La empresa estatal Intercargo dejará de prestar servicios de rampa en los aeropuertos de Río Gallegos y Comodoro Rivadavia a partir del 1° de octubre, según confirmó Omar Aguilar, representante de la compañía en la capital santacruceña, en diálogo con La Opinión Austral. La medida deja en vilo a 18 trabajadores y sus familias y abre interrogantes sobre quién asumirá tareas esenciales para la operación aérea.
Aguilar explicó que la notificación sobre el cese de actividades llegó a las autoridades aeroportuarias y que los trabajadores tomaron conocimiento de la decisión a través de sus representantes gremiales.
“Ayer las autoridades del aeropuerto recibieron la notificación del cese de las actividades de Intercargo en este aeropuerto a partir del primero de octubre”, señaló. De esta manera, precisó que el 30 de septiembre será el último día de prestación de servicios para las líneas aéreas atendidas actualmente por la empresa.
La salida de Intercargo no sólo impactará en la situación laboral de sus empleados. También genera dudas sobre la continuidad de servicios fundamentales para el funcionamiento de los aeropuertos patagónicos.
Entre las tareas que realiza la empresa se encuentran la señalización y asistencia a las aeronaves en plataforma, colocación de calzas y conos, carga y descarga de equipaje y mercadería y asistencia eléctrica en tierra para determinados aviones.
Aguilar remarcó especialmente el impacto que la decisión podría tener sobre los vuelos de LADE, cuya conectividad resulta estratégica para la Patagonia y Tierra del Fuego.
“Hoy el vuelo inicial que hace LADE arranca por Comodoro, justamente una de las escalas que es el cierre, pasando por Calafate y después por el aeropuerto de Río Gallegos”, explicó.
Además, Aguilar advirtió que todavía no está definido quién realizará esas tareas a partir de octubre. “Nadie sabe quién va a hacer ese trabajo, desde señalización hasta la carga y descarga y el apoyo eléctrico que necesita para poner en marcha los aviones”, sostuvo.
En el caso de los vuelos de LADE, agregó que las aeronaves necesitan asistencia eléctrica desde tierra para poder poner en marcha sus motores, una tarea que actualmente forma parte del esquema operativo de Intercargo.
18 trabajadores quedan en incertidumbre laboral
Uno de los principales puntos de preocupación es la situación de los trabajadores.
“Ocho familias de Río Gallegos y diez de Comodoro Rivadavia quedan sin el sustento laboral”, afirmó Aguilar, quien describió como “angustiante” y “triste” el escenario que atraviesan sus compañeros.
El representante señaló además que muchos trabajadores tienen una antigüedad de entre 20 y 25 años en la empresa. “Es casi toda una vida”, expresó al describir la preocupación existente entre los empleados.
La situación se produce en medio de la incertidumbre sobre el futuro de Intercargo. La empresa estatal atravesó un proceso de privatización que finalmente no prosperó luego de que la licitación quedara desierta. Mientras tanto, según Aguilar, continúa bajo la órbita del Estado nacional y no existe un panorama claro respecto de su futuro.
El dirigente también cuestionó el retiro de equipamiento de otras terminales patagónicas. Mencionó el caso de El Calafate, donde, según indicó, fue retirado un equipo utilizado para la atención de aeronaves de fuselaje ancho.
“Ya Calafate, hoy por hoy, no puede hacer atención de aviones de fuselaje ancho”, sostuvo Aguilar, al considerar que este tipo de decisiones podrían representar un debilitamiento de la capacidad operativa de Intercargo en la región.
La definición sobre Río Gallegos y Comodoro Rivadavia, en tanto, mantiene en alerta a trabajadores y gremios, pero también genera interrogantes para las compañías aéreas y los pasajeros: qué empresa o personal asumirá desde el 1° de octubre las tareas de rampa, equipaje y asistencia a las aeronaves que actualmente realiza Intercargo.
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