“Beto” Merino (44) nació en Río Turbio y vivió cuatro años en 28 de Noviembre, hasta que su familia se mudó a Río Gallegos. En su casa, la música, en particular el folclore y el rock, eran parte de la vida diaria.
“Siempre me gustó la música, la batería me volvía loco. De chico quise ir al conservatorio, nunca me mandaron y me quedé con las ganas. De más grande, cuando tuve mi primer laburo, fui a Discomanía y compré mi primera batería, tenía 18 años, ahí arranque a tocar de oído”, cuenta a La Opinión Austral.
Su primera oportunidad de presentarse ante el público fue fortuita. “Un día fuimos estábamos con mi hermano Jorge en La Cueva Canto Bar y no había baterista. Mi hermano me hizo de representante y fue a hablar, me subí a tocar. Al día siguiente me hicieron una pruebita y empecé, fue mi primer trabajo tocando en público, un fogueo ideal, ese local trabajaba a pleno y había que tocar todo lo que venía, folclore, cumbia, todo. Fue una escuela intensiva y rápida”.
“Beto” Merino en el Grand Rex, uno de sus escenarios favoritos.
“De un día para el otro estaba trabajando como músico. Estaba buenísimo, aprendí un montón”, señala.
Así fueron presentándose otras oportunidades. “Me tocó acompañar a Giménez Agüero en un Cosquín, toqué muchas veces con Eduardo Guajardo, hacía trabajos en la provincia, hasta que llegó el momento en que sentí que me tenía que ir”, recuerda.
Durante dos años comenzó a espaciar sus presentaciones.
Fueron los comentarios de sus amigos “Chino” Paredes y Mario Avendaño sobre la Escuela de Música Contemporánea los que lo motivaron a mudarse a Buenos Aires junto al bajista Mauricio Ferreyra. “Hablé con mis viejos y me fui para allá, ahí empezó todo de cero”.
En Buenos Aires “todo fue muy paulatino y lento. Tocaba en la calle a la gorra, en muchos lados donde no había un peso”.
Siempre quiero volver a Santa Cruz, adonde sea que voy la tengo muy presente
Aquellos primeros años “son muy difíciles, se te hacen muy cuesta arriba, es una ciudad muy grande. Los trabajos que fui haciendo fueron por recomendación, los mismos profesores me fueron recomendando y así comenzó un boca en boca que después va armando un circuito, es mucho más lento que ir a hacer lobby y que alguien te enganche por simpatía. Es un camino más lento, pero más seguro porque después entrás con el pie más firme a cualquier otro trabajo. En cualquier profesión el derecho a piso es grande y en Buenos Aires, obviamente, mucho más”.
En Vélez en 2019.
Los trabajos con Suna Rocha, Laura Albarracín y Mónica Abraham, entre otras artistas, le permitieron comenzar a abrirse un camino.
“Comencé a tocar jazz y fusión con el profesor Juan Pollo Raffo, que es muy respetado ya que ha hecho los arreglos de discos a un montón de bandas de rock. Empecé a conocer a mucha gente, uno aprende una bocha y el boca en boca te va llevando a trabajos que son más conocidos”.
Artistas y escenarios
Hace una década, “Beto” comenzó a trabajar con Luciano Pereyra y eso le otorgó mayor visibilidad. “Cuando empecé a ensayar con Luciano y todavía había tocado, subí una foto en las redes y me llamaron de Pimpinela para hacer dos Luna Park y un Orfeo en Córdoba”, recuerda.
De ahí en más, el teléfono comenzó a sonar más. “Te empezás a cruzar con músicos y directores de bandas, me llamaron de La Sole, hice Luna Park, Gran Rex, Orfeo, fui a grabar con ella a Colombia, un par de giritas, también hice un DVD en vivo con Axel, Teatro Colón con Ismael Serrano, empecé a trabajar con otra gente, siempre estando con Pereyra”, detalla.
“Beto” Merino ha trabajado con Pimpinela, Ismael Serrano y “Chango” Spasiuk
En cuanto a los escenarios que ha recorrido, destaca especialmente al Gran Rex y Vélez, ambos acompañando a Luciano Pereyra.
“El Gran Rex me encanta, la primera vez que toqué ahí fue increíble, he estado más de 50 veces, es ir al lugar y disfrutarlo. También estuve en el Luna Park y en Viña del Mar. También fue muy importante tocar en Vélez, que en un estadio lleno te toque hacer un DVD en vivo pasa pocas veces y estuvo buenísimo. Fue una noche de esas que nunca te vas a olvidar”.
Si tiene que elegir un estilo musical, apunta al folclore, pero no deja de mencionar otros. “Me vuelve loco la música de Uruguay, el candombe, la murga. Me gusta mucho el afro peruano”, afirma, al tiempo que reconoce también que “a medida que vas creciendo y si te querés dedicar a ser percusionista, uno se tiene que sacar los prejuicios”.
En 2020 en el Teatro Colón.
En este sentido, agrega “me encanta la música urbana, no escucho un disco de reggaeton, pero sé cómo tocarlo. Me gusta mucho el trap, el rap, podría tocar cualquier cosa, a todo le busco la forma en la que me quede algo. Está buenísimo no subestimar y aprender un poquito de todo”.
Hace tres años que el músico santacruceño no regresaba a Santa Cruz y la presentación de Luciano Pereyra en la Fiesta Nacional del Lago fue la oportunidad ideal para poder reencontrarse con sus padres y hermanos, que aún residen en 28 de Noviembre y Río Gallegos, respectivamente, además de sus amigos del colegio y del barrio YCF.
Pasaron 23 años desde que se mudó a Buenos Aires, donde formó su familia y es padre de dos hijos, pero al sur no lo olvida, “siempre quiero volver y estar acá, en Santa Cruz, adonde voy tengo muy presente a la provincia y trato de representarla lo más que pueda, se extraña a full”.
La carrera de músico profesional que lo movilizó para mudarse a Buenos Aires la finalizó durante la pandemia y ese reencuentro con los estudios le dio el envión para comenzar los estudios en Producción Musical, que completará este año.
De la música, “Beto” dice “es salvadora, te conecta con gente, con los paisajes, con vos mismo, es una forma de subir y bajar, cuando estás disfrutándolo es un momento buenísimo muy difícil de explicar y también es algo que te relaja. Con sus pros y sus contras, es una forma de vida placentera”.
Tocar con Pedro Aznar y presentarse en el estadio de River Plate son dos de los sueños del percusionista. “Si bien estoy recontra hecho con todas las cosas que me han pasado, siempre se quiere un poquito más”, dice y señala que “lo que me falta a nivel personal es una gira importante, recorrer ciudades de otros países y si es tocando, mucho mejor”.
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