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Según informes oficiales, la caída del turismo internacional en Argentina es una tendencia marcada en 2025 y principios de 2026, con descensos interanuales significativos que rondan el 16% al 20% en la llegada de turistas extranjeros. Esto se da, principalmente, por la pérdida de competitividad cambiaria y la fortaleza del turismo emisivo argentino, generando un déficit récord en la balanza turística y estadías más cortas, afectando destinos emblemáticos y la oferta hotelera.
En ese contexto, con el título “Turismo: el récord que no fue“, la diputada nacional Ana Ianni (Unión por la Patria) se refirió a las reciente estadísticas que marcan un fuerte retroceso de visitantes internacionales, sobre todo a destinos como el de El Calafate. “Una mirada sesgada sobre las estadísticas turísticas hace que algunos estén celebrando números engañosos, éxitos ficticios y récords que no existieron, mientras la balanza turística continúa escandalosamente desequilibrada”, expresó.
Al respecto, sostuvo: “Si miramos un destino como El Calafate, emblema turístico de nuestro país, la situación es similar a lo que se refleja a nivel nacional“. Para la diputada, “las consecuencias están a la vista y no hay relato que lo sostenga: son más los argentinos que viajan al exterior que los extranjeros que nos visitan; los destinos nacionales se vacían; miles de puestos de trabajo quedan en riesgo.
Los datos
El último informe de Turismo publicado en diciembre por el INDEC volvió a poner en números lo que fue una tendencia a lo largo del año. En noviembre llegaron al país 491.400 visitantes, mientras que salieron al exterior 763.800 residentes: un déficit mensual de 272.418 en la balanza turística.
Por su parte, según un informe de la Fundación Mediterránea-IERAL, hasta noviembre de 2025 viajaron desde la Argentina hacia algún destino del exterior unos 11,2 millones de turistas. Por el contrario, ingresaron al país 4,8 millones de visitantes, lo que dejó un saldo negativo de 6,4 millones de viajeros.
En este escenario y de acuerdo con las estimaciones del relevamiento privado, el año pasado habría finalizado con una salida de divisas de entre USD 12.000 millones y USD 13.000 millones. Sin embargo, si se restan los ingresos de dólares generados por el turismo receptivo que rondaron los USD 4.500 millones, la cuenta arrojaría un rojo de entre USD 7.000 millones y USD 8.500 millones, en un contexto de presión sobre las reservas internacionales del Banco Central de la República Argentina (BCRA).
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