El deporte sintió la pandemia como pocos ámbitos en el mundo, la amenaza sigue latente y la recomposición de la actividad se da con lentitud. En ese sentido, la vida de los clubes sufrió de manera semejante la llegada del coronavirus a territorio nacional. El arribo -no esperado- del Covid-19 le dio un cachetazo que nadie hubiese esperado y la situación de muchas instituciones deportivas se vio sumamente comprometida. De inmediato, las competencias deportivas se suspendieron para frenar la propagación del virus y lo mismo les ocurrió a los entrenamientos. Sin competencia ni preparación, el deporte sintió de lleno el contexto pandémico.
No sólo fue la falta de actividad, el deporte de la capital santacruceña también se vio afectado tras varias pérdidas a raíz de la enfermedad y otras causas durante un año tan particular. Río Gallegos atravesó un período de profundo pesar tras los fallecimientos de Adrián Riestra, Fabián Vera, Rodolfo Giorgiovich, Walter Taquía, Huevo Villegas, Andrés Gallardo, entre otros. El ámbito deportivo soportó los embates de la pandemia y también los golpes al corazón tras un enorme número de decesos.
En su totalidad, las disciplinas debieron suspender sus prácticas presenciales para empezar a adquirir herramientas que les permitan conectarse con los deportistas a pesar de la distancia. La virtualidad significó un enorme desafío para los clubes santacruceños. La tarea se dispuso para todos de igual forma, aunque no en las mismas condiciones. “Algunos clubes fueron disueltos porque no pudieron soportar la estructura”, contaron desde la Liga de Básquet Riogalleguense a La Opinión Austral. En un claro ejemplo de que semejante obstáculo no logró ser superado por todos de igual manera.
“Quiero salir, quiero escapar”, dice el Indio Solari en uno de sus tantos éxitos del rock nacional. Un deseo que se repitió en cientos de deportistas imposibilitados por las restricciones para evitar la propagación del virus, no únicamente para entrenar, también para competir. “Se extendió más de lo que cualquiera hubiese podido pensar”, contó Carlos Buemo desde la óptica de un basquetbolista profesional. Luego se sinceró: “Fue muy raro todo, antes de que finalizara la temporada anterior veníamos con muchas ilusiones”.
Decenas de clubes a lo largo y ancho de la ciudad tuvieron que sostener grandes estructuras casi sin ingresos. “El pago del 50% de los sueldos por parte del Gobierno fue un enorme aporte”, sentenció Leonardo Mata, secretario de Atlético Boxing Club. Del mismo modo, sostuvo: “Es un comenzar de nuevo, no solamente para Boxing. Para todos los clubes de igual manera, después de un parate y un año difícil para todos, siempre hay una esperanza. Creo que vamos a empezar a valorar a los clubes, las actividades que se venían realizando”.
Algunos potenciaron su organización a través de la modalidad virtual y hasta -algunas disciplinas- desarrollaron sus competencias de ese modo. La adaptación alcanzó tanto a emisores como receptores, hubo que hacerse un lugar en casa para lograr mantenerse activos, aguardando el ansiado regreso de los certámenes de los diferentes deportes. “Tras la primera quincena de cuarentena, pudimos reaccionar con la creatividad y profesionalismo de los entrenadores a la cabeza. Sumado a una abundante programación virtual de calidad. Eso mantuvo con vida y buena salud al club”, aportó Alejandro Roldán, presidente del Club San Miguel.
La caída de ingresos en los clubes de todas las disciplinas, cancelación de eventos y restricciones a la práctica deportiva en gimnasios y otras instalaciones deportivas generó insolvencia a cientos de entidades. Al mismo tiempo, hubo un desafío para cada deportista: sostenerse mental y físicamente ante la suspensión -casi total- del deporte.
Motores
El automovilismo pasó un año sin aceleración y su chance de sacarse las ganas apareció a través de los simuladores de carreras. Una actividad que creció de manera exponencial en pandemia.
La actualidad, con el avance de las etapas de vacunación, comienza a presentar un panorama algo alentador para el deporte. Las competencias, luego de un protocolo aprobado, empezaron sus retornos en la capital santacruceña. Puntualmente, el automovilismo ya encendió motores con la vuelta de los kartings y el inicio de sus competencias en Turismo Pista y Cuarto de Milla.
Fútbol
Por otro lado, la pelota empieza a rodar para el fútbol de Río Gallegos, después de 12 meses sin partidos oficiales. El pasado fin de semana hubo disputa de partidos correspondientes a la Asociación Independiente del Fútbol de los Barrios. Fue -únicamente- en la categoría Seniors, el resto de las divisionales por ahora espera paciente su retorno. “Nuestro fútbol lo sufrió muchísimo, hay clubes que han tenido pérdidas enormes”, contó Valdez, presidente de AIFB.
Al mismo tiempo, el próximo sábado 27 habrá puntapié inicial para las competiciones de la Liga Fútbol Sur en Primera división y a partir de este sábado comenzará el desarrollo de los certámenes de fútbol formativo. “Después de tanto tiempo de espera y malas noticias, de a poco podremos volver, hasta que el marco sanitario lo permita”, agregó Cáceres, mandamás de la LFS.
La vuelta del básquet local después de 16 meses
Básquet
En otra realidad, el básquet local sufrió sobremanera la presencia de la pandemia. Sus últimas competiciones datan de diciembre de 2019. Sí, más de dieciséis meses sin la naranja en los terrenos de juego.
Liga Nacional
Privilegiado, como lo marcan ellos mismos, Hispano Americano pudo volver rápido a la actividad transitando la élite del básquet argentino. Aunque, obviamente, también se trató de un enorme golpe para su plantel, tal como lo mencionó Carlos Buemo: “Fue muy raro todo, antes de que finalizara la temporada anterior veníamos con muchas ilusiones”.
Muchos de ellos -oriundos de otras latitudes- tuvieron la oportunidad de poder viajar antes de las mayores restricciones. Sin embargo, otros permanecieron lejos de sus familias: “No volví a mi ciudad porque mis padres son personas de riesgo y no era conveniente hacerlo”. Enseguida, sincero, dijo: “Nadie pensaba que esto iba a durar tanto tiempo”.
De inmediato, compartió las sensaciones de volver en un contexto tan particular. “Fue una alegría volver a trabajar, algo que la mayoría esperaba”. En tiempos de aislamiento, a raíz de los cinco casos positivos en el plantel Celeste, el alero recordó: “El cariño de la gente de Gallegos se hace sentir, eso se extraña. Esperemos que se vuelva a la normalidad para la próxima temporada”.
La gran mayoría de las disciplinas, repartidas por los clubes riogalleguenses, ha comenzado su práctica bajo protocolos sanitarios. “Hay un entusiasmo en todas las personas que se acercan a comenzar un deporte. Es algo que la gente necesitaba”, consideraron las autoridades de Atlético Boxing Club.
Sin discriminación ni exclusividad, la pandemia le dio un nocaut al desarrollo del deporte. Y hasta cambió sus formas, porque desde el retorno la gran mayoría de los certámenes de actividad deportiva se produce sin acceso al público. Una decisión cuestionada porque, además de los propios protagonistas -después de tanto tiempo de espera-, se percibe una necesidad de estar para “los que van a todas partes”.
Leé más notas de La Opinión Austral
Compartir esta noticia
Dejanos tu comentario