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La homilía fue pronunciada este sábado por el Padre César Hentler, en el marco de los festejos en honor al Señor y la Virgen del Milagro que la comunidad salteña celebró en Las Heras. La misa central se desarrolló en la Capilla Niño Jesús del barrio Juan D. Perón, luego de la tradicional procesión por las calles de la ciudad, marcada por el frío y la fe de los devotos.
Apoyado en la lectura del Evangelio de Mateo (“No se puede servir a dos señores”), el sacerdote invitó a los fieles a examinar su vida cristiana, subrayando el riesgo de querer vivir en dos reinos: con un pie en la luz y otro en la oscuridad. “Esa persona busca las bendiciones de Dios, sus dones y gracias, pero sin aceptar a Cristo como centro, sin su Iglesia, sus sacramentos ni su doctrina”, expresó.
El Padre Hentler planteó una pregunta central: “¿Quién ocupa el trono de nuestro corazón? ¿Soy yo mismo, es el Señor, o hay varios ‘señores’?”. Recordó que la conciencia es esa luz interior que avisa cuando algo no está bien. “Si antes el pecado provocaba dolor y hasta lágrimas, y ahora ya no duele, es porque la conciencia se ha apagado”, advirtió.
También alertó sobre el peligro de acostumbrarse al pecado: “La oscuridad avanza poco a poco hasta que uno deja de ver lo malo como malo”. En ese sentido, enfatizó que Dios pide exclusividad: “No quiere entregas a medias, sino el corazón entero: nuestra mente, alma, pasado, presente y futuro”.
El sacerdote además hizo un llamado de atención a los presentes: “Está muy bien recordar la historia del Señor y la Virgen del Milagro; la tradición y la memoria son importantes. Pero también es fundamental la práctica de la fe hoy, en nuestra vida cotidiana. No alcanza con mirar al pasado si no dejamos que Dios transforme nuestro presente”.
Finalmente, el Padre Hentler remarcó que llegará un momento en que la luz se apague. “No me refiero a la vida, sino a esa claridad interior que nos muestra el bien y el mal. Cuando eso suceda, allí se descubrirá quién fue en realidad nuestro Señor”, concluyó.
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