Your browser doesn’t support HTML5 audio
La rotura de un termómetro de mercurio en el Colegio Secundario N° 2 de Puerto San Julián provocó la evacuación preventiva del establecimiento. Bomberos intervinieron para retirar la sustancia de manera segura y difundieron recomendaciones para prevenir intoxicaciones y daños ambientales.
El operativo se desarrolló este lunes, entre las 10:15 y las 12:30. Personal de la División Cuartel 3° (M-915) acudió a la institución y constató que el material permanecía confinado dentro de un vaso de precipitación. Luego, lo retiró y trasladó al hospital local para su disposición final, conforme a la Ley N° 24.051, que regula la gestión de residuos peligrosos.
La intervención contó con asesoramiento técnico y telefónico de la División Riesgos Químicos, Biológicos y Nucleares de Río Gallegos, a cargo de la oficial inspectora Belén Cáceres. También se confeccionó el acta correspondiente. La emergencia quedó neutralizada sin lesionados ni contaminación del entorno.
Por qué es peligroso el mercurio de los termómetros
Tras lo ocurrido, desde la División Riesgos Químicos, Biológicos y Nucleares, dependiente del Departamento Riesgos Especiales, remarcaron la importancia de actuar correctamente ante la rotura de estos instrumentos.
“La rotura expone a la inhalación de vapores tóxicos invisibles“, advirtieron. Por eso, recomendaron manipular los termómetros con cuidado, conservarlos en sus estuches y mantenerlos fuera del alcance de niños y niñas.
Este metal pesado está presente de forma natural en el ambiente, pero su toxicidad y persistencia representan un riesgo para la salud pública. La Organización Mundial de la Salud lo incluye entre las sustancias químicas que generan especial preocupación.
Según la Subsecretaría de Ambiente de la Nación, la exposición puede afectar los sistemas nervioso e inmunitario, el aparato digestivo, los pulmones, los riñones, la piel y los ojos. Las consecuencias dependen de la forma química, la cantidad absorbida y el tiempo de contacto.
La inhalación de vapores de mercurio elemental puede provocar temblores, insomnio, pérdida de memoria, alteraciones neuromusculares y dolores de cabeza; como así también perjudicar el funcionamiento renal y de la tiroides.
Los riesgos son mayores durante el embarazo y las primeras etapas de vida, debido a los posibles daños en el desarrollo neurológico. En particular, el metilmercurio, una forma orgánica que se acumula en la cadena alimentaria, es capaz de atravesar la placenta y afectar el desarrollo cerebral del feto.
Consecuencias para el ambiente
A su vez, la contaminación perjudica a la fauna silvestre. La exposición al metilmercurio puede provocar mortalidad, menor fertilidad, crecimiento lento y alteraciones en el desarrollo y el comportamiento de distintas especies.
En los peces, este compuesto puede afectar el sistema endocrino y comprometer la reproducción. Su acumulación en los organismos y su transferencia a través de la cadena alimentaria representan un riesgo para los ecosistemas acuáticos.
Qué hacer si se rompe un termómetro
Ante una rotura, se recomienda evacuar el sector, alejar a niños, niñas y embarazadas, ventilar el ambiente abriendo puertas y ventanas y comunicarse con Bomberos o personal especializado. El área debe permanecer aislada hasta que las autoridades indiquen que es seguro ingresar.
Entre las principales medidas preventivas, se destacan:
- No usar escobas ni aspiradoras, porque pueden dispersar las gotas y aumentar la liberación de vapores.
- No tocar el material directamente ni intentar limpiar derrames importantes sin asistencia especializada.
- No arrojarlo al inodoro ni a los desagües, tampoco los elementos utilizados durante la limpieza.
- No emplear lavandina ni otros productos de limpieza para tratar la zona afectada.
- No lavar en el lavarropas prendas o trapos contaminados, ya que podrían dispersar la sustancia.
Las guías oficiales contemplan el uso de guantes de nitrilo o látex, cartón o espátulas de plástico y cinta adhesiva para recoger las gotas. Sin embargo, estas indicaciones deben aplicarse según las características del derrame y las instrucciones de personal capacitado.
Finalmente, desde Riesgos Especiales aconsejaron “reemplazar por termómetros digitales y descartar los de mercurio en centros de recolección autorizado”.
La manipulación adecuada y la disposición segura de estos residuos son fundamentales para prevenir intoxicaciones y reducir el impacto ambiental.
Leé más notas de La Opinión Austral
Compartir esta noticia

