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Comodoro Rivadavia continúa atravesada por el dolor y la indignación tras el femicidio de Valeria Schwab. A pocos días del crimen que conmocionó a la ciudad, su hermana, Jessica Schwab, denunció públicamente el abandono del Estado y la falta de respuestas ante denuncias previas sobre la inseguridad en la zona donde ocurrió el hecho.
“El feminicidio de mi hermana ocurrió en un lugar que el gobierno ya sabía que era tierra de nadie. No la mató solo un asesino o un par de asesinos, la mató un sistema que no escucha denuncias hasta que ya es demasiado tarde”, escribió Jessica en un mensaje que se viralizó en redes sociales y reavivó el debate sobre la responsabilidad estatal.
El último mensaje y una caminata que terminó en tragedia
El martes 13 de enero, cerca de las 23, Valeria Schwab envió el último mensaje a su familia. Avisaba por dónde regresaba a su casa, como lo hacía habitualmente. Horas después, el silencio encendió la alarma.
Valeria había salido a caminar alrededor de las 22, una rutina frecuente ligada a su vida activa y al entrenamiento físico. Al no responder llamados ni mensajes, familiares y amigos iniciaron la búsqueda y realizaron una averiguación de paradero.
La madrugada del miércoles 14 de enero, alrededor de las 4, su cuerpo fue hallado sin vida al pie del cerro Chenque, en una zona de barrancos cercana a los acantilados de la costanera, un sector que vecinos y organizaciones vienen señalando desde hace tiempo como inseguro y con escasa iluminación.
Reclamo por seguridad
El impacto del femicidio fue inmediato. La noticia generó conmoción, dolor y bronca en Comodoro Rivadavia, con expresiones de acompañamiento a la familia y reclamos que volvieron a poner el foco en la seguridad de los espacios públicos.

Valeria era muy querida en su entorno. Llevaba una vida marcada por el deporte, el movimiento cotidiano y el contacto con la naturaleza. Su asesinato volvió a exponer una problemática recurrente: zonas conocidas por su peligrosidad, advertidas en reiteradas oportunidades, donde las medidas de prevención no llegan o llegan tarde.
“Donde debía haber seguridad, hubo abandono”
El mensaje de Jessica Schwab se convirtió en una denuncia directa. Lejos de un comunicado formal, sus palabras circularon con fuerza en redes sociales y lograron instalar una consigna clara: la responsabilidad no se limita al autor material del crimen.
“Donde debía haber seguridad, hubo abandono”, escribió. En su publicación, apuntó contra la falta de iluminación, la ausencia de controles y la inexistencia de políticas efectivas para proteger a quienes transitan por ese sector de la ciudad.
El posteo estuvo acompañado por consignas como #JusticiaPorValeriaSchwab, #NiUnaMenos y #FueElEstado, que comenzaron a replicarse en distintas plataformas y expresiones públicas.
“Fue el Estado”: una denuncia que interpela
“Entrenó para ser fuerte, pero ningún entrenamiento te prepara para un femicidio”, expresó Jessica, en una de las frases más crudas de su mensaje. La afirmación resume el reclamo de fondo: ninguna conducta individual alcanza cuando el entorno resulta hostil y desprotegido.
Para la familia, el femicidio de Valeria no fue un hecho aislado ni imprevisible. Sostienen que ocurrió en un lugar señalado como peligroso y que la falta de respuestas previas configura una responsabilidad institucional.
Mientras la investigación judicial continúa su curso para esclarecer el crimen y determinar responsabilidades penales, el reclamo social crece y se amplifica.
Un nombre que vuelve a encender el debate
En Comodoro Rivadavia, el nombre de Valeria Schwab se suma a una lista que duele y que interpela a las autoridades. Su femicidio vuelve a poner en agenda la necesidad de políticas públicas reales, sostenidas y efectivas para garantizar seguridad, iluminación, prevención y respuesta rápida ante denuncias.
El mensaje de su hermana no solo exige justicia por Valeria. También plantea una advertencia urgente: caminar, correr o entrenar no puede seguir siendo una actividad de riesgo. En una ciudad atravesada por el dolor, el reclamo apunta a que el Estado escuche antes de que sea demasiado tarde.
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