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Las canchas de fútbol 5 de Río Gallegos no son ajenas a la realidad que atraviesa el comercio en general. El Mundial de fútbol, las bajas temperaturas propias del invierno y el contexto económico conforman una combinación que, según coinciden propietarios y encargados de distintos complejos deportivos, provocó una disminución en la cantidad de reservas durante las últimas semanas. Sin embargo, la realidad no es la misma para todos y cada establecimiento encontró distintas maneras de sobrellevar una temporada que obliga a reinventarse.

En el Club Talleres, ubicado en Mariano Moreno 157, la caída de la demanda es una de las más marcadas. El predio cuenta con una cancha cerrada de fútbol 5 y otra de fútbol 6 al aire libre, cuyos valores son de $40.000 y $50.000 por turno, respectivamente.

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La cancha de F5 de Talleres se mantiene con los turnos fijos de los más grandes y por la escuelita de fútbol. FOTO: JOSÉ SILVA/LA OPINION AUSTRAL

Carolina, encargada del complejo, explicó que “bajaron muchísimos los turnos, los que más se mantienen son los fijos que tiene la gente más grande”. La situación se siente especialmente en la cancha exterior, donde “hay días que tenemos dos turnos nada más o a veces ni uno”. Además, aseguró que cuando juega la Selección Argentina la actividad prácticamente se paraliza.

En La Curtiembre, sobre Maipú 1298, el escenario es diferente. Javier, encargado del complejo, sostuvo que “por suerte tenemos todos los turnos llenos, salvo cuando juega Argentina, que ahí sí no viene nadie”.

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La Curtiembre afortunadamente mantiene todos sus turnos ocupados con el alquiler y la escuelita. Salvo cuando juega Argentina. FOTO: JOSÉ SILVA/LA OPINION AUSTRAL

Allí el alquiler tiene un costo de $60.000 y uno de los principales atractivos es el césped sintético completamente renovado, un diferencial frente a otros complejos de la ciudad que ya presentan un mayor desgaste en sus superficies de juego.

También influye que, en los últimos años, la oferta de canchas de fútbol disminuyó debido a los elevados costos de mantenimiento y porque varios espacios fueron reconvertidos en canchas de pádel, disciplina que experimentó un importante crecimiento.

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Javier, encargado de los turnos en La Curtiembre. FOTO: JOSÉ SILVA/LA OPINION AUSTRAL

El Polideportivo Yatel, ubicado en avenida Parque Industrial 645, muestra una realidad intermedia. Nicolás y Daiana, encargados del lugar, reconocieron que “cuando llega fin de mes hay menos turnos”, aunque aclararon que el Mundial no representó un problema para el complejo.

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La cancha de F5 del Polideportivo Yatel se reserva por la tarde para la escuelita de fútbol, aunque a veces por el frío los chicos no asisten ya que muchos llegan caminando. FOTOS JOSE SILVA/LA OPINION AUSTRAL

Por el contrario, instalaron un proyector con pantalla para que los clientes puedan seguir los partidos antes o después de jugar, aprovechando además el servicio de confitería. Actualmente, el turno en la cancha cerrada cuesta $55.000, mientras que la cancha al aire libre se encuentra en promoción a $30.000 debido a la escasa demanda provocada por el frío.

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A pesar del valor promocional, el alquiler de la cancha de afuera de Yatel disminuyó por las bajas temperaturas. FOTO: JOSE SILVA/LA OPINION AUSTRAL

En El Potrero, ubicado en Albert Sabin 2854, el diagnóstico coincide con el de gran parte del sector. Su propietario, Ángel Calbuyahue, aseguró que “la realidad de las canchitas no escapa a la del comerciante”.

Según explicó, hubo semanas en las que apenas lograron vender cuatro o cinco turnos, principalmente porque durante gran parte del día se disputaban partidos del Mundial y porque el fin de mes también repercute en el bolsillo de los clientes.

“Ha bajado bastante el alquiler. Uno pensaba que quizás con el aguinaldo iba a crecer un poco, pero no. Está todo medio parado”, afirmó. En este complejo el turno tiene un valor de $40.000 y el propietario reconoció que, aunque no debe afrontar un alquiler del inmueble, quienes sí lo hacen atraviesan un momento complejo.

El Potrero, cancha de fútbol 5 en el barrio Evita.

“Después es juntar para pagar impuestos nomás, como le pasa a cualquier comerciante”, resumió.

Un punto en común entre La Curtiembre, el Polideportivo Yatel y el Club Talleres es el funcionamiento de escuelitas de fútbol, una actividad que permite mantener ocupados distintos horarios durante la semana y garantiza un ingreso fijo que ayuda a compensar la menor demanda de alquileres recreativos.

Más allá de las diferencias particulares de cada complejo, todos coinciden en que el comportamiento de los clientes cambió. El Mundial modifica las rutinas cuando juega la Selección Argentina, el invierno reduce considerablemente la utilización de las canchas al aire libre y la situación económica obliga a muchos grupos de amigos a reorganizar un gasto que hasta hace poco era parte de la agenda semanal.

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Los encargados de los turnos Nicolás, Daiana y el profe de la escuelita de fútbol en Yatel. FOTO JOSE SILVA/LA OPINION AUSTRAL

Frente a ese panorama, algunos apuestan por promociones, otros por mejorar sus instalaciones y varios complementan la actividad con escuelitas o servicios gastronómicos para mantener el movimiento.

Mientras el fútbol sigue siendo una de las principales actividades recreativas de los riogalleguenses, las canchas de la ciudad buscan sostener el equilibrio en un contexto desafiante.

 

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