Your browser doesn’t support HTML5 audio
Río Gallegos continúa atravesada por la incertidumbre en torno al paradero de César Agustín Aguilar Pérez y Alfredo Abel Morales Roa, dos vecinos que desaparecieron en circunstancias diferentes y que, pese a los sucesivos operativos desplegados durante las últimas semanas, todavía no pudieron ser encontrados.
La búsqueda volvió a intensificarse durante el último fin de semana, con nuevos rastrillajes en distintos sectores de la capital santacruceña. La Policía de Santa Cruz amplió el despliegue y sumó personal de diferentes áreas, mientras que organismos como Bomberos, Prefectura Naval Argentina, Protección Civil y Guardia Urbana también participan de las tareas.
En ese contexto, el comisario Cristian Garay, de la Dirección General Zona Sur, fue entrevistado este martes por LU12 AM680 y brindó detalles sobre el estado de ambas investigaciones, los lugares revisados y las dificultades que enfrentan los equipos para reconstruir los últimos movimientos de los dos hombres.
Consultado inicialmente por la búsqueda de César Aguilar Pérez, de 58 años, Garay explicó que los procedimientos llevan varias semanas y que, hasta el momento, no permitieron obtener resultados positivos. “Estamos trabajando ya desde hace varias semanas, lamentablemente en la búsqueda de estas personas con resultados negativos”, señaló el comisario.
El funcionario explicó además que el operativo se encuentra bajo una estructura de coordinación que involucra a distintas áreas de la Policía provincial. “Estamos trabajando bajo la supervisión de la Superintendencia de Seguridad y esta dirección regional está coordinando todo lo que tiene que ver con la parte operativa de rastrillajes y búsqueda”, detalló.
En paralelo, la investigación judicial continúa a cargo de otras dependencias. Garay explicó que la Comisaría Sexta recibió oportunamente las denuncias por las desapariciones y que el área de investigaciones trabaja sobre la información que se incorpora a los expedientes. “Tenemos a la comisaría sexta, que es la que ha recepcionado las denuncias oportunamente en forma conjunta con el área de investigaciones de la policía; están trabajando sobre todo lo que es información y datos que van incorporando a los expedientes judiciales”, precisó.
César Aguilar
Uno de los elementos más importantes dentro de la búsqueda de César Aguilar es el registro obtenido mediante una cámara de seguridad. Ese material permitió establecer uno de los últimos movimientos conocidos del hombre. “Nosotros el último registro que tenemos, que tiene que ver justamente con una cámara de seguridad, se ve a la persona caminando hacia el sector de la ría local, a la altura del barrio del Faro, más o menos”, indicó Garay.
A partir de ese registro, los equipos de emergencia y seguridad concentraron inicialmente sus esfuerzos en la zona costera. “Es por eso que inmediatamente se convocó a personal de bomberos, personal de Prefectura Naval Argentina y Protección Civil, que también se abocaron a la búsqueda en toda esa zona”, relató.
Sin embargo, los procedimientos realizados en ese sector no permitieron localizar al hombre. “Más allá de eso, al obtener resultados negativos, también efectuamos rastrillajes en la zona urbana, en principio por esa zona y después fuimos extendiendo un poquito la búsqueda en otros sectores de la ciudad”, agregó.
César lleva más de tres semanas desaparecido. Durante la entrevista, Pablo Manuel y Victoria Lescano consultaron al comisario sobre la falta de información y la posibilidad de que algún vecino hubiera aportado datos que permitieran establecer su recorrido. Garay reconoció que la cantidad de información obtenida hasta el momento es limitada.
“En este caso no hemos tenido demasiada información. Lamentablemente la persona vivía junto a un hermano y no pudimos obtener, si bien hubo algunos elementos que están en la causa, analizados los mismos tampoco hemos podido determinar bien qué es lo que ha sucedido”, respondió.
La investigación también incluyó una inspección en el domicilio donde residía Aguilar. Allí fueron secuestrados algunos elementos, aunque el comisario decidió no revelar públicamente cuáles son.
Ante la consulta sobre si el hombre había dejado algún mensaje o una carta antes de desaparecer, Garay respondió: “Hay algunos elementos en la causa, los cuales me reservo a mencionarlos, pero sí hubo algunos secuestros en la inspección ocular en el domicilio. Pero bueno, lamentablemente no nos han ayudado demasiado a poder producir el hallazgo de la persona”.
Otro de los aspectos analizados durante la entrevista fue la posibilidad de utilizar el teléfono celular del hombre como herramienta para reconstruir sus movimientos. En el caso de César, a diferencia de Alfredo Morales Roa, sí existía un teléfono móvil. Sin embargo, las diligencias realizadas sobre ese dispositivo tampoco permitieron obtener una ubicación útil.
“En el primer caso sí tenía un teléfono celular que, obviamente, se efectuaron todas las diligencias que hace la gente de investigaciones con resultados negativos; no hemos podido utilizar esta herramienta, triangulaciones de antenas y demás para poder ubicar el teléfono”, explicó Garay.
Alfredo Morales Roa
Alfredo Abel Morales Roa tiene 81 años y también permanece desaparecido. De acuerdo con lo explicado durante la entrevista, fueron sus propios familiares quienes dieron aviso a la Policía luego de concurrir en reiteradas oportunidades a su domicilio y no encontrarlo. “Familiares de él fueron los que hicieron la denuncia luego de haber concurrido en reiteradas oportunidades al domicilio y no haberlo encontrado”, explicó el comisario.
Uno de los principales obstáculos en esta búsqueda está relacionado con la ausencia de un teléfono celular. “Tenemos la dificultad también de que la persona no utilizaba teléfono y algunas otras cuestiones que nos fueron dificultando un poquito la búsqueda y el poder saber cuál fue el último recorrido que por lo menos las cámaras de seguridad lo pueden registrar”, señaló.
A diferencia del caso de César, donde los investigadores pudieron establecer un registro mediante una cámara y además trabajar sobre información relacionada con su teléfono, en el caso de Morales Roa la reconstrucción de los últimos movimientos resulta más compleja. No obstante, la investigación recibió aportes de vecinos.
“Hemos tenido la colaboración de algunos vecinos que nos fueron aportando algunos datos y más o menos se pudo establecer una fecha como última aparición del señor en la vía pública, en un local comercial inclusive”, indicó Garay.
Ese registro en un comercio se convirtió en uno de los puntos considerados dentro de la reconstrucción de los últimos movimientos conocidos del hombre. La búsqueda de Alfredo presenta además otro problema propio de las investigaciones que se extienden durante varios días: la disponibilidad limitada de las imágenes de cámaras de seguridad.
En ese sentido, Garay explicó que el paso del tiempo puede provocar que registros que inicialmente podrían haber sido de utilidad dejen de estar disponibles. “Al no tener mucha información, no hemos podido todavía a través de cámaras; convengamos que por el tiempo transcurrido también hay cámaras que dejan de grabar o renuevan el tiempo de grabación y se va perdiendo información que para nosotros es valiosa”, sostuvo.
Leé más notas de La Opinión Austral
Compartir esta noticia

