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La misión Artemis II marcó un cambio en las condiciones de vida a bordo de naves espaciales al incorporar, por primera vez fuera de la órbita terrestre, un inodoro permanente en la cápsula Orión. El sistema forma parte de una serie de desarrollos orientados a misiones de mayor duración, como los viajes a la Luna y Marte.

Hasta ahora, la gestión de residuos había sido una limitación en la exploración espacial. Durante las misiones del Programa Apolo, los astronautas utilizaban bolsas plásticas y tubos para la recolección de orina y materia fecal, en un procedimiento que generó inconvenientes operativos dentro de las cápsulas.

Cómo era ir al baño en las misiones Apolo

En las décadas de 1960 y 1970, los vuelos del Programa Apolo no contaban con un sistema sanitario integrado. Los astronautas debían recurrir a bolsas especiales adheridas al cuerpo para la recolección de heces, mientras que la orina se canalizaba mediante tubos.

Los registros técnicos de la NASA documentaron episodios vinculados a la flotación de residuos en microgravedad y dificultades para mantener condiciones de higiene dentro de la cabina. Durante la misión Apolo 10, la tripulación reportó la presencia de materia fecal flotando en el módulo, mientras que en Apolo 8 se registraron incidentes con vómito y desechos.

Además, en la superficie lunar permanecen 96 bolsas con residuos biológicos —incluyendo orina, heces y vómito— que fueron dejadas allí por las seis misiones tripuladas, como parte de la reducción de peso en el regreso a la Tierra.

El nuevo sistema en la cápsula Orión

La cápsula Orión incorpora el Sistema Universal de Gestión de Residuos (UWMS), desarrollado por Collins Aerospace en colaboración con la NASA. Este módulo fue diseñado para ser utilizado tanto por hombres como por mujeres y cuenta con una puerta que permite privacidad.

El sistema utiliza flujo de aire y vacío para operar en condiciones de microgravedad. Incluye agarraderas para los pies, un sistema de succión para residuos sólidos y un embudo personal para la recolección de orina. Su diseño es modular y fue probado previamente en la Estación Espacial Internacional.

Qué pasa con los residuos en el espacio

El funcionamiento del sistema diferencia el tratamiento de líquidos y sólidos. La orina es recolectada mediante embudos individuales y, una vez almacenada, se expulsa al espacio, donde se evapora.

En el caso de la materia fecal, los residuos son almacenados en contenedores con filtros y sistemas de extracción de aire. Estos permanecen dentro de la nave y regresan a la Tierra al finalizar la misión.

Este procedimiento busca evitar la contaminación y facilitar la manipulación segura de los desechos en condiciones de ingravidez.

Fallas técnicas y resolución en vuelo

Durante las primeras horas de la misión Artemis II, el inodoro presentó una falla en el ventilador que obligó a suspender parcialmente su uso. La tripulación debió recurrir a bolsas de emergencia para la recolección de orina mientras se mantenía operativa la función para residuos sólidos.

El equipo de control en Tierra envió instrucciones para resolver el inconveniente, que fue solucionado durante la misión. Tras la reparación, se establecieron recomendaciones operativas para garantizar el correcto funcionamiento del sistema.

Christina Koch salvó la situación

Christina Koch se hizo viral en las primeras horas porque fue le encargada de resolver el problema con el inodoro. La ingeniera, especialista de la NASA, es la primera mujer que va a llegar a Luna, pero además de esta enorme hazaña en lo profesional, se ha convertido también en una heroína dentro de la misión Artemis II por un detalle anecdótico, pero importante.

Antes del despegue, reparó un inconveniente con el sistema de comunicaciones, y luego un sensor que mostró una batería del Sistema de Aborto de Lanzamiento (LAS) que estaba más caliente de lo normal. Poco después se identificó que la luz de advertencia correspondía con un “inconveniente en el controlador” del inodoro. Quizás debido a las vibraciones que se experimentan en el lanzamiento alguna de las partes se vio afectada. “Soy la fontanera espacial”, expresó por videoconferencia para después añadir: “Todos respiramos aliviados cuando vimos que volvía a funcionar”.

Un elemento clave para misiones de larga duración

El sistema sanitario forma parte de los desarrollos necesarios para sostener misiones prolongadas. La misión Artemis II, con una duración estimada de diez días, servirá para evaluar el rendimiento del UWMS en condiciones reales.

Además de su función operativa, el módulo incluye una puerta que permite aislamiento dentro de la cápsula, en un entorno donde los astronautas comparten espacios reducidos durante toda la misión.

La implementación de este sistema forma parte de los avances técnicos que serán utilizados en futuras misiones del programa Artemis, orientadas al regreso sostenido a la Luna y a la planificación de viajes tripulados a Marte.

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