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Bancruz respondió en el momento que más lo necesitaba. En un partido que se presentaba como una verdadera final, el conjunto dirigido por Carlos Oliva se impuso 4-2 ante Esperanza en El Calafate y consiguió el pasaje a la próxima instancia del Torneo Regional Federal Amateur. El equipo bancario sabía que no tenía margen para el error: un empate lo dejaba afuera y solamente una victoria le permitía continuar en carrera. Y así fue. Con carácter, goles y una gran reacción colectiva, Bancruz cerró la fase de grupos y renovó la ilusión de seguir avanzando en el certamen.
Después de la clasificación, el arquero Lautaro Fontán y el centrodelantero Francisco Ángeli, dos de los refuerzos que se incorporaron al plantel para afrontar el Regional, visitaron los estudios de LU12 AM680 y analizaron lo que dejó una jornada cargada de tensión.
“Sabíamos que era una final. Había que ganar, no nos servía el empate”, explicó Ángeli al recordar el encuentro frente a Esperanza. El delantero reconoció que el equipo comenzó bien, aunque el empate del conjunto local generó cierta incertidumbre. “Arrancamos bien, se nos complicó en el uno a uno de ellos, ahí medio que nos caímos, pero después metimos el segundo, tercero y ya medio liquidamos el partido”, relató.
Fontán, desde el arco, puso el acento en el sacrificio que realizó el plantel durante las últimas semanas para llegar con posibilidades de clasificación a la última fecha. “Los chicos se brindaron al máximo. Ya estos tres partidos sabíamos que teníamos que ganar. Nos habíamos propuesto sacar nueve puntos y lo pudimos hacer”, sostuvo.
El arquero destacó especialmente el esfuerzo de quienes debieron combinar entrenamientos, viajes y trabajo para poder estar a disposición del equipo. “Fue un sacrificio enorme y se vio reflejado el otro día”, afirmó.
La clasificación tuvo además el condimento de jugar en territorio rival, ante un Esperanza que contó con el acompañamiento de su gente. Fontán reconoció que el clima se hizo sentir con mayor intensidad durante el segundo tiempo. “El primer tiempo estuve bien, me pude hacer amigo; el segundo tiempo ya no. Llovían insultos, llovía todo, pero bueno, lo pudimos sacar adelante”, contó entre risas.
El triunfo fue la culminación de una reacción que Bancruz había comenzado a construir en las fechas anteriores. Después de la primera vuelta, el plantel entendió que ya no había espacio para dejar puntos en el camino y asumió cada partido como una final. Primero fue el desafío ante Escorpión y luego el viaje a El Calafate para enfrentar a Esperanza.
En ese camino también fue fundamental la capacidad del plantel para conformar rápidamente un grupo, pese a que varios de los refuerzos llegaron desde otros lugares y tuvieron poco tiempo para adaptarse a sus nuevos compañeros. “No tuvimos mucho tiempo de estar juntos, pero en tan poco tiempo se armó un grupo muy lindo, de gente muy buena”, valoró Fontán.
El arquero llegó desde Buenos Aires para afrontar una experiencia completamente nueva en Santa Cruz. Con pasado en las inferiores de River y otros clubes del fútbol bonaerense, Fontán contó que también debió acostumbrarse a las particularidades de jugar en Río Gallegos, especialmente por el viento y las superficies sintéticas.
“Por suerte ya en las inferiores había entrenado bastante en sintético, así que no me costó tanto la adaptación. Pero es otro fútbol. El viento, sobre todo, hace que las pelotas sean raras y bastante complicadas”, explicó.
La experiencia también representa para él un desafío personal. Con 24 años, es la primera vez que se instala durante un período prolongado lejos de su lugar de origen. “Estoy acostumbrado quizás a estar solo, pero no a estar lejos de ellos. Ahora ya saber que no voy a poder verlos todos los fines de semana es algo a lo que me estoy acostumbrando”, contó.
Para Ángeli, en cambio, el regreso a Santa Cruz tiene otro significado. Nacido en El Calafate, el delantero tuvo desde muy chico la posibilidad de probarse en clubes importantes de Buenos Aires. A los 12 años se marchó a la pensión y pasó por las inferiores de Boca Juniors, Huracán y Atlanta, después de haber sido observado durante un torneo disputado en Santa Fe.
“Me había ido de refuerzo con la CAI a un Mundialito en Santa Fe y ahí me vieron. Me llevaron para Buenos Aires. Era tan chiquito que la verdad ni noción tenía de lo que significaba irme lejos. Me fui recontento. Después, más grande, sí, empecé a extrañar”, recordó.
Su llegada a Bancruz comenzó a gestarse luego de un partido en el que fue observado por el cuerpo técnico. “Carlos me escribió. Él había ido a ver ese partido y después me tenía a vista de ahí”, contó Ángeli, quien encontró en el conjunto bancario una nueva oportunidad para continuar creciendo y competir en un torneo de alcance nacional.
Dentro del plantel también encontró competencia por el puesto de centrodelantero, aunque destacó el buen clima interno y la posibilidad de compartir la posición con otros atacantes.
Uno de los nombres que quedó en el centro de la escena después del triunfo ante Esperanza fue Matías Portillo, autor de tres de los cuatro goles de Bancruz. Sus compañeros no dudaron en remarcar la importancia del delantero y su capacidad para aparecer cuando el equipo más lo necesita.
“Siempre, en los momentos que lo necesitamos, aparece”, señaló Fontán, mientras que Ángeli explicó que el entendimiento entre los delanteros se va construyendo con el paso de los partidos. “Con el pasar de los partidos nos vamos entendiendo. Es cuestión de rodaje y minutos juntos”, afirmó.
Con la clasificación asegurada, Bancruz tendrá ahora algunos días para recuperar energías antes de afrontar la próxima instancia del Regional. El plantel también deberá continuar con su participación en el torneo local, una competencia que los jugadores no quieren descuidar pese a que el certamen nacional aparece como la principal prioridad.
“Apuntamos a los dos. Hoy tenés una prioridad que es el Regional, claramente, pero las dos competencias son importantes”, explicó Fontán.
La próxima etapa tendrá además nuevos viajes y, posiblemente, un desafío aún mayor en cuanto a distancias y rivales. Entre las posibilidades aparece un cruce con un equipo de Río Grande, lo que implicaría una nueva travesía para un plantel que ya demostró estar dispuesto a asumir los sacrificios que sean necesarios para seguir adelante.
“Con esto ya pasamos a la tercera fase, así que también podemos descansar un poco y bajar las cargas, porque veníamos jugando miércoles y fin de semana”, señaló Fontán.
Bancruz vuelve a mirar hacia adelante con la tranquilidad de haber cumplido el primer gran objetivo. La victoria frente a Esperanza no solamente significó tres puntos: fue la confirmación de que el equipo pudo responder bajo presión, superar un escenario adverso y transformar las últimas jornadas en verdaderas finales.
Ahora empieza otra historia. La vara será más alta, los viajes serán más largos y los rivales tendrán también la ilusión de seguir avanzando. Pero Bancruz ya demostró que está preparado para competir. Con un grupo que se fortaleció rápidamente, refuerzos que comenzaron a sentirse parte y una camiseta con historia en el fútbol regional, el equipo bancario quiere seguir siendo protagonista y extender su camino en el Torneo Regional Federal Amateur.
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