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Estados Unidos consolidó en las últimas semanas el mayor despliegue militar en Medio Oriente en dos décadas, una movilización de gran escala orientada a disuadir o responder a la creciente agresividad del régimen de Irán. El refuerzo operativo, que alcanzó un punto clave el 17 de febrero de 2026, ubicó capacidades estratégicas en zonas sensibles del Golfo Pérsico, el Mar Rojo y el Mediterráneo oriental.
La magnitud de la operación quedó expuesta en una logística inédita y en la activación de recursos de alta tecnología: se registraron más de 160 vuelos de aviones C-17A y 18 de carga pesada C-5M hacia bases en Arabia Saudita, Qatar y Yibuti, junto con la presencia de dos grupos de combate de portaaviones, el USS Abraham Lincoln en el Mar Arábigo y el USS Gerald R. Ford, además de destructores y un submarino de la clase Ohio con capacidad nuclear.
En la base Muwaffaq Salti, en Jordania, se concentran 24 F-15E, 30 F-35A y aviones de ataque A-10, respaldados por escuadrones de F-16 en los Emiratos Árabes Unidos. También se desplegaron aeronaves RC-135 SIGINT para interceptación de comunicaciones y los WC-135R “Nuke Sniffer” destinados a monitorear actividad nuclear.
La reacción de Teherán fue inmediata. Durante las maniobras “Control Inteligente del Estrecho de Ormuz“, la Guardia Revolucionaria probó con éxito el Sayyad-3G, un misil de defensa aérea de largo alcance (150 km) lanzado desde buques mediante sistemas de lanzamiento vertical (VLS), concebido para interceptar cazas y misiles de crucero.
El movimiento se produce en paralelo a una negociación nuclear contrarreloj. El presidente Donald Trump lanzó una advertencia directa y fijó un plazo de 10 a 15 días para alcanzar un entendimiento que incluya restricciones estrictas al programa de misiles iraní, bajo la amenaza de “cosas malas” si no se concreta la firma.
Por su parte, el canciller iraní Abbas Araqchi señaló que presentará un borrador de acuerdo en los próximos días, aunque la inteligencia estadounidense mantiene listos planes de ataque, en línea con el antecedente de junio pasado, cuando Washington bombardeó instalaciones nucleares iraníes en el marco del conflicto entre Irán e Israel.
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