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Una centena de personas, entre familiares, amigos, compañeros de trabajo y vecinos, participaron del último adiós al policía de 39 años, cuya muerte causó una profunda conmoción en toda la zona norte santacruceña.
El cortejo fúnebre partió desde la Cochería San José, donde sus restos fueron velados desde la tarde del martes luego de que se confirmara su fallecimiento en el Hospital Zonal “Padre Pedro Tardivo” de Caleta Olivia. Posteriormente, la caravana se dirigió hacia el cementerio local para su sepultura.
Un homenaje cargado de emoción y respeto
Desde las primeras horas de la noche del martes, compañeros de la fuerza comenzaron a rendir homenaje al subcomisario. Durante su internación habían impulsado cadenas de oración en distintos puntos de la provincia con la esperanza de su recuperación, mientras que tras conocerse la noticia de su fallecimiento realizaron un emotivo cordón de honor frente a la sala velatoria.
Durante el recorrido hacia el cementerio, una extensa fila de vehículos acompañó al coche fúnebre, encabezada por móviles de Tránsito Municipal y de la Policía, cuyos agentes hicieron sonar las sirenas en señal de despedida.
Al arribar al camposanto, efectivos de distintas divisiones formaron un nuevo cordón de honor para recibir el féretro y rendir homenaje a quien fuera considerado por sus compañeros como un hombre comprometido con su vocación de servicio.
“Era una persona noble, muy buena, siempre tenía una palabra de aliento y estaba predispuesto a ayudar”, coincidieron varios de sus colegas al recordarlo.
Uno de los momentos más conmovedores se vivió al llegar al cementerio, cuando el hijo de Gabriel Trujillo, de 15 años, junto a otros familiares, cargó el féretro hasta la capilla ardiente donde se celebró la misa exequial.
Detrás del cortejo se pudo ver a su esposa, Romina Guzmán, visiblemente afectada por el dolor de la pérdida. La ceremonia religiosa estuvo a cargo del diácono permanente Mario Sosa, previo a la inhumación de los restos.
Amplio acompañamiento de las fuerzas de seguridad
En la despedida participaron efectivos de distintas dependencias de la Policía de Santa Cruz, entre ellas la División de Investigaciones (DDI), Comando de Patrullas, División Infantería, Cuerpo de Prevención Barrial (CPB), División Fuerzas Especiales y personal motorizado.
También estuvieron presentes integrantes de Bomberos, fuerzas militares y compañeros de la División de Operaciones Rurales (DORCO), área donde Trujillo prestaba servicios y era ampliamente reconocido por su profesionalismo y calidad humana.
El accidente que terminó en tragedia
Gabriel Trujillo permaneció varios días internado en estado crítico luego de sufrir un grave siniestro vial en el sector conocido como “La Chivería”, sobre la Ruta Provincial N° 12.
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De acuerdo con la información de la investigación, el subcomisario circulaba en motocicleta para cumplir con una tarea laboral adicional cuando fue impactado desde atrás por un automóvil.
Su esposa, Romina Guzmán, había expresado horas antes de su fallecimiento el profundo dolor que atravesaba la familia y aseguró que buscará que el caso no quede impune. “El conductor venía en estado de ebriedad y lo destrozó. No tengo otras palabras”, manifestó en una entrevista brindada mientras el efectivo permanecía internado.
La mujer confirmó además que inició consultas legales para seguir de cerca el avance de la causa judicial.
“Yo lo voy a mover cielo y tierra para que se haga justicia. No quiero otra cosa”, sostuvo.
Actualmente, continúa la investigación para determinar las responsabilidades en el hecho. Mientras tanto, familiares, amigos y compañeros despidieron con profundo dolor al subcomisario Gabriel Trujillo, cuyo recuerdo quedará marcado en la comunidad policial y en toda Caleta Olivia.
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