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La intensa búsqueda que durante cuatro días mantuvo en vilo a El Calafate llegó a su fin este lunes con la recaptura de Nicolás Núñez Servín, el hombre que había protagonizado una llamativa fuga de la Comisaría Segunda mientras permanecía detenido con prisión preventiva por una serie de robos ocurridos en distintos domicilios de la localidad. Sin embargo, lejos de cerrar el caso, su detención abrió una nueva etapa de la investigación, que ahora busca establecer cómo logró escapar, dónde permaneció oculto durante esos días y si recibió algún tipo de ayuda para mantenerse prófugo.

El operativo que permitió localizar al acusado fue concretado por personal de la División de Investigaciones (DDI), que lo encontró en las últimas horas del lunes escondido en una pequeña vivienda de madera ubicada sobre la calle Villanustre, en una zona céntrica de la ciudad, a pocos metros del Parque Belgrano.

Si bien en un primer momento trascendió que el prófugo había sido encontrado en una “cabaña abandonada“, posteriormente se confirmó que se trataba de una construcción que, si bien se encontraba deshabitada en esos días, no estaba abandonada. La vivienda forma parte de un predio donde también existe una dependencia principal, ambas pertenecientes al Municipio de El Calafate.

La Policía difundió la imagen de Nicolás Adrián Núñez Servín y solicita la colaboración de la comunidad para encontrarlo.

Según indicaron fuentes judiciales, Núñez Servín fue detenido sin ofrecer resistencia y sin la compañía de otras personas. A partir de ese momento quedó nuevamente bajo custodia y será puesto a disposición del Juzgado interviniente, que deberá avanzar ahora en una causa paralela por el delito de evasión.

La fuga ocurrió el jueves por la noche y generó una fuerte preocupación tanto en las autoridades judiciales como policiales. El detenido permanecía alojado en una oficina de la Comisaría Segunda debido a la falta de espacios disponibles para detenidos, una situación que volvió a poner sobre la mesa las limitaciones de infraestructura que enfrenta el sistema de detención en distintas localidades de Santa Cruz.

De acuerdo con la investigación preliminar, Núñez Servín logró forzar una puerta del edificio policial y escapar corriendo, en circunstancias que todavía permanecen bajo análisis. Precisamente, uno de los principales interrogantes es determinar si actuó completamente solo o si contó con algún tipo de colaboración, ya sea desde el interior de la dependencia policial o desde el exterior.

Durante los cuatro días que permaneció prófugo, la Policía desplegó un importante operativo de búsqueda que incluyó patrullajes permanentes, controles preventivos y al menos once allanamientos en distintos puntos de El Calafate. Ninguna de esas medidas permitió localizarlo en un primer momento, lo que fortaleció la hipótesis de que el acusado cambiaba constantemente de escondite para evitar ser detectado.

Núñez tras haber sido detenido por las autoridades. FOTO: POLICÍA SANTA CRUZ

Los investigadores consideran probable que el hombre se haya desplazado por distintos sectores de la ciudad y que incluso haya recibido apoyo de terceros para permanecer oculto. Esa posibilidad será ahora uno de los ejes centrales de la investigación judicial.

Con la recaptura, el expediente original por los robos que se le atribuyen sumará un nuevo capítulo. El juez competente deberá imputarlo formalmente por el delito de evasión, previsto en el artículo 280 del Código Penal Argentino.

La norma establece penas de entre un mes y un año de prisión para quien se fuga del lugar donde se encuentra legalmente privado de su libertad. Sin embargo, la legislación también contempla sanciones para quienes colaboren con la evasión. En esos casos, la pena puede ir de uno a cuatro años de prisión y se agrava si quien presta ayuda reviste la condición de funcionario público.

Carlos Albarracín, juez de Instrucción de El Calafate.

Por esa razón, además de reconstruir la secuencia del escape, los investigadores intentarán establecer quiénes tuvieron contacto con Núñez Servín durante los cuatro días que permaneció prófugo, dónde pasó cada jornada, quién pudo haberle brindado refugio y cómo terminó ocultándose en la vivienda donde finalmente fue encontrado.

La pesquisa también busca determinar si existieron fallas en los mecanismos de custodia que facilitaron la fuga o si hubo conductas negligentes que deban derivar en responsabilidades administrativas o penales. Paralelamente, continúan las actuaciones internas dentro de la fuerza policial para esclarecer cómo fue posible que un detenido sometido a prisión preventiva lograra abandonar la dependencia sin ser interceptado.

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