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El derrumbe parcial del cerro Hermitte en Comodoro Rivadavia, que obligó a evacuar a más de 90 familias y activó un operativo de emergencia sin precedentes, reabrió un capítulo clave que permaneció olvidado durante más de dos décadas. Un informe técnico del Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR), elaborado en 2002, ya advertía que el terreno del barrio Sismográfica y más allá podía hundirse, provocar roturas en viviendas y dañar gravemente la red de servicios esenciales si continuaba la expansión urbana sobre la ladera sur del cerro.

El documento, titulado “Estudio de Peligrosidad Geológica en el Barrio Sismográfica”, fue realizado por la Dirección de Geología Ambiental y Aplicada del Instituto de Geología y Recursos Minerales del SEGEMAR, en el marco de un acuerdo con la Municipalidad de Comodoro Rivadavia. Sus conclusiones resultan hoy contundentes y coinciden de manera directa con el escenario que atraviesa la ciudad tras el desplazamiento del macizo.

El informe identificó como principal problema que el barrio se extendía sobre materiales removidos naturalmente, es decir, depósitos de antiguos deslizamientos. Estos materiales presentan grandes espacios subterráneos generados por procesos de erosión hídrica subsuperficial, conocidos como piping, que debilitan la estructura del suelo.

Según el estudio, esta condición “seguramente originará hundimientos del terreno una vez que el mismo sea sometido a intensa urbanización”, con consecuencias directas sobre las viviendas, los ductos y todo el tendido de la red de servicios, en especial gas, agua y electricidad. El riesgo no se limitaba a daños materiales, sino que incluía la posibilidad de explosiones por rotura de cañerías de gas y colapsos estructurales.

Otro de los puntos centrales del informe fue que los procesos y factores de riesgo que están presentes en gran parte de la ladera sur del Cerro Hermitte exceden la localización del Barrio.

El derrumbe actual y la emergencia declarada

El desplazamiento registrado durante el último fin de semana confirmó muchas de las advertencias planteadas hace 24 años. El intendente Othar Macharashvili calificó el episodio como “una catástrofe” y reconoció que la ciudad enfrenta un riesgo geológico activo. El fenómeno obligó a evacuar sectores completos de los barrios Sismográfica, Marquesado y Los Tilos, mientras el área permanece bajo monitoreo permanente.

El intendente Othar Macharashvili activó el comité de crisis y puso en marcha el protocolo de emergencia. Más de 90 familias fueron evacuadas.

En respuesta a la situación, el Concejo Deliberante declaró la emergencia geológica y urbanística por 90 días, con el objetivo de implementar medidas urgentes para mitigar los riesgos derivados de la inestabilidad del suelo.

Piden auto evacuar el Barrio Médanos

Este lunes, el Municipio sugirió la autoevacuación para el Barrio Médanos en Comodoro Rivadavia, tras un informe científico del Comité de Análisis Científico y Técnico de la Universidad de la Patagonia San Juan Bosco luego de monitoreos del Cerro Hermitte.

El informe actual como el de hace 24 años no descarta que movimientos telúricos afecten la zona y la recomendación es preventiva para preservar la vida de los vecinos. El asunto está presente en las reuniones de los equipos operativos del municipio.

“Sería importante instruir a los vecinos del barrio sobre las características del sustrato sobre el que están asentando sus viviendas, a fin de que tomen conciencia de la peligrosidad y puedan de este modo, comprender la problemática vinculada a la ampliación del Barrio Sismográfica”, expresa el informe de SEGEMAR.

Los especialistas del SEGEMAR sostuvieron que no era posible descartar nuevos deslizamientos y que, ante ese escenario, el Municipio debía establecer una red de monitoreo permanente si continuaba el crecimiento del barrio.

El estudio detalló que la ladera sur del cerro Hermitte reúne múltiples factores de riesgo: pendientes pronunciadas, presencia de arcillas altamente expansivas, fallas geológicas activas y una estructura del macizo que favorece la infiltración de agua y la pérdida de resistencia del suelo. Estas condiciones convierten a la zona en un área de peligrosidad geológica alta.

Advertencias técnicas y recomendaciones ignoradas

El informe de 2002 no solo diagnosticó el problema, sino que también enumeró una serie de restricciones y recomendaciones concretas para reducir el riesgo. Entre ellas, propuso evitar el tendido de cañerías subterráneas y optar por sistemas visibles o en zanjas enrejadas, restringir el riego al máximo, prohibir nuevos movimientos de suelo y frenar la expansión del barrio sobre la ladera y su área de influencia.

Formación de cárcavas en la ladera Sur del Cerro Hermitte. Las flechas naranjas indican la dirección de escurrimiento.

Además, recomendó no realizar perforaciones ni extracciones de fluidos, y crear una comisión de control y alarma integrada por vecinos, que pudiera alertar a las autoridades ante cualquier indicio de movimiento, como grietas en viviendas, inclinación de postes o rajaduras en el terreno.

Sin embargo, el crecimiento urbano continuó durante los años siguientes, con nuevas viviendas, redes de servicios y obras que incrementaron la presión sobre un suelo ya identificado como inestable.

Un fenómeno conocido desde hace décadas

El estudio del SEGEMAR también recopiló antecedentes históricos que demuestran que los movimientos en el cerro Hermitte no son un fenómeno nuevo. Existen registros de deslizamientos y roturas de cañerías desde la década de 1920, incluyendo daños en pozos petroleros y movimientos documentados en fotografías aéreas y estudios universitarios posteriores.

Grieta en el material deslizado. Nótese la morfología de la grieta, que evidencia sucesivas aperturas y las líneas de drenaje hacia la misma. Cuaderno de escala.

Investigaciones previas indicaron que al menos dos grandes procesos de remoción en masa afectaron la zona durante el siglo XX, con desplazamientos lentos pero persistentes, capaces de reactivarse ante cambios en la humedad del suelo o intervenciones humanas.

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