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A cuatro días de un suceso de sangre que sacudió los cimientos de Puerto San Julián, el joven de 18 años acusado de apuñalar mortalmente a un adolescente de 16 continúa alojado en los calabozos policiales, a la espera de que la Justicia avance con las pericias científicas y fije fecha para su declaración indagatoria, en medio de una conmoción social que se tradujo en masivas marchas por las calles céntricas.
Tal como lo informó La Opinión Austral, el trágico episodio tuvo su desenlace fatal en las primeras horas de la madrugada del pasado sábado 1 de noviembre. Cerca de las 08:30 de la mañana, el oficial de servicio de la División Comisaría Primera de Puerto San Julián tomó intervención formal tras constatarse el ingreso de urgencia de un joven herido al nosocomio zonal.
De acuerdo a las primeras actuaciones policiales, el violento ataque se había registrado dos horas antes, alrededor de las 06:30, en la concurrida intersección de la avenida San Martín y la calle Roca, una de las arterias principales del ejido urbano. A pesar de los denodados esfuerzos del cuerpo médico, el menor -identificado como Tiziano Muñoz Barbero– ingresó a la guardia de la salud pública ya desprovisto de signos vitales, producto de la gravedad de las heridas punzocortantes recibidas en plena vía pública.
Tras la devastadora confirmación del deceso, las brigadas de investigación de la Seccional Primera desplegaron un intenso trabajo de campo y relevamiento de testimonios que resultó determinante para encauzar la causa en tiempo récord. En el marco de esas tareas de inteligencia, los efectivos lograron ubicar a un testigo presencial de la agresión, tratándose de otro menor de edad.
Su testimonio arrojó un dato crucial para el expediente: tras el puntazo mortal, el testigo tomó el cuchillo utilizado en la agresión y lo arrojó hacia el interior del patio de la Escuela Primaria para Adultos (EPJA) N° 9 “Prefectura Naval Argentina”, situada en la misma esquina donde ocurrió la trifulca. Con estos elementos, las autoridades trasladaron al menor junto a su progenitor para recepcionarle la declaración formal con todas las garantías de ley y recuperar el arma blanca.
Paralelamente, las comitivas policiales determinaron que el presunto autor material del homicidio, identificado como W.A. Miranda, se había dado a la fuga inmediatamente después de perpetrar el ataque. No obstante, el rápido cerco informativo permitió dar con el domicilio particular del sospechoso. Al verse acorralado, el imputado optó por no ofrecer resistencia y se entregó voluntariamente ante los uniformados, siendo reducido y trasladado en calidad de detenido hacia la Comisaría Primera, donde permanece aislado a cuatro días del hecho.
En el plano procesal, las últimas horas trajeron novedades de relevancia institucional. Fuentes judiciales confirmaron que el juez natural de la causa, Ludovico Pio Pala, debió excusarse de continuar al frente de la instrucción debido a la relación de amistad que mantiene con el padre de la víctima, por lo que el expediente fue remitido de inmediato a la conjueza María Núñez.
Por estos días, mientras la magistrada subrogante evalúa los informes preliminares, el sospechoso continúa detenido en la comisaría local a la espera de ser llamado a indagatoria, una vez concluidas las pericias balísticas, químicas y los testimonios restantes.
La última foto
El dolor inmenso que atraviesa a los familiares, amigos y vecinos de Tiziano se vio reflejado en una masiva marcha realizada por las principales calles de la ciudad, donde la comunidad exigió justicia y un cese rotundo a la violencia urbana. La dimensión humana del drama quedó expuesta además a través de las redes sociales, donde un vecino compartió un relato escalofriante y desgarrador sobre los instantes previos a la muerte del adolescente.
Según relató el vecino, durante la noche del viernes había organizado un evento temático de Halloween en un boliche local: “En un momento, mientras disfrutábamos del baile, veíamos cómo todos se divertían y entre ellos estaba un chico con disfraz de Spiderman”. Terminada la velada, al retornar a su vehículo estacionado sobre la avenida San Martín, se cruzaron nuevamente con el joven disfrazado: “Pasa Spiderman, el mismo del boliche, saluda muy educadamente y de buena onda elogia los disfraces que aún llevábamos. A lo que le dijimos ‘¡Ey, Spiderman, regalanos una foto!’, y el pibito nos dice ‘Sí, de una’, se puso la máscara y posó para la foto. Nos dimos las gracias mutuamente y se marchó con sus amiguitos que esperaban más adelante”.
Minutos más tarde, la celebración se transformó en una pesadilla insondable. “Continuamos con la charla hasta que notamos que algo ocurría en la esquina, nos acercamos a ver y el cuadro que encontramos nos dejó en shock; no podíamos entender lo que veíamos. Era ese pibito que tan amablemente compartió la foto. Yacía en el piso aferrándose a la vida, dos policías lo asistían haciendo presión sobre la herida. Me arrodillé, le tomé la mano y le dije ‘Tranquilo, tranquilo pibe‘; me apretó fuerte la mano. Luego llegó la ambulancia y se lo llevó”, expresó con profunda indignación el vecino en su posteo, reflejando el sentimiento de una comunidad entera que hoy llora a un joven educado y respetuoso, mientras Puerto San Julián entera clama desde el fondo de su alma para que el peso de la ley recaiga con todo rigor sobre el responsable.
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