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La investigación judicial por la muerte de Gilmar Claros Ferrel (35), el ciudadano boliviano que falleció luego de ser detenido y trasladado a la Comisaría Séptima de Río Gallegos, avanza sobre una reconstrucción integral del procedimiento policial.

Gilmar Claros Ferrel (35), la víctima fatal. FOTO: LA OPINIÓN AUSTRAL

No solamente se busca determinar qué sucedió durante la reducción del hombre en el barrio San Benito, sino también de establecer cómo actuó cada uno de los efectivos que participaron de la intervención y qué ocurrió durante las horas posteriores a su llegada a la dependencia.

En ese marco, La Opinión Austral tuvo acceso exclusivo a imágenes de las secuencias fílmicas que el Juzgado de Instrucción N° 3, la Fiscalía y la querella analizan para reconstruir lo sucedido. Entre ellas aparece el vehículo policial utilizado para trasladar a Gilmar desde el lugar de la detención hasta la seccional: una camioneta identificada como el móvil 1135 de la Comisaría Séptima.

Exclusivo de La Opinión Austral: el móvil que trasladó a Gilmar a la Comisaría Séptima tras su detención, el 16 de octubre a las 22:24:00. El registro de una cámara de seguridad captó a la camioneta y otros vehículos de la fuerza.

La revisión de estos registros forma parte de las medidas destinadas a establecer la cronología del episodio, identificar la participación de los distintos agentes y determinar las circunstancias en las que se produjo el fallecimiento.

Fuentes consultadas por La Opinión Austral precisaron que en total son 18 los policías que intervinieron y que podrían ser investigados por su participación en el homicidio de Gilmar o un posible encubrimiento.

No obstante, por ahora no hay personas imputadas en la causa, pero sí se prevé que todos ellos sean citados a prestar declaración -por ahora- de manera testimonial por el juez Gerardo Giménez, hasta tanto el expediente avance y alguno de los efectivos pueda ser indagado en calidad de acusado, si es que las pruebas así lo ameritaran.

Gerardo Giménez, juez de Instrucción. FOTO: LEANDRO FRANCO/LA OPINIÓN AUSTRAL

Entre casi la veintena de policías comprometidos se encuentran los efectivos que tuvieron a cargo la primera intervención –acusados por la pareja de Gilmar de ingresar a su casa sin autorización y haberlo golpeado, incluso estando ya esposado-, el personal que se encontraba en la seccional y el grupo que dio apoyo a los primeros interventores.

Uno de los puntos que deberá esclarecer la investigación es el trayecto que realizó Gilmar desde la vivienda del barrio San Benito hasta la Comisaría Séptima. Para ello, resultará relevante el testimonio del efectivo que conducía la camioneta policial y de los demás agentes que participaron del traslado. Quien manejaba y quienes lo acompañaban, consta en el libro de guardia de la seccional.

Exclusivo: el móvil 1135 que trasladó a Gilmar a la Comisaría Séptima.

Las declaraciones permitirán reconstruir cómo se desarrolló esa instancia, quiénes estuvieron presentes y qué ocurrió durante el recorrido. La información deberá ser contrastada con las secuencias fílmicas incorporadas al expediente y con los restantes elementos de prueba.

La investigación también deberá determinar qué medidas adoptaron los policías que estaban en la seccional, quiénes intervinieron ante la emergencia y cómo se desarrollaron las maniobras de asistencia posteriores.

La intervención inicial y la maniobra de sujeción cervical

Tal como informara La Opinión Austral, el caso se inició durante la noche del viernes 16 de octubre, cuando un niño de 10 años pidió ayuda en el gimnasio municipal Indio Nicolai, en el barrio San Benito, porque su madre estaría siendo agredida por su padrastro. La situación motivó un llamado al 911 y la llegada de efectivos de la Comisaría Séptima a una vivienda de la manzana 71.

Gilmar Claros Ferrel, el vecino fallecido en la Comisaría Séptima de Río Gallegos; Gerardo Giménez, juez que instruye la causa, y Matías Solano, abogado querellante.

Según el parte policial difundido inicialmente, los agentes encontraron a un hombre alterado y a una mujer con una lesión visible en el labio inferior. El informe señaló que Gilmar se habría resistido a las indicaciones policiales y que, ante las dificultades para reducirlo, se solicitó el apoyo de otros efectivos.

La Opinión Austral había adelantado en exclusiva que durante ese procedimiento se habría aplicado una maniobra de sujeción cervical, un dato que posteriormente adquirió mayor relevancia tras conocerse el resultado preliminar de la autopsia.

El informe del Cuerpo Médico Forense estableció que Gilmar falleció por “asfixia mecánica por compresión cervical extrínseca por estrangulamiento”.

Ese resultado modificó el curso de la investigación y puso en primer plano la necesidad de determinar cómo se produjo la compresión del cuello, en qué circunstancias ocurrió y quiénes participaron de las acciones que precedieron a la muerte.

En exclusiva, La Opinión Austral accedió al resultado de la autopsia de Gilmar Claros Ferrel.

De acuerdo con la reconstrucción oficial de la Policía, Gilmar fue trasladado a la Comisaría Séptima y “se desvaneció” mientras era conducido hacia el sector de celaduría. Los efectivos iniciaron maniobras de reanimación cardiopulmonar y solicitaron asistencia médica, pero el fallecimiento terminó siendo certificado en la dependencia.

Tras el informe preliminar de la autopsia, para el querellante Matías Solano es claro lo sucedido: “A Gilmar lo mataron, y hablamos ya en principio de un homicidio agravado”, aseveró en declaraciones a Radio LU12 AM680 Río Gallegos.

Las horas posteriores al fallecimiento

La revisión de las actuaciones no se limita al momento de la detención ni a la maniobra de reducción. También alcanza el accionar de los policías que permanecieron en la Comisaría Séptima después de que Gilmar fuera trasladado y falleciera tras el estrangulamiento.

En esa etapa, la Justicia deberá establecer quiénes estaban de servicio, qué intervención tuvo cada efectivo, cómo se respondió ante la emergencia y qué comunicaciones o actuaciones se realizaron después de constatarse el fallecimiento.

La autopsia se realizó en las instalaciones de la Morgue Judicial. FOTO: LA OPINIÓN AUSTRAL

En ese contexto, no se descarta que la investigación alcance a otros integrantes del personal policial por su posible participación en los hechos posteriores, incluido un eventual encubrimiento.

Tres policías apartados, pero todavía no hay imputados

En el plano administrativo, trascendió que la Policía de Santa Cruz dispuso el apartamiento de tres efectivos vinculados con el procedimiento y que se iniciaron las actuaciones sumariales correspondientes.

Carlos Ferrel Gilmar tenía 35 años al momento de su muerte. FOTO: LA OPINIÓN AUSTRAL

El expediente se encuentra bajo la órbita del Juzgado de Instrucción N.º 3, mientras que las diligencias investigativas fueron encomendadas a Gendarmería Nacional para garantizar la independencia de las actuaciones respecto de la fuerza provincial involucrada.

El análisis de las cámaras de seguridad, las declaraciones testimoniales y los informes periciales serán fundamentales para reconstruir lo ocurrido.

Con el resultado preliminar de la autopsia ya incorporado y las secuencias fílmicas bajo análisis, la investigación busca determinar no solo cómo se produjo la muerte, sino también qué hizo cada uno de los policías que intervino y si existieron acciones u omisiones posteriores que deban ser examinadas judicialmente.

EN ESTA NOTA Gilmar Claros Ferrel

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