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En la madrugada de este viernes se desplegó un nuevo operativo para combatir dos focos de incendio forestal en la zona sur del Parque Nacional Los Alerces, a la altura de Puerto Ciprés, en cercanías de la población Burgos.
El alerta fue recibido durante la noche por el departamento de Incendios, Comunicaciones y Emergencias, lo que motivó el envío inmediato de brigadistas para realizar el ataque inicial.
Según informaron fuentes oficiales, los focos se ubican a unos 800 metros de la costa norte del río Grande (Futaleufú). Las primeras evaluaciones indicaron que el principal incendio afecta una superficie estimada en cuatro hectáreas, mientras que un segundo foco, de menor magnitud, se sitúa a pocos metros, en un cañadón de difícil acceso tanto para el personal en tierra como para los medios aéreos.
Desde las 03:00 de este viernes se dispuso un operativo reforzado con el traslado náutico de 34 brigadistas de incendios forestales, quienes trabajan en condiciones complejas por la topografía del lugar. A primera hora también comenzó la operación aérea, con descargas de agua mediante un helicóptero con helibalde, dos aviones hidrantes y dos aeronaves anfibias que concentran sus tareas en ambos focos activos.
Las autoridades analizan las posibles causas del origen del fuego y no descartan la intencionalidad, ya que no se registraron tormentas eléctricas en la región en los últimos días. Mientras tanto, se mantiene el monitoreo permanente de la situación para evitar la propagación hacia sectores boscosos cercanos.
En tanto que por razones de seguridad, se solicitó a la población y a los visitantes no circular por la zona de operaciones.
La navegación en el sector sur del lago Futalaufquen y en el embalse Amutuy Quimey se encuentra restringida, al igual que las sendas La Balsa y Laguna Toro, que fueron cerradas de manera preventiva hasta nuevo aviso.
El operativo se está llevando adelante en un escenario meteorológico desfavorable ya que rige una alerta amarilla por altas temperaturas para gran parte de la provincia, lo que aumenta el riesgo de propagación del fuego y dificulta el trabajo en terreno. El calor, sumado a la baja humedad y posibles ráfagas de viento, podría generar cambios bruscos en el comportamiento del incendio.
Este nuevo foco se produce en un momento especialmente sensible para el parque, que atraviesa una etapa de recuperación tras los incendios registrados durante el verano.
De acuerdo al último informe oficial, los incendios anteriores arrasaron con unas 16.000 hectáreas de bosque nativo. Si bien el incendio fue declarado contenido, la situación continúa siendo monitoreada de manera permanente ante la posibilidad de reactivaciones.
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