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Un sangriento e impactante suceso de violencia registrado en el corazón de Río Gallegos ingresó en una instancia procesal determinante tras la intervención del fuero penal. Una mujer de 39 años, acusada de haber atacado a puñaladas a dos adolescentes en plena vía pública durante la noche del sábado, fue sometida a la correspondiente audiencia de declaración indagatoria y trasladada a la Alcaidía Penitenciaria de Mujeres de Río Gallegos, donde permanecerá privada de su libertad a la espera de que la Justicia resuelva su situación procesal.
Tal como lo informó La Opinión Austral, el trámite judicial se concretó durante las primeras horas de este lunes en las instalaciones del Juzgado de Instrucción Penal N° 3, a cargo del juez Gerardo Giménez. Hasta allí fue trasladada bajo una fuerte custodia policial la imputada, identificada en el expediente reservado bajo las iniciales R.T.
Según confirmaron fuentes consultadas por La Opinión Austral, la mujer compareció ante el magistrado para notificar formalmente los cargos que pesan en su contra. Si bien se mantuvo bajo estricta reserva si optó por brindar su versión de los hechos o acogerse al silencio, al término del acto procesal se ordenó su derivación directa al Anexo 3 de la Alcaidía de Mujeres -la unidad penitenciaria femenina local-, recinto en el que aguardará detenida el dictado de su procesamiento o falta de mérito, algo que se efectivizó en las últimas horas hasta que, desde el recinto penitenciario, pudo asegurar el alojamiento de la acusada.
El raid
El trasfondo del brutal incidente que hoy mantiene en vilo a la comunidad riogalleguense tuvo lugar la noche del pasado sábado sobre la avenida Presidente Néstor Kirchner, en su intersección con la calle Rawson. En ese transitado sector del casco céntrico, un menor de 16 años identificado como A.G. quedó envuelto en un feroz altercado callejero y fue apuñalado por la espalda con un objeto punzocortante. Pese a la gravedad de las heridas en el cuello y el dorso, el joven logró desplazarse a duras penas varias cuadras hasta caer descompensado y cubierto de sangre en la esquina de Rivadavia y Zapiola, frente a un conocido comercio de indumentaria, donde recibió los primeros auxilios de transeúntes y efectivos de la Comisaría Primera.
Debido a la severidad de los puntazos en zonas de altísimo riesgo vital, el muchacho tuvo que ser derivado de urgencia e intervenido quirúrgicamente en el quirófano del Hospital Regional de Río Gallegos, donde afortunadamente logró recuperarse tras quedar bajo estricta observación médica.
Sin embargo, el raid violento no concluyó en la zona comercial. En el marco de los procedimientos preventivos e investigativos, las brigadas policiales se desplazaron hacia un domicilio situado sobre la calle Pasteur.
En el interior de esa vivienda ubicaron a un segundo adolescente, de 15 años de edad, quien presentaba una profusa herida de arma blanca a la altura del omóplato derecho. Tras establecerse la conexión directa entre esta segunda agresión y el altercado de la avenida Kirchner, el menor fue trasladado al nosocomio provincial, donde se le practicaron suturas y curaciones antes de recibir el alta médica.
Acorralada por los testimonios vertidos por testigos presenciales y por la masiva viralización de registros fílmicos en redes sociales que la ubicaban en la escena vestida con las prendas descriptas por las víctimas, R.T. se entregó voluntariamente. Pasado el mediodía del domingo, se presentó por sus propios medios en la guardia de la Comisaría Segunda, notificándose de su detención a disposición del juzgado de instrucción.
La controversia
Paralelamente al avance del expediente judicial, el caso desató una caldeada y compleja polémica en la opinión pública santacruceña y en diversas plataformas digitales en torno al móvil que desencadenó el sangriento ataque. De acuerdo a versiones y trascendidos surgidos del entorno barrial, el violento accionar de la mujer habría sido una respuesta desesperada para defender a su propio hijo, quien vendría sufriendo un acoso escolar y bullying por parte de las víctimas.
Asimismo, diversos señalamientos en redes ubican a los adolescentes heridos como presuntos integrantes de un grupo juvenil dedicado a generar trifulcas en la vía pública, registrar las golpizas con teléfonos celulares y difundir las imágenes en la red.
Esta multiplicidad de hipótesis provocó que la postura de los vecinos oscillation bruscamente entre quienes condenan de forma tajante la agresión por catalogarla como un acto injustificable de justicia por mano propia y exceso de violencia, y aquellos que empatizan con el reclamo desesperado de una madre ante la presunta inacción frente a los conflictos juveniles.
Por estas horas, alojada en los calabozos de la Alcaidía Penitenciaria de Mujeres de la capital, R.T. aguarda que el juez Gerardo Giménez evalúe las pericias médicas, las declaraciones testimoniales y el análisis del material fílmico para determinar bajo qué calificación legal se encuadrará su procesamiento. El dramático episodio de la avenida Kirchner vuelve a encender una alarmante luz de alerta sobre la violencia entre jóvenes y los peligrosos límites a los que se expone la sociedad cuando la desesperación intenta sobrepasar el canal institucional de la Justicia.
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