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El Departamento de Justicia de los Estados Unidos retiró formalmente la acusación que señalaba al presidente venezolano Nicolás Maduro como líder del supuesto “Cártel de los Soles”, al considerar que no se trata de una organización criminal real. La información fue publicada por el New York Times, que volvió a poner el foco en la estrategia de la administración de Donald Trump en América Latina.
La revelación se conoció días después de una editorial del diario neoyorquino en la que se calificó como “ilegal e imprudente” la intervención militar estadounidense en Venezuela. En ese contexto, el medio accedió a detalles de la causa judicial que exponen un cambio sustancial en la postura del gobierno norteamericano.
Qué era el “Cártel de los Soles”, según la nueva acusación
De acuerdo con expertos en crimen organizado y narcotráfico en América Latina consultados por el New York Times, el término “cártel de los soles” no refiere a una estructura criminal concreta. Se trata de una expresión coloquial surgida en la década de 1990 en medios venezolanos para describir a oficiales militares corruptos vinculados al narcotráfico.
El “sol” alude a la insignia utilizada por los altos rangos de las Fuerzas Armadas venezolanas. Sin embargo, ni la Evaluación Nacional de la Amenaza de las Drogas ni el Reporte Mundial de Drogas de Estados Unidos mencionaron alguna vez al Cártel de los Soles como organización.
El cambio en la acusación contra Nicolás Maduro
Tras la detención de Nicolás Maduro, el Departamento de Justicia presentó una acusación reescrita. En la versión original de 2020, el mandatario venezolano era mencionado 32 veces como líder del supuesto cártel. En el nuevo escrito, esa referencia se reduce a solo dos menciones.
La acusación corregida sostiene que Maduro sigue vinculado al tráfico de drogas, pero ya no como jefe de una organización criminal, sino como parte de un sistema clientelar y de una “cultura de la corrupción” financiada con dinero del narcotráfico. El texto también incluye a su antecesor, Hugo Chávez, como partícipe de ese esquema.
Cuestionamientos a la política de Donald Trump
Para el New York Times, este giro judicial pone en duda la legitimidad de la decisión del gobierno de Donald Trump de designar al Cártel de los Soles como organización terrorista extranjera. Un año antes de la captura de Maduro, la administración republicana había elevado ese término de la jerga venezolana al rango de amenaza terrorista.
Incluso en julio de 2025, el Tesoro de los Estados Unidos había catalogado al Cártel de los Soles como grupo terrorista, pese a la falta de respaldo en informes oficiales sobre narcotráfico a nivel global.
Pese a la modificación de la acusación, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, sostuvo una postura opuesta en una entrevista con NBC el pasado domingo. “Por supuesto, su líder, el líder del cártel, está bajo la custodia de los Estados Unidos y enfrenta a la justicia en el Distrito Sur de Nueva York. Y ese es Nicolás Maduro”, afirmó.
La declaración refuerza las tensiones internas en la política exterior estadounidense respecto de Venezuela y el enfoque sobre el narcotráfico en la región.
Antecedentes y repercusiones regionales
La acusación de 2020 afirmaba que el supuesto cártel operaba desde 1990 y que había brindado armas a las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), la guerrilla colombiana que financió sus actividades militares mediante el tráfico de drogas. Según ese planteo, el objetivo era “inundar” a Estados Unidos con cocaína.
En agosto de 2025, incluso el Ministerio de Seguridad argentino había anunciado la incorporación del Cártel de los Soles al Registro Público de Entidades Terroristas. “Sin tregua contra el crimen organizado y el narcotráfico. Las hacen, las pagan”, señalaba el comunicado oficial, en referencia a una organización que ahora Estados Unidos admite que no existía como tal.
El cambio de carátula judicial abre un nuevo capítulo en la relación entre Estados Unidos y Venezuela, y deja al descubierto las debilidades de una acusación que fue utilizada durante años como eje central para el intervencionismo norteamericano en países de Latinoamérica.
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