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La escalada militar entre Estados Unidos e Irán volvió a trasladarse este sábado al estrecho de Ormuz, uno de los corredores marítimos más estratégicos del planeta, luego de que dos buques petroleros reportaran ataques en aguas cercanas a Omán.
Los nuevos incidentes se producen apenas horas después de que las autoridades iraníes ratificaran que el tránsito por el estrecho continúa restringido debido a las operaciones militares estadounidenses en la región y en medio de versiones contrapuestas entre Washington y Teherán sobre quién ejerce el control efectivo de la navegación.
El recrudecimiento de las hostilidades vuelve a poner en alerta a los mercados internacionales y amenaza con afectar el suministro mundial de petróleo, ya que por el estrecho de Ormuz circulaba antes del conflicto alrededor del 20% del comercio marítimo global de crudo y gas.
Dos ataques contra petroleros en pocas horas
La agencia británica de Operaciones de Comercio Marítimo (UKMTO) informó que el primer incidente ocurrió frente a las costas de Lima, en Omán, cuando un buque cisterna comunicó haber sido alcanzado por un proyectil de origen desconocido.
Según el reporte oficial, el impacto provocó daños en la sala de máquinas, aunque no dejó tripulantes heridos.
Horas más tarde se registró un segundo episodio al noreste de Khasab, también en Omán.
En este caso, el capitán del petrolero reportó una fuerte explosión muy próxima a la embarcación.
“El capitán de un petrolero comunica que ha visto una gran salpicadura y una explosión muy cerca del buque”.
La UKMTO recomendó a todos los barcos que navegan por la zona extremar las medidas de precaución mientras continúan las investigaciones para determinar el origen de los ataques.
Irán sostiene que el paso continúa restringido
Mientras se conocían los ataques, la Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico de Irán (PGSA) volvió a insistir en que la navegación permanece suspendida debido a la presencia militar estadounidense.
En un comunicado difundido en la red social X, el organismo sostuvo:
“En respuesta a las repetidas consultas de los solicitantes, anunciamos una vez más: debido a las continuas acciones agresivas de las fuerzas militares estadounidenses en la región, no es posible el tránsito por el estrecho de Ormuz”.
Asimismo, precisó que, una vez restablecidas las condiciones de seguridad, se retomará gradualmente la autorización para el paso de embarcaciones.
“Tan pronto como se restablezca la estabilidad y la calma, todas las solicitudes serán revisadas según su orden de presentación y calendario, y los permisos necesarios se emitirán de forma gradual”.
La decisión iraní se mantiene desde que Washington reanudó las operaciones militares a comienzos de julio, luego del fracaso del Memorando de Entendimiento firmado en Islamabad el 17 de junio, acuerdo que contemplaba el cese de las operaciones militares y una administración coordinada del estrecho entre Irán y Omán.
Estados Unidos niega el cierre del estrecho
La posición de Washington es completamente distinta.
El Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) aseguró el viernes que el estrecho continúa abierto para el tránsito comercial y rechazó las afirmaciones iraníes.
“Irán no lo controla. Miles de barcos han transitado por esta vía marítima internacional en los últimos cuatro meses”.
Desde la Casa Blanca también crecieron las amenazas.
El presidente Donald Trump reconoció que perdió confianza en las negociaciones con Teherán y advirtió que podrían intensificarse los ataques militares.
“Estoy perdiendo la fe en ellos porque mienten y tergiversan. Los estaremos golpeando muy fuerte, y en algún punto dirán que ya no pueden más”.
Pese a ello, confirmó que las conversaciones diplomáticas continúan mediante distintos intermediarios.
La Guardia Revolucionaria asegura haber interceptado petroleros
La tensión había aumentado aún más el viernes cuando la Guardia Revolucionaria iraní anunció la interceptación de dos petroleros que, según afirmó, intentaban atravesar el estrecho bajo escolta aérea estadounidense utilizando una ruta no autorizada por Teherán.
Según el comunicado iraní, las embarcaciones “no acataban las normas” establecidas por las autoridades del país y fueron detenidas, mientras que otros cuatro buques modificaron su rumbo.
El Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica también sostuvo que el paso permanecerá restringido mientras continúen las operaciones militares estadounidenses.
El conflicto vuelve a impactar en el petróleo
Los nuevos incidentes llegan cuando el transporte de petróleo alrededor del estrecho de Ormuz había comenzado lentamente a recuperarse tras varias semanas de relativa calma.
Datos satelitales mostraban en los últimos días un aumento de las operaciones de transferencia de crudo entre buques frente a las costas de Omán, mecanismo utilizado para mantener el abastecimiento internacional pese a las restricciones.
Sin embargo, los ataques registrados este sábado volvieron a sembrar incertidumbre sobre la seguridad de la principal ruta energética del planeta.
Los mercados ya habían reaccionado durante julio.
El precio del petróleo acumuló un incremento cercano al 24% durante el mes, el mayor avance desde marzo, impulsado por el temor de los operadores a una interrupción prolongada del tránsito marítimo.
El Brent cerró el viernes en torno a los 90 dólares por barril, mientras que el WTI superó los 84 dólares.
Analistas del mercado consideran que cualquier nuevo episodio de violencia en Ormuz puede volver a disparar la prima de riesgo geopolítico y presionar nuevamente al alza los precios internacionales del crudo.
Un corredor estratégico para la economía mundial
El estrecho de Ormuz conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y el mar Arábigo.
Antes del inicio del conflicto entre Estados Unidos e Irán, por ese corredor circulaban diariamente cerca de 20 millones de barriles de petróleo, equivalente aproximadamente a una quinta parte del comercio marítimo mundial de crudo.
Por esa razón, cualquier alteración en la seguridad de la zona tiene repercusiones inmediatas sobre los mercados energéticos, las compañías navieras y las economías dependientes del abastecimiento de hidrocarburos.
Con los nuevos ataques contra petroleros, las amenazas cruzadas entre Washington y Teherán y la persistencia de las restricciones a la navegación, el estrecho de Ormuz vuelve a convertirse en uno de los principales focos de tensión geopolítica del mundo.
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