MILAGRO ENTRE LA TRAGEDIA

La dramática historia de Juan Chávez, el hombre que sobrevivió a las llamas y salvó tres vidas con una pelopincho

El vecino de Las Golondrinas pasó los minutos más largos de su vida cuando se vio rodeado por llamas de más de 20 metros. La única salida: una pileta con agua. Estaba junto a una vecina y sus dos hijos. "Eran 360 grados de fuego", describió. El llanto lleno de dolor tras perder todo.

Por La Opinión Austral


Juan Chávez salvó su vida, la de su vecina y sus tres hijos de una manera milagrosa, en medio de los pinos ardiendo en llamas durante los incendios forestales que azotaron a la Comarca Andina. Una pileta pelopincho llena de agua y una chapa a modo de techo fueron los dos elementos que los salvaron de morir calcinados.

 

"Muy triste ha quedado el panorama", expresó el vecino de la localidad chubutense de Las Golondrinas, mientras recorre las ruinas que quedaron de su casa y su taller, en la Parcela 26.

Según relató al canal C5N, de un momento a otro el fuego comenzó a aparecer desde todas las direcciones: "Nos quedamos atrapados acá, una vez que la casa empieza a arder, me meto para intentar apagarlo y me doy cuenta de que no voy a poder porque empezó a arder todo".

 

Primero intentó apagar las llamas con una botellita de agua y un balde, pero cuando el fuego avanzaba sin pausa, "me fui hacia la pileta pelopincho, que estaba la vecina con los niños ahí adentro", contó. "Le dije 'andá a la pileta con los chicos y quédense ahí'", mientras Juan seguía luchando para no perder todo. Nada era suficiente. Trató hasta que "se prendieron los pinos que tenían 20 metros de altura".

 

"Me tiré un chapuzón a la pileta porque estaba que me quemaba vivo", recordó, pero antes buscó una chapa, que la usaron como techo para protegerse de las llamas. "En ese momento no podía pensar nada más en que queríamos vivir, fue realmente muy tétrico ver todas las llamas", describió. "Eran 360 grados de fuego".

 La pileta pelopincho que salvó cuatro vidas.
La pileta pelopincho que salvó cuatro vidas.

En un momento, "las garrafas, la motosierra, el grupo electrógeno, el cuatri empezaron a explotar, explosiones en todos lados, parecía una guerra, una película de terror", recordó Juan. Mientras pasaba eso, "no hicimos más nada que rezar, porque se levantaron ráfagas de viento muy fuerte, no se cómo no se quemó la pileta", dijo.

 

"Cuando calmaba un poco el viento y el fuego, agarraba un tarrito, lo llenaba de agua y lo usaba para tratar de apaciguar el fuego", indicó el sobreviviente. Además, un árbol de manzana cubrió un poco la cortina de fuego para que no llegara hasta la pileta. "Sentíamos las llamaradas, tocabas el plástico y parecía que se iba a derretir, le tirábamos agua para que no se prenda", señaló.

 El pequeño tarrito con el que Juan intentaba disminuir las llamas.
El pequeño tarrito con el que Juan intentaba disminuir las llamas.

Cuando vio que comenzaba a caer la casa, expresó entre lágrimas: "Fue un dolor enorme ver todos los años de trabajo que yo tenía ahí puestos con toda la dedicación, y no poder hacer nada, fue mucha impotencia". Sin embargo, valoró estar vivo y que "los nenes están bien, porque soy consciente de que si no hubiese estado acá esos chicos serían unos cuerpos más, no se merecían morir así", dijo con angustia.

 

"Es muy fuerte ver la imagen, algo que era verde y hermoso, que quedó negro y desolador", describió la escena post incendio.

 El dolor de Juan, uno de los cientos de patagónicos que perdió todo en el fuego.
El dolor de Juan, uno de los cientos de patagónicos que perdió todo en el fuego.

En este difícil momento, "lo que me motiva a seguir es mi hija y mi mujer, que es una guerrera", contó. Ahora, mientras trata de limpiar los cimientos de lo que era su hogar, pide la colaboración de las autoridades municipales, a la vez que valoró la solidaridad de la comunidad en medio de la tragedia: "El apoyo de la gente te dan ganas de seguir adelante"

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