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Othar Macharashvili abrió el período de sesiones ordinarias del Concejo Deliberante de Comodoro Rivadavia poniendo el eje en la institucionalidad, la “lealtad política” y la defensa de Comodoro en un contexto económico y social complejo. Marcó como gesto central volver al recinto del Concejo después de 13 años y lo presentó como una decisión política, excenta de protocolo. “Aquí es donde se debate, se vota y se fija el rumbo de la ciudad”. Y éste año, remarcó, se pondrán a prueba “convicciones, coherencias y coraje”.

En la primera fila en el recinto legislativo estuvieron presentes el senador Carlos Linares; el diputado nacional José Glinski; la intendente de Rada Tilly, Mariel Peralta; los diputados provinciales Gustavo Fita y Emanuel Fernández además del vicepresidente corporativo de Relaciones Institucionales de PAE, Daniel Felici.

El intendente hizo una fuerte interpelación hacia adentro de la política local: cuestionó a los “tibios, especuladores y detractores” que, según dijo, critican desde el mismo espacio político, y advirtió contra el uso del dolor social para obtener réditos personales o electorales. Señaló a la deslealtad como un problema grave en un momento donde, a su juicio, los comodorenses necesitan más unidad que nunca.

Planteó que cada dirigente deberá mostrar con claridad de qué lado está cuando haya que “levantar la mano” en defensa de Comodoro y anticipó que quedará expuesto quién vota a favor del pueblo y quién lo hace en contra de su propia gente. También habló del “fuego amigo” y de intentos de acelerarle la salida, dejando en claro que no tiene jefe político, ni ambiciones desmedidas, y que su único mandato es con los vecinos que lo eligieron.

Cuestionó a sectores que, según él, intentan organizar un “caos poco espontáneo” o un “boicot” desde ámbitos de poder, y advirtió sobre conductas que “atrasan” y que pueden poner en riesgo la institucionalidad. En ese sentido, fue explícito: no se sumará a peleas personales ni a shows de descalificaciones, pero sí a la defensa firme de los derechos de Comodoro y de la continuidad democrática.

El intendente habló ante concejales, funcionarios y referentes políticos en el recinto legislativo.

Subrayó que la ciudad es más grande que cualquier personalismo y que los concejales también deben tener claro que le rinden cuentas al pueblo al que definió como el verdadero soberano.

Uno de los ejes políticos más fuertes fue el futuro de las tierras de YPF. Macharashvili recordó que, frente al anuncio del retiro de la empresa de la cuenca, el Ejecutivo inició gestiones junto al sindicato petrolero. Reiteró que las tierras que deje YPF no pueden transformarse en un negocio inmobiliario decidido en Buenos Aires, sino que deben pasar al municipio para que la ciudad defina su destino.

Reivindicó el acompañamiento del bloque oficialista y señaló que, cuando se logre la cesión —“porque lo vamos a lograr”—, el Concejo tendrá una oportunidad histórica que no puede dejar pasar como ocurrió en 2022 con el acuerdo de tierras de los clubes, que nunca se trató. Advirtió que las oportunidades que se dejan pasar también son decisiones y reclamó coherencia con la memoria institucional.

En la primera fila, de izquierda a derecha: el senador nacional Carlos Linares; los diputados nacionales José Glinski y Juan Pablo Luque; y la intendente de Rada Tilly, Mariel Peralta.

 

A partir de allí trazó un diagnóstico de fondo: Comodoro Rivadavia fue durante décadas una ciudad dependiente del petróleo y del valor del barril, sin lograr consolidar plenamente una industrialización propia ni un entramado PyME que trascienda el rol de prestador de servicios. Marcó que la ciudad tiene infraestructura, puerto, recursos energéticos, tierras y capital humano calificado, pero falta un gran acuerdo productivo transversal, por encima de la coyuntura electoral.

Planteó como horizonte estratégico la conversión de Comodoro en un polo industrial y pidió el acompañamiento de sindicatos, empresarios, concejales y vecinos. Anunció que se pondrá al frente de reclamos y gestiones ante Nación, y convocó al gobernador Ignacio Torres y a todos los sectores productivos a motorizar incentivos e instrumentos para que nuevas empresas se radiquen, con el municipio dispuesto a ceder tierras en el Parque Industrial, beneficios impositivos y facilidades para proyectos productivos.

Minería y diversificación

Abordó de lleno el debate sobre la minería, señalando que Comodoro es una ciudad minera desde siempre y que no puede sostener un doble discurso que celebre el petróleo pero demonice toda otra actividad extractiva. Reclamó un debate provincial serio, técnico y con controles ambientales estrictos, con auditorías independientes, monitoreo permanente, participación de la universidad, de los trabajadores y de la ciudadanía, cuidando especialmente el agua.

Para el intendente, la peor decisión es no decidir y el crecimiento de Chubut exige discutir en serio las variables productivas, ampliar la matriz económica y generar empleo privado genuino, sin tabúes ni especulación electoral.

En cuanto a la situación concreta de Comodoro, Macharashvili describió un escenario de pérdida de empleo, especialmente en el sector petrolero, y un Estado municipal que, según sostuvo, se hace cargo donde otros niveles se retiran: en salud, con más de 150 mil atenciones en los CAPS y programas de prevención; en políticas sociales, con jardines maternales, centros de día, acompañamiento a adultos mayores, guardia social permanente, tarjeta social municipal reforzada y apoyo a merenderos.

En ordenamiento territorial, marcó tres ejes: el control sobre la tierra pública y rechazo a las ocupaciones ilegales; la decisión de no entregar nunca más lotes sin servicios, para evitar repetir errores del pasado y reordenamiento del sistema luego de la catástrofe del Cerro Hermitte, con compra de 50 viviendas para las familias damnificadas bajo un sistema transparente de puntaje y una comisión mixta, y con contratos con consultoras especializadas para estudios geológicos y soluciones estructurales.

Subrayó que no habrá improvisación ni decisiones para “el aplauso fácil” cuando está en juego la vida y la seguridad de los vecinos.

En obra pública, detalló un plan de recuperación vial con una inversión superior a 8.000 millones de pesos, obras de redes de agua, cloaca y gas por más de 9.000 millones, la obra Roca–Descarga al Mar para mitigar anegamientos, la reactivación del colector cloacal de avenida concejal Ávila abandonado por Nación, y la urbanización de más de 1.200 lotes que habían sido entregados sin servicios. Anunció además la licitación de la obra de gas en el barrio La Cantera, como cumplimiento de un compromiso asumido con los vecinos.

En seguridad urbana, adelantó la inauguración del Centro de Monitoreo más moderno de la Patagonia, con cámaras e inteligencia artificial, lectores de patentes y un sistema integrado de prevención, a la vez que destacó la importancia de la iluminación LED, los espacios públicos cuidados y el rol de Defensa Civil, a la que prometió sede propia y mejor equipamiento.

Reivindicó al Ente Comodoro Deportes como herramienta de inclusión y desarrollo humano, con colonias en 65 barrios, apoyo a clubes, becas a deportistas y una estrategia para consolidar infraestructura y alto rendimiento, entendiendo al deporte como política de Estado.

En turismo, planteó un cambio de paradigma: dejar de vivir “de espaldas al mar”, avanzar en el puerto deportivo, ordenar y profesionalizar la actividad náutica y aprovechar la presencia de la ballena Sei como atractivo turístico y científico, con protocolos ambientales responsables. También anunció la próxima oficina de informes turísticos en la costanera.

Finalmente, reivindicó el rol de los trabajadores municipales y cerró con un mensaje de firmeza: afirmó que Comodoro “no se arrodilla, no se paraliza y no retrocede”; que mientras sea intendente la ciudad avanzará “con orden y desarrollo”; y dio por inaugurado el período de sesiones ratificando que su prioridad es gobernar de cara a la gente, sin ceder ante presiones internas ni operaciones políticas

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