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La madrugada del 18 de abril dejó una escena difícil de olvidar en El Calafate. Lo que comenzó como un intento de robo terminó convirtiéndose en un episodio de extrema violencia dentro de una vivienda familiar, con disparos incluidos y una menor de edad en medio del horror. Ahora, casi tres semanas después, la Justicia avanzó con una medida contundente: dos hombres fueron procesados con prisión preventiva, acusados de haber protagonizado el ataque.

La resolución fue firmada por el titular del Juzgado de Instrucción y Penal Juvenil local, Carlos Alberto Albarracín, quien consideró acreditada, en esta etapa del proceso, la participación de ambos imputados como coautores de un intento de robo doblemente agravado. La decisión se apoya en un conjunto de pruebas que, según trascendió, resultan sólidas y consistentes.

El hecho ocurrió alrededor de las dos de la madrugada en una vivienda ubicada sobre la calle Nicolás Salvatori al 800. De acuerdo con la reconstrucción judicial, los sospechosos no actuaron solos: un tercer individuo habría permanecido en el exterior cumpliendo funciones de vigilancia, un dato que refuerza la hipótesis de una planificación previa.

La secuencia fue tan breve como violenta. Tras golpear la puerta, los agresores exigieron dinero a la propietaria mientras exhibían un arma de fuego. Ante la falta de respuesta, forzaron el ingreso y se encontraron con tres personas en el interior: una mujer, su hija menor y un hombre. Lo que siguió fue un escenario de tensión extrema, con amenazas directas, exigencias de dinero y sustancias ilícitas, y un disparo efectuado dentro de la vivienda.

El arma que fue encontrada en el suelo. FOTO: POLICÍA SANTA CRUZ

Ese elemento fue clave en la valoración judicial. El uso del arma no quedó en una mera intimidación, sino que se materializó en un disparo que elevó de manera significativa el riesgo para las víctimas. La presencia de una menor, que también fue apuntada durante el asalto, terminó de configurar un cuadro de gravedad que pesó en la decisión del magistrado.

El intento delictivo no llegó a concretarse. La resistencia de los moradores, sumada a la rápida intervención policial, permitió frustrar el asalto y detener a los sospechosos en las inmediaciones. Desde entonces, ambos permanecen privados de su libertad.

Durante las semanas posteriores, la investigación avanzó con la recolección de pruebas clave: testimonios coincidentes de las víctimas, declaraciones del personal policial, el secuestro de un arma de fuego calibre 38 con cartuchos y una vaina servida, además de pericias como análisis de residuos de disparo y relevamientos técnicos en el lugar.

Uno de los elementos que reforzó la imputación fue la presunta maniobra de uno de los acusados, quien habría descartado el arma al advertir la presencia policial. El secuestro inmediato del arma consolidó su vinculación directa con el hecho.

En este contexto, la causa fue encuadrada provisoriamente como robo doblemente agravado por el uso de arma de fuego y por haber sido cometido en poblado y en banda, en grado de tentativa. A esto se suman los cargos por portación ilegítima de arma de fuego de uso civil sin autorización y abuso de armas.

Al momento de resolver la prisión preventiva, el juez ponderó no solo la violencia desplegada, sino también el riesgo procesal. En particular, consideró la posibilidad de que los imputados, en libertad, pudieran entorpecer la investigación, ya sea influyendo sobre testigos o víctimas. Mientras tanto, la pesquisa sigue en marcha y no se descarta avanzar sobre la identificación del tercer implicado, quien habría tenido un rol clave como apoyo externo durante el intento de asalto.

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