos de cocaína en la casa de un hombre que había fallecido.
El caso se remite a diciembre del 2020, cuando la pandemia todavía azotaba a la provincia, al país y al mundo. En un domicilio ubicado en la avenida Costanera al 1300, las fuerzas de seguridad encontraron a Alfredo Alejandro Flores, un hombre de 57 años de edad que había fallecido por un paro cardiorrespiratorio.
Hasta ahí, un caso más en el que la Policía debía intervenir de oficio por orden del juzgado penal pero todo cambiaría momentos después y se iniciaría una causa en el fuero federal. Dentro de un bolso oculto en un ropero, los agentes encontraron siete ladrillos de cocaína, con un pesaje total de siete kilos.
La investigación sobre la procedencia de la droga estuvo a cargo del Juzgado de Instrucción a cargo de Marta Yañez. Entre algunas diligencias, la magistrada ordenó el secuestro y peritaje del celular de Flores.
Gracias a esa prueba se pudo seguir la línea para determinar como los siete kilos de cocaína habían llegado al mueble de Flores. De acuerdo al fallo al que tuvo acceso La Opinión Austral, en las conversaciones del fallecido apareció una que mantuvo con un hombre y una mujer que, casualmente, vivían arriba de una distribuidora del barrio Ceferino Namuncurá de la ciudad de El Gorosito.
Los acusados son un hombre de apellido Chaile y una mujer apellidada Orellana. En las comunicaciones se habla del intercambio que ellos habían tenido con Flores para entregar la droga.
Según la reconstrucción de la Justicia, a partir más que nada de las conversaciones de los celulares, Chaile había hecho un viaje en el que habían traido los estupefacientes y él, junto a su pareja, se encargaban de distribuir todo a los punteros o, también llamados vulgarmente como “dealers“.
En el mismo sentido, gracias al peritaje de los celulares de los acusados y hasta de un tercero de apellido Molina, se pudo saber como habían sido las tropelías que habían cometido en noviembre del mismo año cuando habían traído la cocaína a la zona norte de Santa Cruz.
Según pudo saber este diario, Chaile y Molina habían viajado hasta la provincia de Río Negro, precisamente en la estación de servicio de San Antonio Oeste, para realizar la transacción con otras personas. Luego, a bordo de un Ford Fiesta que luego fue secuestrado, volvieron a Caleta Olivia.
Actualmente los dos hombres están detenidos. Chaile en una comisaría de la ciudad de El Gorosito y el restante en la Seccional Segunda. Orellana se encuentra en libertad pero, tras el juicio, fue condenada a dos años de prisión en suspenso.
El debate contra la banda se hizo esta semana ante el Tribunal Oral Federal. En un juicio abreviado todos reconocieron su participación en los delitos correspondientes y la Fiscalía solicitó penas dispares para cada uno de los acusados.
De acuerdo a la resolución a la que tuvo La Opinión Austral, Chaile -como cabecilla de la banda- recibió la pena más alta: cinco años de prisión. A Molina le dieron uno menos y Orellana, tal como se dijo más arriba, una pena en suspenso.
Respecto de los detenidos, la Justicia determinó que ambos sean trasladados a la Unidad Penitenciaria N°15 de Río Gallegos para que sigan purgando su pena
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