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Una red de tráfico de estupefacientes que operaba a miles de kilómetros de distancia tenía entre sus destinos a dos localidades de Santa Cruz: Río Gallegos y Pico Truncado. La investigación, coordinada por el Juzgado Federal de Concordia y Gendarmería Nacional, permitió reconstruir parte del mecanismo utilizado para trasladar marihuana desde Misiones hacia distintos puntos del país y detectar a quienes cumplían funciones de recepción en el sur.
El procedimiento se inscribió en una investigación federal que, a través de distintas entregas vigiladas, permitió secuestrar más de 230 kilos de marihuana que tenían como destino diferentes puntos del territorio nacional.
Dentro de ese entramado, la capital santacruceña aparecía como uno de los puntos de llegada. La droga era enviada desde Posadas mediante empresas de correo y encomiendas de larga distancia, utilizando un mecanismo destinado a ocultar el estupefaciente durante el traslado.
La pesquisa también estableció que la organización pretendía abastecer otros puntos estratégicos, entre ellos Pico Truncado, además de Neuquén y sectores del conurbano bonaerense. De esta manera, Santa Cruz formaba parte de una ruta de distribución que conectaba el extremo noreste del país con la Patagonia.
El viaje de la droga: de Posadas a Río Gallegos
El mecanismo investigado comenzaba en Posadas, Misiones. Allí, los responsables del despacho acondicionaban la marihuana para enviarla por correo. Según la reconstrucción realizada durante la investigación, utilizaban tubos de PVC rígido para ocultar el estupefaciente. La droga era fraccionada y compactada en paquetes que posteriormente eran introducidos dentro de los caños plásticos.
La elección de este método buscaba disimular tanto la forma de los paquetes como los olores propios de la marihuana, dificultando su detección durante el recorrido.
Una vez preparado el envío, la encomienda era despachada con destino a la sucursal postal de Río Gallegos. Desde Misiones comenzaba entonces un recorrido de miles de kilómetros hacia Santa Cruz. Sin embargo, la operación quedó al descubierto antes de alcanzar su destino.
El control se produjo sobre la Ruta Nacional N° 14, en jurisdicción de Entre Ríos. Personal del Escuadrón 4 “Concordia” de Gendarmería Nacional realizó una inspección en la que intervino un can detector de narcóticos. El animal marcó la encomienda y los uniformados procedieron a revisar su contenido. Dentro de los tubos de PVC encontraron 6,018 kilos de marihuana.
El hallazgo permitió confirmar que la encomienda tenía como destino final Río Gallegos y abrió una nueva etapa de la investigación: determinar quiénes estaban detrás del envío y quiénes serían los encargados de recibirlo en Santa Cruz.
Una entrega vigilada para llegar a los receptores
Frente al descubrimiento, la Justicia Federal de Concordia decidió no cortar inmediatamente la cadena logística. La estrategia fue aplicar una entrega vigilada, una herramienta de investigación que permite mantener bajo control un envío de droga para identificar a las personas que participan de la operación en los distintos eslabones. La encomienda continuó entonces su recorrido hacia Santa Cruz bajo vigilancia judicial.
Mientras tanto, efectivos de la Unidad de Investigaciones de Delitos Complejos y Procedimientos Judiciales “Río Gallegos”, dependiente de Gendarmería Nacional, comenzaron a trabajar sobre el punto de destino.
Según pudo saber La Opinión Austral, días después, dos hombres se presentaron en la sucursal para concretar el retiro de la encomienda enviada desde Misiones.
Los investigadores esperaron a que la operación avanzara para intervenir. Una vez concretado el retiro, actuaron y detuvieron a uno de los hombres, señalado como el principal nexo de la organización en Río Gallegos. El segundo involucrado quedó imputado y supeditado a la investigación, con una prohibición de salida del país mientras continúa el proceso judicial.
De esta manera, la investigación no solo permitió secuestrar la droga sino también avanzar sobre quienes presuntamente cumplían funciones dentro de la estructura de distribución en la capital santacruceña.
Pico Truncado también estaba en el mapa
Uno de los aspectos de mayor relevancia para Santa Cruz es que Río Gallegos no era el único punto de la provincia mencionado dentro del esquema investigado. La pesquisa federal determinó que la organización pretendía abastecer distintos puntos estratégicos de la Patagonia. Entre ellos figuraban Río Gallegos y Pico Truncado, además de Neuquén en el norte de la patagonia.
El dato permite dimensionar el alcance territorial que buscaba tener la estructura. No se trataba únicamente de un envío aislado hacia la capital santacruceña, sino de un circuito de distribución que tenía previsto llegar a diferentes localidades y regiones. En ese mapa, Santa Cruz aparecía como un territorio de destino para la marihuana que era despachada desde Misiones.
La distancia entre los puntos de origen y destino no representaba, para los integrantes de la organización, un obstáculo. Por el contrario, el uso de empresas de transporte y encomiendas permitía trasladar la droga durante miles de kilómetros intentando ocultarla entre elementos que, en apariencia, formaban parte de un envío convencional.
La modalidad investigada expuso precisamente el aprovechamiento de una estructura logística legal para intentar concretar el traslado de sustancias ilícitas.
El golpe también alcanzó a Misiones
La detención producida en Río Gallegos tuvo su correlato en Posadas. Una vez identificada la persona que había enviado la encomienda, se realizaron procedimientos en Misiones. Allí, una comisión de la fuerza federal allanó el domicilio de una mujer señalada como la remitente de la pieza postal.
La mujer fue detenida y quedaron bajo secuestro distintos elementos considerados de interés para la investigación.
Entre ellos se encontraba un automóvil Renault, además de teléfonos celulares y material que podría resultar relevante para reconstruir el funcionamiento de la organización.
Así, la investigación logró avanzar sobre diferentes extremos de la cadena: desde el lugar donde se acondicionaba y despachaba la droga hasta quienes tenían la función de recibirla en Santa Cruz.
Más de 230 kilos secuestrados en menos de 15 días
El procedimiento que tuvo como destino Río Gallegos formó parte de un despliegue de mayor alcance. De acuerdo con la investigación, desde el Juzgado Federal de Concordia se coordinaron cuatro entregas vigiladas en un período inferior a 15 días. El resultado fue el secuestro de más de 230 kilos de marihuana, evitando que la sustancia llegara a los distintos puntos de distribución que tenía previstos la organización.
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