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Adriana Miracle participará por tercera vez de esta competencia internacional, una disciplina extrema que se desarrolla sin traje de neopreno y en aguas cuya temperatura oscila entre los 0 y los 2 grados.
“Por tercera vez voy a participar. Me vuelvo a animar“, contó con entusiasmo la nadadora, quien hace apenas cuatro años decidió comenzar a entrenar y competir en aguas abiertas y frías.
Miracle inició su camino en la natación durante su juventud en el Club Ferro Carril Oeste, en Buenos Aires. Desde hace quince años integra el grupo Máster del Club Hispano Americano, donde entrena bajo la conducción de los profesores Alejandro Amuchástegui y Andrés Bicocca.
“Siempre nadé en pileta, nunca me animé a nadar en aguas abiertas. Hace cuatro años di ese paso y empecé con las aguas abiertas y las aguas frías al mismo tiempo“, recordó.

La preparación para este tipo de competencias va mucho más allá de los entrenamientos habituales en el natatorio. Además de las prácticas diarias en el Club Hispano, la deportista realiza un proceso de aclimatación mediante inmersiones en la ría de Río Gallegos, gracias al espacio que facilita la asociación I Yenu Jono.
“La preparación empieza antes de entrar al agua, con ejercicios de respiración y concentración. Después también hay un trabajo de recuperación porque salir de temperaturas tan bajas genera un estrés muy importante para el cuerpo“, explicó.
La nadadora destacó que competir en aguas heladas requiere un proceso gradual y mucho respeto por la seguridad.
“No es de un día para el otro. Hay que ir aclimatándose de a poco y entrenarse paso a paso como en cualquier deporte.”
A ese trabajo suma la preparación física y mental que realiza junto a la profesora Romina Corsini en el gimnasio Alto Rendimiento.
La Copa Mundial reunirá a deportistas de países como Finlandia, Dinamarca, Islandia, Inglaterra, Francia, Italia, España, Portugal, Chile y Rusia, entre otros. Santa Cruz tendrá una nutrida delegación integrada por nadadores de Río Gallegos, Puerto San Julián, Comandante Luis Piedra Buena, Puerto Deseado y Caleta Olivia.
“Somos un grupo grande de Santa Cruz. De Río Gallegos somos seis nadadores, incluido Tomás Bonilla, que es el más joven pero también el más experimentado porque este año pudo competir en el Mundial de Finlandia”, comentó. Los otros representantes de Río Gallegos serán Maru Girelli, Hernán Bernardi, Daniel Cortez y Emiliano Mangioni.
La gran novedad de esta edición será la pileta flotante instalada sobre el Lago Argentino, una modalidad diferente a la de años anteriores que genera mucha expectativa entre los competidores.
Más allá del desafío deportivo, Miracle aseguró que uno de los mayores privilegios será volver a nadar frente al glaciar Perito Moreno.
“Voy a desafiarme y a dar lo mejor. Quiero disfrutar la experiencia, reencontrarme con amigos que comparten esta pasión y nadar mirando el glaciar enfrente mío. Eso es una de las cosas que más me gusta de las aguas abiertas: estar en contacto con la naturaleza.”
La deportista también resaltó la importancia del acompañamiento fuera del agua, especialmente en una disciplina tan exigente.
“Quien te espera en la orilla es muy importante. Es quien te abraza, te da algo calentito cuando salís del agua y te ayuda en ese momento.”
Esta participación tendrá además un significado muy especial. Después de cinco años viviendo en el exterior, su hija regresó a Río Gallegos y podrá acompañarla personalmente durante la competencia.
“Siempre me acompañó desde la distancia, pero esta vez va a estar conmigo. Compartir esta experiencia con ella me emociona muchísimo y me da una enorme felicidad.”
Con la ilusión intacta y el objetivo de disfrutar una nueva experiencia internacional, Adriana Miracle buscará dejar una vez más bien representados a Río Gallegos y a Santa Cruz.
“Voy a tratar de dejar muy bien parados a Río Gallegos y a Santa Cruz, dando todo lo mejor que pueda de mí.”

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