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El juicio por la muerte de Franco Cuevas, el joven de 27 años que fue asesinado de cinco disparos el 2 de junio de 2023 en el interior de una concesionaria del barrio Del Carmen, transita sus últimas horas en el Tribunal Oral de Santa Cruz.
El imputado, Roberto Neil (44 años), llegó al banquillo acusado de homicidio simple calificado por el uso de arma de fuego, aunque la defensa insiste en que actuó en legítima defensa.
Después de tres intensas audiencias marcadas por la emoción, importantes y reveladores testimonios y pericias, este jueves se realizarán los alegatos, paso previo al veredicto que cerrará una causa que desde su inicio conmovió a toda la ciudad de Río Gallegos.
Según pudo conocer La Opinión Austral, está previsto que la audiencia comience a las 09:00 horas.
El conflicto entre los Cuevas y los Neil es de larga data por la disputa del terreno en la esquina de French y Congreso. Una resolución firmada por el juez Francisco Marinkovic, que ordenaba el desalojo, encendió el conflicto: los Cuevas afirman ser los propietarios legales del inmueble, mientras que los Neil aseguran no tener relación directa, atribuyendo la compra a un allegado en un “pacto de caballeros”.
Incluso, los Cuevas habían solicitado una prórroga para abandonar el lugar e irse a vivir al barrio San Benito.
Según la familia de la víctima, la noche previa al hecho Franco vio a su madre llorar por tener que dejar la casa y, a la mañana siguiente, fue a pedir explicaciones a Neil. Ellos sostienen que no estaba armado y que sólo llevaba un perrito en brazos.
Día 1: historia y tensión
La primera audiencia estuvo marcada por un repaso minucioso de los hechos y por la carga emocional de un conflicto vecinal que ya llevaba años gestándose.
Franco Cuevas y Roberto Neil no eran desconocidos: vivían pared de por medio y mantenían una disputa de larga data por una propiedad, que se volvió el trasfondo inevitable del caso.
Ese día, los jueces María Alejandra Vila, Jorge Yance y Yamila Bórquez escucharon el testimonio del propio imputado. Neil declaró que “fue acorralado” dentro del local y que Franco habría sacado un arma, lo que —según su versión— lo obligó a disparar.
La jornada también dejó en claro el escenario físico donde ocurrió todo: un pasillo de apenas 1,10 metros de ancho y 3,95 de largo, dentro de la concesionaria que Neil administraba.
Durante las declaraciones, se escucharon también los relatos de vecinos y familiares de la víctima. La madre de Franco, Rosa Zúñiga, describió años de hostigamientos y conflictos por la vivienda.
Día 2: cámaras y escena reconstruida
En la segunda jornada, el juicio avanzó sobre la reconstrucción del hecho y la incorporación de evidencias técnicas.
Se proyectaron imágenes de cámaras de seguridad del local, planos del pasillo y fotografías del lugar donde fue herido de muerte Franco.
Peritos de Criminalística detallaron la posición de los cuerpos, la ubicación de los proyectiles y el tipo de arma utilizada: un revólver calibre .38, con cinco vainas servidas y una recámara vacía.
Uno de los puntos más discutidos fue el calibre de las balas halladas entre las pertenencias de Franco: los peritos informaron que se trataba de proyectiles calibre .22, incompatibles con el arma secuestrada, lo que abrió más interrogantes.
En paralelo, se revisaron testimonios de empleados del local, quienes contaron que Neil y Cuevas discutían con frecuencia. Algunos mencionaron que ese día la tensión “venía desde la mañana”.
Día 3: los peritos complicaron a la defensa
La tercera jornada, realizada este martes, resultó determinante. Los peritos oficiales ofrecieron una reconstrucción que debilitó el argumento de la legítima defensa.
La bioquímica forense Dahiana Ismach y el perito de la Policía Científica describieron que los disparos se efectuaron a distancias que oscilaron entre 20 y 100 centímetros, más los 22 cm del cañón del revólver.
Una de las declaraciones trascedentales de la jornada y que tiró por tierra la explicación de Neil de un “forcejeo” con Cuevas, fue la de Dahiana Ismach, quien realizó la pericia interdisciplinaria del caso; es decir, reunió todas las tareas efectuadas y arribó a una hipótesis factible sobre la posición de la víctima y del victimario, además de la dinámica de cómo falleció Cuevas.
Tal como informara La Opinión Austral, Ismach se valió de una presentación en PowerPoint que fue proyectada en una de las paredes de la sala para que la observaran los presentes, aunque ni Carla Cuevas ni Roberto Neil la miraron, sino que permanecieron atentos a la exposición de la profesional.
El cuerpo de Cuevas recibió cinco disparos, y dos quedaron alojados en su cuerpo. Las que tuvieron orificio de salida fueron relevantes para determinar la dirección de las municiones y la posición del arma al momento de ser accionada.
En un momento de la audiencia, Neil fue invitado a reconstruir nuevamente su versión de los hechos, tal como lo había hecho durante la instrucción, en su declaración indagatoria y en la reconstrucción realizada la semana anterior.
El comerciante se levantó y, visiblemente nervioso, repitió los movimientos con los que intentó explicar la secuencia del disparo.
Sin embargo, al observar la demostración, la perito Dahiana Ismach interrumpió con firmeza: “No, eso es imposible”, advirtió, señalando que en esa posición el acusado no tenía forma física de accionar el gatillo.
Esto sugiere que Neil no estaba cuerpo a cuerpo con Cuevas, como él había sostenido, sino a cierta distancia.
Además, los impactos revelaron una secuencia compatible con una víctima que intentaba girar o cubrirse, y no atacar.
La primera bala ingresó a la altura de la ingle, recorrió la pelvis y salió por el glúteo, mientras que los siguientes cuatro disparos impactaron del lado derecho del cuerpo, uno de ellos mortal al atravesar el tórax.
La especialista explicó que la posición del cuerpo mostraba una “actitud de resguardo”: Franco habría girado intentando protegerse cuando recibió los últimos impactos.
La defensa insistió en que Neil actuó bajo un cuadro de “shock y miedo”, y que las diferencias milimétricas en la distancia de disparo podían alterar la interpretación de la escena.
Durante esta audiencia, la tensión fue palpable, tal como ocurrió el primer día. En medio de las exposiciones técnicas, la madre de Franco se descompensó y debió retirarse de la sala.
Lo que viene: los alegatos
Concluidas las testimoniales, el tribunal dispuso que este jueves se realicen los alegatos de las partes. Este miércoles, al realizarse otro juicio, no fue posible continuar con el debate.
Tanto la Fiscalía, representada por la Dra. Verónica Zuvic y Aldana Ulloa, como la defensa, a cargo de Mariana Barbitta, Matías Gutiérrez, darán a conocer sus fundamentos y potenciales pedidos de pena. La querella, representada por el abogado Jorge Trevotich y Rosa Zuñiga, podrá presentar sus alegatos, pero no solicitar una condena contra Neil, ya que actúa como parte adherente.
Todo indica que la Fiscalía pedirá una condena severa, en función de la evidencia y la cantidad de disparos, sosteniendo la calificación de homicidio.
En tanto, la defensa buscará sostener la hipótesis de una legítima defensa.
Lo que sucederá en el barrio del Carmen, con la vivienda en disputa, también dará que hablar y traerá repercusiones. Es que este jueves, al mismo tiempo en que la familia esté oyendo la pena que podría caberle a Neil, vence el plazo judicial para que abandonen la casa que aún disputan con Neil, sumando así más tensión al desenlace del caso.
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