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Con apenas seis años, Joaquina Nieto dio sus primeros pasos sobre un tatami en la Asociación Riogalleguense de Judo, bajo la formación de los hermanos Chinchilla. Años después, aquella niña inquieta nacida en Río Gallegos se convirtió en una deportista de alto rendimiento que hoy integra el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (CeNARD), en Buenos Aires, y comienza a consolidarse dentro del circuito internacional.
Su presente deportivo confirma ese crecimiento. En las últimas semanas obtuvo la medalla de bronce en el CampeonatoPanamericano disputado en Chile y alcanzó el quinto puesto en el Open Senior de Buenos Aires, dos competencias clave que además otorgaron puntos para el ranking internacional rumbo a los Juegos Olímpicos.
“Actualmente vivo en Buenos Aires, en el CeNARD. Desde chiquita hago judo en la Asociación Riogalleguense con los maestros Chinchilla. Mis papás intentaban llevarme a distintos deportes, hice muchos, pero con el que más afinidad tuve fue el judo”, recordó.

Más allá de los resultados deportivos, Nieto asegura que el judo moldeó su personalidad y le dejó enseñanzas que trascienden la competencia.
“El judo tiene una filosofía de vida muy marcada. Habla del respeto, de la resiliencia dentro del tatami, valores que uno después lleva a la vida cotidiana. Más allá del deporte y la disciplina, me enseñaron a ser resiliente y aguerrida, no solamente para luchar, sino también para enfrentar la vida.”
Con una sonrisa recuerda que de niña era “muy chispa” y siempre quería hacer de todo. “Toda esa energía en el judo encontraba un lugar, pero también aprendía a canalizarla con respeto y valores. Es un deporte que te enseña a manejar la frustración, a estar más tranquilo y a fortalecer el carácter. Creo que es una disciplina muy importante para conocer desde chicos.”
Esfuerzos elegidos
El crecimiento deportivo también implicó renuncias. Mudarse sola a Buenos Aires fue uno de los desafíos más importantes de su vida, aunque prefiere no hablar de sacrificios.
“Yo los llamo esfuerzos elegidos. Significó perderme cumpleaños, reuniones y muchas cosas que uno vive de chico, pero siempre fui muy disciplinada. El desafío más grande fue alejarme de mi familia cuando vine a vivir sola a Buenos Aires.”
Con el paso del tiempo, asegura que entendió el valor de esas decisiones.

“Cuando uno deja ciertas cosas para apostar por sus sueños y sus proyectos personales, termina confiando mucho más en el camino que eligió. Acá tengo objetivos que cumplir y no los voy a soltar por nada.”
Su rutina está completamente enfocada en el alto rendimiento. Además de entrenar diariamente, cursa el Profesorado de Educación Física.
“Es judo y facultad. No tengo otro hobby“, resume entre risas.
El regreso al circuito internacional
Después de más de un año sin competir fuera del país, la judoca santacruceña volvió al circuito internacional con muy buenas sensaciones.
“Hacía un año que no competía internacionalmente. Después del Panamericano del año pasado solamente había participado en torneos nacionales. Se dio la posibilidad de volver al circuito y el primer torneo fue el Open de Buenos Aires.”
Los resultados confirmaron que está en condiciones de competir al máximo nivel.

“Volví a sentir esas sensaciones que tanto extrañaba. Me sentí fuerte, preparada y dejé todo. Hay cosas para seguir mejorando, pero las devoluciones de estos dos campeonatos fueron muy buenas. El bronce en Chile y el quinto puesto en Buenos Aires me demostraron que estoy a la altura para seguir creciendo.”
Ahora, el calendario marca dos objetivos inmediatos: los Juegos Odesur, que se disputarán en septiembre, y el Campeonato Nacional de noviembre.
“Estoy tranquila y enfocada en lo que viene.”
El sueño olímpico
Cada competencia comienza a tener un valor especial. Los torneos internacionales ya forman parte del proceso clasificatorio rumbo a los próximos Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
“Estos campeonatos eran importantes porque suman puntos para los Juegos Olímpicos. Dos años antes empieza el circuito puntuable y muchas competencias son en Asia o en otros continentes. Estos torneos eran más accesibles para los judocas de Latinoamérica.”
El sistema de clasificación es exigente. La clasificación directa está reservada para las 18 mejores judocas del ranking mundial, mientras que también existe la posibilidad de acceder mediante la cuota continental.

“El año que viene comienza oficialmente la clasificación olímpica y se extiende hasta tres meses antes de los Juegos. Tanto los Juegos Panamericanos como los Odesur también otorgan puntos para el ranking.”
En paralelo a esa ilusión, este año llegó otro reconocimiento importante para su carrera: el ingreso al CeNARD.
“Recién este año pude ingresar al CeNARD. Es una experiencia completamente nueva. Este es mi cuarto año viviendo en Buenos Aires y los anteriores me apoyaba económicamente mi papá. Hoy poder entrenar acá es un privilegio.”
Compartir el día a día con atletas de distintas disciplinas representa una motivación extra.
“Es muy gratificante levantarte todos los días y cruzarte con deportistas de diferentes deportes, pero todos persiguiendo el mismo objetivo. Vivir ese ambiente te impulsa a seguir creciendo.”
Con apenas unos años por delante para alcanzar el mayor sueño de cualquier deportista, Joaquina Nieto continúa construyendo su camino con la misma convicción que la llevó, siendo una niña de Río Gallegos, a enamorarse del judo. Ahora, el objetivo es claro: seguir sumando puntos, mantenerse entre las mejores y pelear por un lugar en los próximos Juegos Olímpicos.
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