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El complejo habitacional Las Torres forma parte desde hace décadas de la fisonomía urbana de Comodoro Rivadavia, pero también ha sido escenario de episodios trágicos que quedaron grabados en la memoria colectiva de la ciudad. La muerte este lunes de un niño de 9 años, luego de caer desde un quinto piso de la Torre III, volvió inevitablemente a poner la mirada sobre la historia de estos edificios.

El episodio ocurrió pasado el mediodía de este lunes 7 de septiembre. De acuerdo con las primeras informaciones, el pequeño se encontraba al cuidado de una niñera cuando, por circunstancias que todavía son investigadas, cayó desde una ventana lateral del departamento. La mujer que lo cuidaba, de 39 años, dijo encontrarse en el baño de la vivienda durante los segundos fatales.

Complejo habitacional Las Torres.

 

Por la disposición de las viviendas, el niño no se habría caído desde el comedor donde los ventanales suelen ser protegidos por defensas de rima que suelen requerir de mantenimiento sino desde una de las habitaciones. Las circunstancias y la mecánica del hecho se desconoce, inclusive si la peligrosa ventana permanecía abierta por alguna circunstancia. El niño cayó desde una altura superior a los veinte metros y en dirección a una calle interior. Su cuerpo impactó con violencia sobre el techo de cemento de un local comercial ubicado en la planta baja.
Recién allí, testigos ocasionales y vecinos residentes en el complejo, que suele tener en horario escolar, actividad incesante observaron consternados lo que sucedió. El pedido de una escalera a empleados de la construcción que trabajan en una obra lindante; la desesperación por ayudar y requerir de una ambulancia hasta la llegada de una oficial de policía que dio aviso e inició los trabajadores protocolares.

El niño tenía 9 años y llegó al hospital Regional sin signos vitales a pesar de numerosos intentos de reanimación a los que no respondió debido al impacto recidido. Las autoridades médicas confirmaron su fallecimiento cerca de las 15 debido a múltiples traumatismos.

Construcción con formato antiguo. Poca seguridad en las ventanas que carecen de balcones y constante inversión de los propietarios para evitar el deterioro.

Ahora la investigación deberá establecer exactamente cómo se produjo la caída y cuáles eran las condiciones de la abertura desde la cual se precipitó. No es la primera vez que un hecho de extrema gravedad convierte a Las Torres en escenario de una noticia que conmueve a Comodoro. A lo largo de las últimas décadas, el complejo ha quedado asociado a incendios, intervenciones de emergencia y episodios policiales, aunque ninguno debería vincularse entre sí más allá de haber ocurrido en el mismo conjunto habitacional.

Uno de los antecedentes más recordados ocurrió el 21 de febrero de 1996 en la Torre 6. Allí se produjo uno de los crímenes que mayor impacto causó en la historia policial de la ciudad: el asesinato de Magda Ivonne Silva, una jóven promotora de 21 años.

El responsable fue Marcelo Alejandro García, quien a partir de aquel episodio pasó a ser conocido como el “descuartizador de Las Torres”. El homicidio ocurrió en el departamento D del piso 12, donde vivía una hermana de García. Según se reconstruyó posteriormente durante el proceso judicial, García y Silva habían llegado juntos hasta la vivienda y, después de mantener relaciones sexuales, se produjo una situación que derivó en una violenta reacción del hombre.

Marcelo García, conocido como el Descuartizador de las Torres. Cometió un hecho aberrante en la Torre 6 en 1996.

García golpeó fuertemente la cabeza de la joven contra el respaldo de una cama y le provocó la muerte. Después decidió desmembrar el cuerpo, colocar los restos en bolsas y trasladarlos hacia distintos sectores de la costa en cercanías de Rada Tilly. Dos días después, el propio autor terminó confesando lo ocurrido.

La vivienda no volvió a ser habitada desde entonces y permanece cerrada a la vista de los vecinos con añejas cortinas que parecen guardar las tétricas escenas allí consumadas. Aquel caso provocó una conmoción extraordinaria en Comodoro Rivadavia y trascendió incluso los límites de la provincia. García fue condenado a 14 años de prisión por homicidio simple y pasó parte de su condena en la Unidad 6 de Rawson. Su historia criminal continuaría dentro de la cárcel: allí mató a otro interno, Gustavo Rosales, quien estaba condenado por el asesinato de la empresaria Ramona Barrionuevo. Años después García recuperó la libertad y volvió a protagonizar distintos episodios policiales. Su propia historia terminó también de manera violenta. El 27 de julio de 2014, cuando tenía 42 años, fue asesinado de dos disparos durante un enfrentamiento ocurrido en inmediaciones de Rivadavia y Alvear.

Incendio en Las Torres

La misma Torre 6 volvió a ser escenario de un episodio de gravedad en septiembre de 2016. Durante la noche del viernes 9 se desató un incendio en un departamento ubicado en el segundo piso y fue necesario evacuar el edificio. El fuego destruyó completamente la vivienda donde se había originado y el humo se propagó hacia numerosos departamentos. La situación generó momentos de enorme tensión, con vecinos intentando abandonar el edificio mientras varias dotaciones de Bomberos Voluntarios trabajaban para controlar las llamas. Al menos seis personas, entre ellas dos menores, tuvieron que recibir asistencia médica por principio de asfixia como consecuencia de la inhalación de humo. Además del departamento destruido, otras viviendas sufrieron las consecuencias del calor y del humo acumulado en el interior del edificio.

Incluso un año antes, en junio de 2015, se había registrado otro principio de incendio en la Torre 6, originado en un futón del primer piso, que también generó momentos de preocupación entre los habitantes del complejo.

Con menos datos y menos exposición en otro de los edificios que componen el Complejo, una mujer falleció tras ser aplastada por un ascensor. Aunque ninguno de los hechos tengan un nexo en común y representaron aislados, debido a la gran cantidad de personas que residen de manera habitual o en alquiler Los edificios tienen una altura de trece pisos y son administrados por consorcios que intentan resguardarlos en cuanto a seguridad, obras de mejoramiento estético y espacios de uso común, como palieres, ascensores, depósitos de residuos y áreas de servicios diferenciados por piso y unidad.

La rotura de los ascensores no solamente dejan sin comunicación a quienes no pueden desplazarse desde los pisos altos. Fallas mecánicas también costaron vidas. Fue en la lindante Torre 8.

La rotura de los ascensores es una situación que suele dificultar a los adultos mayores o con movilidad reducida que no pueden cubrir los extensos trayectos por escalera ante una urgencia y las mismas ventanas que permiten reflejar las costas del Océano Atlántico también habrían costado la vida de numerosas mascotas en situaciones extremadamente dramáticas.
La tragedia de este lunes vuelve ahora a conmover a quienes viven en Las Torres y a toda la ciudad. Y en particular a la comunidad educativa de la Escuela Provincial Nro. Uno a cuya sala de cuarto grado asistía la víctima.

La investigación policial y judicial deberá determinar qué sucedió en los instantes previos a la caída del pequeño y establecer las circunstancias precisas de un episodio que se incorpora dolorosamente a la historia trágica del complejo.

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