Your browser doesn’t support HTML5 audio

Dos escaladores completaron una ascensión en libre del Pilar Este del Cerro Chaltén, también conocido internacionalmente como Fitz Roy, en el Parque Nacional Los Glaciares. La cordada integrada por Tasio Martín y Sean Villanueva O’Driscoll escaló la ruta durante tres días y recorrió cerca de 1200 metros de pared en una de las líneas más largas y sostenidas de la cara este de la montaña.

La vía sigue una línea directa de fisuras sobre granito de grano fino y presenta una inclinación media cercana a los 65 grados. La dificultad máxima registrada alcanza el grado 7c en escalada libre, un nivel técnico elevado dentro del alpinismo en grandes paredes.

“Liberar una vía” significa escalar una ruta utilizando solo la fuerza y técnica sobre la roca, sin usar el equipo para avanzar, cuando originalmente se había abierto con ayudas artificiales.

Un ascenso de tres días en condiciones complejas

Tasio Martín y Sean Villanueva O’Driscoll comenzaron a escalar a las 7 de la mañana y avanzaron alternando los largos de la ruta. Las precipitaciones registradas en días previos dejaron hielo y nieve acumulados en gran parte de la pared, lo que obligó a los escaladores a limpiar las fisuras antes de progresar.

El piolet se convirtió en una herramienta necesaria para retirar el hielo de las grietas y permitir la colocación de seguros y el avance en libre. Solo los dos primeros largos de la vía se encontraban completamente limpios al inicio del ascenso.

Durante el primer día alcanzaron el largo 17, donde instalaron un portaledge para descansar en la pared. La estructura inflable permitió montar un punto de descanso en una pared con pocas repisas naturales.

Al día siguiente continuaron la escalada y resolvieron varios largos que aún no contaban con ascensiones en libre. La sección más difícil apareció en el largo 22, una travesía hacia la izquierda a través de una fisura continua. El tramo se considera el crux de la ruta y alcanza la máxima dificultad técnica de la vía.

La cordada continuó el ascenso hasta el largo 31, donde instaló un segundo punto de descanso antes de iniciar el último tramo de la pared.

Nieve, viento y visibilidad reducida en el tramo final

Durante la tercera jornada las condiciones meteorológicas empeoraron. La pared quedó cubierta por nubes y comenzó a caer nieve mientras los escaladores avanzaban en los últimos largos.

En la sección final de la ruta aparecieron algunos tramos de escalada mixta, que combinan roca y hielo. Con visibilidad reducida, los alpinistas alcanzaron la cumbre del Cerro Chaltén cerca de las 15 horas.

Tras una pausa breve iniciaron el descenso por la vía Francesa, uno de los itinerarios habituales de bajada del macizo. El descenso también resultó complejo por la presencia de nubes densas en la zona alta de la montaña.

Una ruta con más de cinco décadas de historia

El Pilar Este forma parte de la cara este del Cerro Chaltén y constituye una de las líneas históricas del macizo. La ruta comenzó a explorarse a fines de la década de 1960 y distintos equipos avanzaron progresivamente en su apertura.

En 1974 un grupo suizo liderado por Toni Holdener y Hans Peter Kasper alcanzó el final de las principales dificultades, a unos 200 metros de la cumbre. Dos años después, en 1976, los italianos Casimiro Ferrari y Vittorio Meles completaron la primera ascensión tras seis días en la pared.

Durante esos intentos quedaron instaladas cuerdas fijas, cables y escaleras metálicas en parte de la ruta. Entre 2014 y 2015 un grupo internacional de escaladores retiró gran parte de ese material con el objetivo de restablecer las condiciones naturales de la pared.

En 2016 otra cordada realizó la segunda ascensión en estilo alpino y liberó varios largos, aunque debió recurrir a escalada artificial en algunos tramos debido a las condiciones de hielo.

Una de las rutas más largas del macizo

La vía del Pilar Este presenta unos 1200 metros de desarrollo vertical y exige escalada sostenida en fisuras durante gran parte del recorrido. La exposición a tormentas provenientes del Atlántico y la acumulación de hielo en las grietas convierten a la cara este en una de las zonas más exigentes del macizo del Fitz Roy.

Por su longitud y dificultad técnica, la ruta requiere un equipo amplio de protección para fisuras de distintos tamaños, además de cuerdas dobles y sistemas para izar el equipo durante la escalada.

El Cerro Chaltén, ubicado en la cordillera patagónica austral, es uno de los principales destinos del alpinismo internacional y concentra algunas de las paredes de granito más extensas y técnicas de Sudamérica.

EN ESTA NOTA alpinismo Cerro Fitz Roy

Leé más notas de La Opinión Austral

Ver comentarios