Hay partidos que se ganan con juego, otros con carácter y algunos que necesitan de un arquero capaz de aparecer en los momentos determinantes. En Bariloche, Félix Salvador Quiroga tuvo una de esas actuaciones que quedan en la memoria. El arquero de Santa Cruz Norte se convirtió en una de las figuras de una final que terminó con la historia grande de su selección: el primer título argentino de Primera Caballeros.

El partido ante la Asociación Santacruceña tuvo todos los condimentos de una final. Terminó 4 a 4 y obligó a definir al campeón mediante los penales. Allí apareció Quiroga, que sostuvo a Santa Cruz Norte en el momento de mayor tensión y fue protagonista de la definición que terminó con el triunfo por 2 a 1 y la consagración.

Por eso, después de la vuelta olímpica, no fueron pocos los que señalaron al arquero como uno de los grandes responsables de la conquista. Sin embargo, él se encargó de quitarse protagonismo y poner el foco en el grupo.

Quiroga todavía intenta procesar lo que significa haber sido parte de un momento histórico. “La verdad que esto es algo que no me entra en la cabeza. Poder jugar por primera vez en la historia con esta selección una final de un campeonato argentino”, reconoció después de la consagración.

La historia detrás de su actuación tiene, además, una particularidad. Mientras el plantel se preparó durante todo el año para llegar en las mejores condiciones al campeonato, el arquero llegó directamente a Bariloche y no tuvo la posibilidad de compartir siquiera un entrenamiento con sus compañeros antes de la competencia.

El equipo, en cambio, llevaba meses trabajando una estructura de juego y hasta había encontrado lugares poco habituales para entrenar. “Yo llegué a Bariloche directo, no pude compartir ni un entrenamiento. Ellos practicaron todo el año, hasta a veces en un quincho”, contó Quiroga, poniendo en valor el trabajo que sus compañeros habían realizado mucho antes de que él se sumara al plantel.

Por eso, cuando la atención se concentró sobre su actuación en la final, el arquero eligió mirar hacia atrás y reconocer todo aquello que no aparece en la foto de la consagración. “Nadie vio el trabajo que había detrás de todo esto, por momentos ni yo. Es todo de ellos, la verdad que no me merezco ser la figura, son ellos, que me dejaron ser parte de este proyecto hermoso”, sostuvo.

La definición por penales terminó de construir su figura como uno de los protagonistas de la noche. Pero Quiroga tampoco quiso apropiarse de ese momento. Agradeció haber sido quien tuvo que asumir esa responsabilidad, aunque dejó claro que no se siente el salvador de Santa Cruz Norte.

“Agradezco que me tocó a mí, pero no me siento el salvador, siento que es del grupo hermoso que sale en la foto”, afirmó.

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Un título construido sin mirar hacia los costados

El recorrido de Santa Cruz Norte también tuvo una característica que el arquero valoró especialmente: el equipo pudo concentrarse en su propio camino sin depender de otros resultados para alcanzar sus objetivos.

La tranquilidad para afrontar cada partido terminó siendo, según Quiroga, una de las claves para disfrutar de una experiencia que tuvo un desenlace histórico. “Lo vivimos con mucha tranquilidad. Por suerte no tuvimos que estar atados a resultados ajenos, pudimos definir los partidos como pudimos, algunos empates, pero en fin pudimos vivir muy tranquilo y hermoso y esto es un mimo al alma”, expresó.

Ese “mimo al alma” terminó materializándose en una copa. Y detrás de ella quedó el esfuerzo de un grupo que durante meses trabajó para llegar a Bariloche con la ilusión de competir, pero que terminó regresando a Santa Cruz con el título argentino.

El privilegio de compartir equipo con Maxi Valdez

Dentro de ese grupo, Quiroga también reservó un reconocimiento especial para Maxi Valdez, uno de los jugadores más experimentados del seleccionado. Para el arquero, contar con un referente de esas características representa un verdadero privilegio, tanto por lo que aporta dentro de la cancha como por su capacidad para conducir al equipo.

“Tener a Maxi Valdez es un lujo hermoso que nos podemos dar, un jugador tan experimentado que sabe llevar al grupo táctica y grupalmente, por suerte lo tenemos en nuestra selección, es muy loco poder compartir con un jugador como él”, destacó.

La valoración fue todavía más lejos. Quiroga entiende que la presencia de Valdez es un diferencial que muchas selecciones no tienen y que Santa Cruz, de tanto convivir con su figura, quizás terminó naturalizando.

“Hay selecciones que no tienen un jugador de este nivel y nosotros lo normalizamos”, reflexionó.

En una competencia que terminó con Santa Cruz celebrando tres títulos y varias distinciones individuales, Santa Cruz Norte escribió su propio capítulo al consagrarse en Primera Caballeros. Y en esa historia, el arquero que llegó prácticamente sin conocer a sus compañeros terminó ocupando un lugar central.

Maxi Váldez, jugador de la Selección Argentina que juega para Santa Cruz Norte.

El hijo de Eugenio Quiroga que escribió su propia historia

Félix Salvador Quiroga también carga con un apellido conocido en la política santacruceña. Es hijo de Eugenio Quiroga, ex vicegobernador de Santa Cruz, pero en Bariloche construyó una historia que nada tuvo que ver con la política y sí con una bocha, un arco y una camiseta.

En la cancha, el apellido quedó en segundo plano. La atención estuvo puesta en sus atajadas, en su personalidad para afrontar una final y, especialmente, en la capacidad para sostener a Santa Cruz Norte cuando el campeonato se definía en los instantes de mayor presión.

Su actuación le permitió convertirse en uno de los nombres propios de una consagración histórica. Pero, fiel a su manera de interpretar lo ocurrido, Quiroga volvió a correr el foco de sí mismo.

El recuerdo que se lleva de Bariloche no parece estar únicamente asociado a sus atajadas. Está ligado a la experiencia de formar parte de un grupo que logró algo que ninguna selección de Santa Cruz Norte había conseguido antes: disputar y ganar una final de un Campeonato Argentino de Primera Caballeros.

Y a la hora de repartir los agradecimientos, el arquero miró hacia quienes estuvieron detrás de él durante todo el camino. “Se lo dedico a toda mi familia, amigos, de Buenos Aires, de Caleta Olivia, que están siempre”, señaló.

El seleccionado de Santa Cruz Norte que se quedó con el Campeonato Argentino.

Así terminó la historia del “Dibu” de Santa Cruz Norte. Un arquero que llegó a Bariloche sin haber compartido un entrenamiento con sus compañeros, que terminó siendo determinante en una final inolvidable y que, cuando todos quisieron ponerle el cartel de héroe, prefirió señalar hacia el costado.

Porque para Félix Salvador Quiroga, el título no tiene dueño individual. Tiene la cara de todos los que trabajaron durante el año, de los que practicaron córners cortos hasta en un quincho, de los que sostuvieron el proyecto y de los que finalmente quedaron juntos en esa fotografía que ya forma parte de la historia del hockey pista santacruceño.

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