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La fuga de Darío Fernando Cárdenas, un hombre condenado a 15 años de prisión por un homicidio en Trelew, encendió las alarmas en toda la región patagónica. El escape, ocurrido en las últimas horas y con características que remiten a una escena cinematográfica, no solo expuso grietas en el sistema de custodia, sino que además abrió una hipótesis inquietante: el prófugo podría haber cruzado hacia Santa Cruz.

Cárdenas, de 49 años y conocido como “El Loco”, estaba alojado en el Instituto Penitenciario Provincial cuando fue trasladado a un consultorio externo ubicado sobre la calle Belgrano al 600, en pleno centro de Trelew. El motivo del traslado era una sesión psicológica, en el marco de un tratamiento autorizado por la Justicia.

Lo que debía ser una rutina controlada terminó convirtiéndose en el punto de quiebre de la seguridad. Según reconstruyeron fuentes oficiales, mientras se encontraba en sesión con el profesional, Cárdenas aprovechó una ventana del primer piso del inmueble y se arrojó al vacío. La maniobra, arriesgada pero efectiva, le permitió ganar la calle en cuestión de segundos. Cabe remarcar que, por cuestiones de confidencialidad entre el psicólogo y el paciente, la Policía no podía ingresar.

Allí, de acuerdo con las primeras investigaciones, lo aguardaba un cómplice a bordo de una moto tipo SKUA 125 de color blanca. La secuencia fue rápida y precisa: el condenado subió al rodado y ambos se dieron a la fuga, perdiéndose del radar policial en pocos minutos.

Detrás de esta fuga hay un elemento que genera fuerte debate y que tiene que ver con las condiciones en las que se desarrollan este tipo de traslados. Desde el Ministerio de Seguridad y Justicia explicaron que la derivación al consultorio había sido ordenada por el juez Marcelo Nieto Di Biase y que, por razones de confidencialidad propias del ejercicio profesional de la psicología, el personal policial de custodia no puede ingresar al interior del consultorio durante la sesión.

El frente de la prisión en la que estaba Cárdenas.

Esa limitación, amparada en el secreto profesional que rige la relación entre paciente y terapeuta, dejó a los efectivos apostados en el exterior, sin contacto visual directo con el interno. En ese lapso, sin vigilancia inmediata, se habría gestado la fuga. La situación abre interrogantes sobre los protocolos vigentes y la necesidad de revisar los mecanismos de seguridad en casos de detenidos con antecedentes graves.

El trasfondo del caso remite a un hecho de extrema violencia. El 18 de agosto de 2021, alrededor de las 21.17, Cárdenas se presentó en un domicilio de la calle 25 de Mayo al 1700, en Trelew. Según determinó la investigación judicial, ingresó armado y, tras una discusión, efectuó un disparo en la cabeza de Alexis Sena, un joven de 25 años.

El comunicado del Ministerio de Seguridad de Santa Cruz.

La agresión fue letal. Sena sufrió un traumatismo encéfalo craneano que derivó en su muerte, mientras que el atacante logró escapar en un vehículo Chevrolet. Permaneció prófugo durante un año hasta ser capturado en Mar del Plata, en un operativo que en su momento fue considerado un logro para los investigadores.

Sin embargo, menos de dos años después de haber sido condenado, la historia volvió a dar un giro inesperado. Ahora, con Cárdenas nuevamente fuera del sistema, la preocupación se traslada a toda la región.

Desde el Ministerio de Seguridad de Santa Cruz confirmaron que se encuentran trabajando de manera coordinada con sus pares de Chubut y no descartan que el prófugo haya cruzado los límites provinciales. La cercanía geográfica y las rutas que conectan ambas jurisdicciones hacen que esta hipótesis sea tomada con absoluta seriedad.

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