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El portaaviones nuclear USS Nimitz (CVN-68) completó el domingo 26 de abril su paso por el Estrecho de Magallanes y ya navega frente a las costas de la Patagonia argentina. El buque ingresó a las 23:00 del sábado, pasó frente a Punta Arenas a las 11:45 del domingo, cruzó la Primera Angostura a las 17:06 y salió al Mar Argentino cerca de las 19:00.
La travesía, que se extendió durante casi 18 horas, marcó un hito operativo dentro del despliegue “Southern Seas 2026”. Con 333 metros de eslora, 100.000 toneladas de desplazamiento y más de 5.000 tripulantes, el Nimitz se posiciona como una de las plataformas navales más relevantes en actividad, en la antesala de su retiro previsto para 2027.
Su presencia en el Atlántico Sur inaugura una fase de ejercicios combinados con la Armada Argentina en una región que concentra creciente atención internacional.
Un tránsito milimétrico bajo escolta de la Armada de Chile
La Armada de Chile coordinó de forma integral el paso del portaaviones por el estrecho, una de las rutas marítimas más complejas del mundo por sus condiciones climáticas y geográficas. El grupo de ataque ingresó por los islotes Evangelistas y avanzó bajo escolta de la fragata “Almirante Blanco Encalada” (FF-15), junto a unidades como el PSH-77 “Cabrales”, la LSM-90 “Elicura” y la LSG-1625 “Ona”.

Durante el trayecto, las fuerzas ejecutaron maniobras aéreas de cooperación y operaciones de transferencia de pilotos, con monitoreo constante desde estaciones terrestres y faros. Estas acciones reforzaron la interoperabilidad entre las armadas de Chile y Estados Unidos.
En ese contexto, se destacó desde el país trasandino la participación de la oficial chilena Natalia Tapia, integrante del equipo responsable de los reactores nucleares del buque, lo que reflejó el nivel técnico alcanzado en este tipo de operaciones conjuntas.
La boca oriental del Estrecho de Magallanes reaviva la disputa
El egreso del USS Nimitz por la boca oriental del Estrecho de Magallanes volvió a instalar una discusión histórica entre Argentina y Chile, advirtieron medios chilenos y argentinos, entre ellos Agenda Malvinas, del periodista Daniel Guzmán.
Mientras desde el lado chileno se reafirmó el control soberano sobre todo el paso bioceánico, respaldado por los tratados de 1881 y 1984, en Argentina, días atrás, surgieron interpretaciones que ponen el foco en la jurisdicción de las aguas adyacentes.
El contraalmirante Hernán Montero, jefe del Servicio de Hidrografía Naval argentino, afirmó que la “boca de Magallanes” pertenece a Argentina, al ubicarla entre Cabo Vírgenes y Punta Dungeness hacia el este. Sus declaraciones en un podcast generaron rechazo en Chile, donde distintos sectores remarcaron que los tratados internacionales no admiten ambigüedades.
De acuerdo con esos acuerdos, el estrecho se delimita entre Punta Dungeness y el Cabo del Espíritu Santo, mientras que hacia el este se extiende el mar territorial argentino, que no integra el paso interoceánico. Esta diferencia conceptual resulta clave para entender el origen de la polémica.
Especialistas advierten que una reinterpretación de estos límites podría abrir debates sobre el control del estrecho, un escenario sensible en términos estratégicos y diplomáticos.
Un paso clave para el comercio global y la proyección antártica
El Estrecho de Magallanes mantiene una relevancia estratégica central en el siglo XXI. Funciona como la principal ruta natural alternativa al Canal de Panamá para el comercio interoceánico, especialmente en escenarios de contingencia.
Además, representa una puerta de entrada fundamental hacia la Antártida, canalizando gran parte de las expediciones científicas y logísticas hacia el continente blanco. Su ubicación lo convierte en un punto de control geopolítico clave para la vigilancia del tráfico marítimo y la proyección de poder en el extremo sur.
El estrecho también concentra interés por recursos naturales y energéticos en sus áreas cercanas, al tiempo que cumple un rol esencial en la conectividad entre la Patagonia continental y Tierra del Fuego.
Ejercicios en el Mar Argentino y vigilancia en la milla 201
Tras su ingreso al Atlántico, el USS Nimitz inició ejercicios conjuntos con la Armada Argentina en la Zona Económica Exclusiva. El despliegue incluye a los destructores ARA “La Argentina” y ARA “Sarandí”, junto a patrulleros oceánicos.
Las maniobras contemplan simulaciones de combate aéreo con aviones F-18, operaciones de búsqueda y rescate y tareas de vigilancia marítima. Este último aspecto resulta clave por la actividad de flotas pesqueras extranjeras en el límite de las 200 millas, conocido como la milla 201.
El objetivo de estos ejercicios radica en fortalecer la interoperabilidad entre fuerzas y mejorar el control de los espacios marítimos en una zona de alta sensibilidad económica y estratégica.
Mar del Plata será el escenario del cierre de la operación
El itinerario del portaaviones prevé su llegada frente a Mar del Plata hacia finales de abril, donde realizará demostraciones aeronavales abiertas. La ciudad será el punto culminante de su paso por aguas argentinas.
Tras esta etapa, el USS Nimitz pondrá rumbo al hemisferio norte para iniciar el tramo final de su vida operativa. Su retiro, previsto para 2027, marcará el cierre de más de cinco décadas de servicio.
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