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Los eventos más importantes del calendario religioso encuentran este año a Jerusalén en una escena inédita: calles vacías, templos cerrados y celebraciones suspendidas. La guerra entre Estados Unidos e Israel con Irán, que ya transita su quinta semana, transformó por completo la dinámica de una ciudad que suele ser epicentro de peregrinaciones multitudinarias.
Las autoridades israelíes dispusieron estrictas medidas de seguridad ante el riesgo de nuevos ataques, lo que derivó en la cancelación de actividades tradicionales y el cierre de los principales sitios sagrados.
El impacto de los ataques a los sitios religiosos
El 16 de marzo, un misíl iraní interceptado esparció metralla sobre el tejado del Patriarcado Greco Ortodoxo, a pocos pasos de la iglesia del Santo Sepulcro, uno de los sitios más importantes del cristianismo. Este sitio que es considerado como el lugar de crucifixión, sepultura y resurreción de Jesús, permanece cerrado según directivas israelíes.
Además, debido a restos de misiles iraníes que impactaron una carretera que conduce al Muro de los Lamentos, también se tomó la decisión de cerrar el sitio sagrado más importante del judaísmo. Esta medida fue tomada el 20 de marzo.

Jerusalén no solía ser víctima de los bombardeos, ya que es considerada el epicentro espiritual de tres religiones: judaísmo, catolicismo e islam. Sin embargo, desde que los ataques de Estados Unidos e Israel comenzaron el 28 de febrero, la Ciudad Vieja fue atacada en numerosas oportunidades.
Una Semana Santa sin procesiones ni misas
El Patriarcado Latino, la diócesis de la Iglesia Católica en Tierra Santa, canceló la procesión del Domingo de Ramos en Jerusalén, cumpliendo con las directrices militares israelíes que limitaron las reuniones a menos de 50 personas.
La Iglesia Católica señaló que la policía israelí les impidió entrar a la iglesia del Santo Sepulcro para celebrar la misa que conmemora la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, una medida que fue tomada “por pimera vez en siglos”.
La policía de Jerusalén argumentó que no se les permitió entrar a la iglesia por la lejanía con refugios adecuados en caso de un ataque con misiles.
Usualmente, los líderes de la Iglesia celebran el Domingo de Ramos en el lugar donde los cristianos creen que Jesús fue crucificado, mientras que decenas de miles de cristianos bajan desde el Monte de los Olivos hacia la Ciudad Vieja.
Ramadán y las Pascuas judías con restricciones
El impacto del conflicto también alcanzó al islam. La mezquita de Al Aqsa, uno de los sitios más sagrados para los musulmanes, permaneció vacía durante el Ramadán, cuyas oraciones fueron canceladas por motivos de seguridad. El mes sagrado concluyó hace apenas diez días, en un contexto de fuerte tensión.
En paralelo, la comunidad judía celebra la Pascua en medio de sirenas constantes, víctimas civiles y decenas de heridos. Esta festividad, que conmemora el éxodo del pueblo judío desde Egipto, se desarrolla este año con encuentros reducidos en el ámbito familiar. La limitada operación del aeropuerto Ben Gurion también restringe la llegada de visitantes internacionales, lo que refuerza el clima de aislamiento en la ciudad.
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