Horacio Córdoba recuerda con precisión aquellas horas del 11 de septiembre de 2001, aunque hayan pasado 25 años. El fotógrafo cordobés, que vive en Río Gallegos desde 1993 con una extensa trayectoria profesional, se encontraba en Washington cuando los ataques contra Estados Unidos cambiaron la historia.
Había viajado por un motivo profesional. El día anterior, el 10 de septiembre, había inaugurado una muestra fotográfica en la galería de arte del Banco Interamericano de Desarrollo. Al día siguiente se preparaba para regresar al lugar cuando, cerca de las 9 de la mañana, pasó por la embajada argentina.
Ese recorrido casual lo ubicó a pocas cuadras de uno de los escenarios desde los que siguió las primeras noticias sobre los atentados. Allí se enteró del ataque contra las Torres Gemelas y, minutos después, observó por televisión la noticia de que un avión había impactado contra el Pentágono.
“Fue realmente algo sorpresivo para todo el mundo, por supuesto, y para mí que estaba ahí de casualidad, digamos, fue algo muy impactante”, recordó Córdoba en diálogo con La Mañana de LU12, programa que se emite por LU12 AM680 de Río Gallegos y por el canal de YouTube de La Opinión Austral.
Una muestra inaugurada un día antes
El viaje de Córdoba a Estados Unidos no tenía relación con los acontecimientos que ocurrirían horas después. “Yo había ido para hacer una muestra en el Banco Interamericano de Desarrollo, en la galería de arte que tiene el banco. Había sido seleccionado para hacer una muestra de fotos y la inauguré el 10 de septiembre, el día antes”, contó.
Al día siguiente se levantó con la intención de dirigirse nuevamente a la galería. Sin embargo, antes pasó por la embajada argentina, donde tenía contacto con integrantes de la representación diplomática. “Me levanté para ir a la muestra, para ir a la galería y me encontré con eso a las 9 de la mañana”, relató.
En la embajada estaba el entonces embajador argentino en Washington, Diego Guelar. Córdoba ingresó al edificio y allí pudo seguir las primeras imágenes de lo que estaba sucediendo. “Me hizo entrar y ahí vi, me hicieron, me puse a ver la tele y justo pasó el embajador en un lugar donde estaba mirando lo que estaba sucediendo y me saludó, pero tenía una cara terrible el hombre, estaba totalmente demacrado, desfigurado, no entendía nada, estaba igual que todos”, recordó.
El ataque al Pentágono y la reacción del fotógrafo
La información sobre el segundo ataque llegó mientras Córdoba permanecía en la embajada. En una televisión que transmitía en español apareció la noticia del impacto contra el Pentágono, en Washington. “A los minutos que yo llegué ahí a la embajada, veo por la televisión, estaban viendo una televisión latinoamericana en español y decía: ‘Atacaron el Pentágono’”, relató.

Las imágenes mostraban el edificio a la distancia. Córdoba decidió entonces salir para intentar registrar lo que estaba sucediendo. “Entonces le dije a la persona con la que estaba: ‘Me voy a la calle’”, recordó.
El fotógrafo comenzó a caminar porque el sistema de transporte estaba paralizado. “Quise hacer fotos y bueno, me fui caminando, obviamente, porque no había, todo se había parado, los colectivos, los trenes, todo”, explicó. Su recorrido lo llevó hasta el río Potomac, desde donde podía observar el Pentágono a varios kilómetros de distancia. “Llegué hasta el río Potomac, que es el río que divide ahí, que pasa por el costado de Washington y del otro lado está el Pentágono, pero varios kilómetros, no estaba cerquita”, explicó.
Desde allí tomó fotografías del humo que se elevaba sobre el edificio atacado. Sin embargo, no pudo acercarse más. “Me quedé viendo ahí el humo y no, la verdad que no me animé, porque no tenía ninguna credencial de fotógrafo ni de prensa ni nada. Entonces me quedé viéndolo de lejos”, señaló.
Las imágenes tomadas desde ese punto registraron el impacto del ataque en Washington y forman parte del recuerdo de Córdoba sobre aquella jornada.
El viaje a Nueva York después del 11-S
Córdoba permaneció en Washington durante los días posteriores. El viernes 14 de septiembre pudo trasladarse a Nueva York, una vez que se levantaron algunas de las restricciones de circulación que habían afectado al transporte.
El viaje tuvo una duración muy breve. Llegó al mediodía del 14 y regresó esa misma tarde. Al llegar a Nueva York encontró una escena muy diferente de la habitual. La ciudad, conocida por su movimiento constante, “estaba vacía”. “Me cruzo con una persona que me mira y me paro y le pregunto, le digo: ‘¿Esto es siempre así?’ Y me dijo: ‘No, no, esto siempre está lleno de gente’. De auto, de gente, o sea, era impresionante”, recordó.
El fotógrafo también pudo observar las restricciones que permanecían vigentes en distintos sectores de la ciudad. “Había muchos lugares cerrados, muchos parques, había lugares encintados, con cinta para que nadie pasara”, describió. Incluso intentó visitar el monumento a Lincoln, pero no pudo ingresar porque el sector se encontraba cerrado.
El Pentágono atacado
Años después, Córdoba recordó durante la entrevista que al regresar de Nueva York, volvió a pasar frente al Pentágono durante la noche. El contacto que tenía en la embajada lo había invitado a cenar y, durante el trayecto, atravesaron una autopista ubicada frente al edificio. “Yo vi el Pentágono. Vi el Pentágono atacado. Ahí, lo vi con mis propios ojos”, afirmó. El edificio estaba iluminado y todavía mostraba las consecuencias del impacto. “Pasamos por el frente al Pentágono y lo vi ahí iluminado todo de noche, y todo impactado, todo destrozado”, recordó.
Esta vez no llevaba la cámara consigo. Además, se trataba de una época en la que la fotografía todavía se registraba mayoritariamente en película. “No tenía cámara, no se me ocurrió que fuéramos a pasar por ahí y, de cualquier manera, era la época de las cámaras con película. O sea, no hubiese podido hacer la foto porque el auto iba a parar en medio de una autovía para que se hiciera la foto”, explicó.
La escena quedó entonces registrada únicamente en su memoria, como una segunda visión directa del lugar atacado durante el 11-S.
“Pensaba que empezaba la Tercera Guerra Mundial”
A 25 años de los atentados, Córdoba mantiene presente la tensión que atravesó durante aquellos días. “Fue eso, fue un impacto muy grande, fue un susto también. La verdad que estaba muy, muy tenso. Pensaba que empezaba la Tercera Guerra Mundial”, recordó.
La incertidumbre se extendía mientras Estados Unidos permanecía bajo fuertes restricciones y las noticias sobre los ataques se sucedían.
En ese contexto, Córdoba comenzó a conservar también los diarios publicados durante esos días. “Me compré todos los diarios de todos los días, los tengo todavía”, contó.
Su regreso a Sudamérica fue el momento en que sintió que la tensión comenzaba a ceder. “Y el único alivio que yo sentí recién fue cuando el avión, cuando volvía, cuando toqué Lima, porque me sentí que estaba en Sudamérica”, expresó.














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