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La causa por la muerte de Ángel López, el niño de Comodoro Rivadavia que estaba bajo la tutela de su madre y su padrastro, sumó este jueves nuevos elementos durante una audiencia en la que la Fiscalía realizó una ampliación del objeto procesal y profundizó la hipótesis que sostiene desde el inicio de la investigación: el menor  murió como consecuencia de un contexto sistemático de maltrato, agravado por la falta de atención médica frente a un cuadro respiratorio severo.

El fiscal jefe Cristian Olazábal explicó que las modificaciones introducidas en la acusación no alteran las imputaciones ya existentes, aunque sí precisan las conductas atribuidas a cada acusado. De esta manera, la madre del menor continuará imputada por homicidio agravado, mientras que su pareja seguirá acusado por homicidio simple.

“Hoy la fiscalía hizo una ampliación de objeto procesal, que se le llama. En realidad, el hecho ha sufrido algunas variaciones que no tienen impacto en la calificación jurídica”, explicó Olazábal al término de la audiencia a la que no pudo acceder la prensa debido a la falta de espacio en la sala.

Aclaró que la preocupación principal de la Fiscalía continúa centrada en el contexto de violencia y abandono que -sostienen- atravesó Ángel durante sus últimos días de vida. “Seguimos sosteniendo que estamos ante esta situación de maltrato a un menor y que han sido varias las causas que llevaron a la muerte”, afirmó.

Durante la audiencia se incorporaron nuevos elementos médicos y periciales que terminaron de consolidar una hipótesis más compleja sobre la causa de muerte. Según explicó el representante del Ministerio Público Fiscal, ya no se habla exclusivamente de los traumatismos sufridos por el niño, sino de un mecanismo combinado entre los golpes y una enfermedad respiratoria que no fue tratada adecuadamente.

“Hablamos de un mecanismo combinado que implican traumatismos producidos por golpes, y así también una desatención de una enfermedad que se venía cursando desde el 7 de marzo de este año, y que los síntomas fueron ignorados por quienes tenían al cuidado de Ángel”, detalló Olazábal.

En ese contexto, confirmó que los estudios histopatológicos desarrollados durante la investigación permitieron detectar una bronconeumonía, cuadro que fue evaluado en conjunto por especialistas médicos. La conclusión de la junta médica terminó siendo determinante para la ampliación del objeto procesal.

“Esta enfermedad surge a partir de los estudios histopatológicos. Esos estudios no pueden ser valorados individualmente, sino en el contexto”, sostuvo. Luego agregó: “La junta médica se ha expedido diciendo que ha sido esta bronconeumonía concomitante con el traumatismo craneoencefálico”.

La frase más contundente la aportó el fiscal al sintetizar la nueva conclusión pericial sobre el fallecimiento del niño. “Es decir, los 21 golpes existen, pero a eso se le suma la bronconeumonía”, dijo de manera categórica.

Ángel, el niño de cuatro años que falleció en Comodoro Rivadavia.

“La causa de muerte fue esta enfermedad respiratoria sumado al tema de los golpes”

Hasta ahora, la investigación se había concentrado principalmente en las lesiones traumáticas detectadas en el cuerpo del menor. Sin embargo, con los nuevos estudios incorporados, la Fiscalía sostiene que ambos factores confluyeron en el resultado fatal. “La causa de muerte en principio fue esta enfermedad respiratoria sumado al tema de los golpes. Ambas causas son las que llevan al resultado de la muerte”, remarcó Olazábal.

El fiscal recordó además que, al inicio de la investigación, la información disponible era mucho más limitada y las sospechas estaban orientadas casi exclusivamente a los traumatismos. “Cuando iniciamos nosotros la investigación era muy poca la información. Presumíamos razonablemente que habían sido los golpes. Bueno, hoy son los golpes más esta enfermedad desatendida”, agregó.

Otro de los puntos centrales expuestos durante la audiencia tuvo que ver con las evidencias reunidas sobre el contexto cotidiano en el que vivía el niño. Según indicó el fiscal jefe, la investigación logró reconstruir distintos episodios y elementos que darían cuenta de un escenario de violencia sostenida.

“Hay mucha evidencia que contextualiza este tiempo que Ángel estuvo viviendo en ese domicilio, que da cuenta clara e inequívoca de la situación de maltrato que sufría Ángel”, aseveró.
Parte de ese material surgió del análisis de teléfonos celulares secuestrados durante la investigación y también de testimonios incorporados en las últimas semanas. “Hay información que ha surgido de los teléfonos y también se han recibido declaraciones testimoniales”, explicó Olazábal.

Durante la audiencia también se abordó la posibilidad de que algunos de estos elementos puedan tener incidencia futura en la eventual determinación de la pena. En tal aspecto, el fiscal sostuvo que cualquier circunstancia que haya incrementado el sufrimiento del niño será valorada llegado el momento del juicio de responsabilidad.

“Agravantes se van a tener en cuenta eventualmente cuando tengamos que discutir la pena. Todo lo que haya intensificado el sufrimiento de Ángel obviamente va a tener impacto”, afirmó.
Por otra parte, la defensa de los imputados solicitó ampliar la junta médica para obtener nuevas precisiones periciales respecto de la incidencia concreta de la bronconeumonía en la muerte del menor. No obstante, desde la Fiscalía señalaron que se trata de medidas normales dentro de la etapa preparatoria.

“Son medidas que para eso es la etapa preparatoria, para eso son los seis meses. Nuestra tesitura no ha variado en ese sentido”, manifestó Olazábal. Finalmente, el fiscal volvió a dejar en claro que las imputaciones continúan sin modificaciones. “La imputación sigue igual: homicidio agravado para la madre y homicidio simple para el padrastro”, concluyó.

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