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Monseñor Virginio Domingo Bressanelli, obispo emérito de Neuquén y exobispo auxiliar de Comodoro Rivadavia, murió este viernes por la mañana en Resistencia, provincia de Chaco, donde residía y permanecía internado desde fines de agosto pasado tras sufrir un accidente cerebrovascular (ACV).
“Con profundo dolor, pero con la esperanza en Cristo resucitado, les comunico que hoy, cerca de las 10 de la mañana, ha fallecido nuestro querido padre Virginio Bressanelli”, confirmó el sacerdote Arildo José Ferrari SCJd.
Bressanelli nació el 1 de mayo de 1942 en Berabevú, provincia de Santa Fe. Pertenecía a la Congregación de los Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús, conocidos como dehonianos, fue ordenado sacerdote el 17 de diciembre de 1966 en Roma. Era licenciado en Teología y profesor en Psicopedagogía.
El 19 de febrero de 2005 fue elegido obispo de Comodoro Rivadavia y recibió la ordenación episcopal el 13 de mayo, ese mismo día tomó posesión de la diócesis, donde ejerció su ministerio como quinto obispo. Su lema episcopal fue “Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad”.
En febrero de 2010 fue trasladado como obispo coadjutor de Neuquén y, el 8 de noviembre de 2011, asumió como cuarto obispo de esa diócesis por sucesión.
Permaneció al frente de la Iglesia neuquina hasta que el papa Francisco aceptó su renuncia por razones de edad el 3 de agosto de 2017. Desde entonces, Bressanelli conservó el título de obispo emérito.
También fue vicepresidente primero de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) durante el trienio 2011-2014.
Condolencias
La Conferencia Episcopal Argentina (CEA) expresó sus condolencias por el fallecimiento de monseñor Virginio Bressanelli SCJ.
A través de una carta publicada este 23 de octubre, el presidente de la CEA, monseñor Marcelo Colombo, junto con el secretario general, monseñor Raúl Pizarro, señalaron que el prelado entregó generosamente su vida al servicio del Evangelio y de la Iglesia. Asimismo, resaltaron su fidelidad al Evangelio, su espíritu de comunión y su compromiso con la Iglesia universal.
“Recordamos especialmente su sabiduría, su profundo discernimiento pastoral y su capacidad para acompañar con cercanía, delicadeza y espíritu fraterno a sus hermanos obispos”, señalaron en el texto, ocasión en la que ponderaron particularmente su acompañamiento a quienes atravesaban momentos de dificultad.
“Que el Sagrado Corazón de Jesús, al que consagró su vida, lo reciba en la plenitud de su amor y conceda consuelo y fortaleza a quienes hoy lloran su partida”, concluyeron.
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